Estados Unidos en el Mundial 2026: grupo, fixture, plantel y todo lo que necesitas saber
Con Pulisic como figura, Pochettino como entrenador y la localía como ventaja, la selección estadounidense afronta su Mundial más ambicioso en un torneo histórico de 48 equipos.
El Mundial 2026 ya es una realidad y Estados Unidos lo vive con una intensidad especial: es el anfitrión, o uno de ellos, junto a México y Canadá, en la primera edición de la historia con 48 selecciones participantes. Para la "Stars and Stripes", este torneo representa mucho más que una cita futbolística ordinaria. Es la oportunidad de demostrar ante su propia gente que el crecimiento sostenido de los últimos años puede traducirse, por fin, en una actuación histórica en la máxima competición del fútbol mundial.
El grupo D: rivales y contexto
Como uno de los tres países organizadores, Estados Unidos fue colocado automáticamente como cabeza del grupo D. El sorteo le deparó tres rivales de perfiles muy distintos: Paraguay, selección sudamericana de tradición mundialista; Australia, potencia emergente de la Confederación Asiática; y Turquía, que llegó al torneo a través del repechaje europeo. Un grupo accesible sobre el papel, pero con trampas suficientes como para no dar nada por descontado.
El fixture y los resultados en la fase de grupos
Los estadounidenses arrancaron la fase de grupos de manera contundente. En su debut ante Paraguay, en Los Ángeles, se impusieron por 4-1, con una actuación colectiva que ilusionó a la afición local. Luego, en Seattle, derrotaron a Australia por 2-0 con una propuesta sólida y ordenada. El único encuentro pendiente de la fase de grupos los enfrenta a Turquía, programado para el jueves 25 de junio en Los Ángeles, con los siguientes horarios: 23:00 (Argentina/Uruguay), 22:00 (Chile), 21:00 (Colombia/Ecuador/Perú) y 20:00 (México).
Mauricio Pochettino: el arquitecto del proyecto
El técnico rosarino Mauricio Pochettino debuta en un banco de selecciones con una hoja de vida más que respetable en el fútbol europeo. Formado futbolísticamente bajo las órdenes de Marcelo Bielsa en el Newell's Old Boys bicampeón de la liga argentina, Pochettino trasladó esa escuela al trabajo de entrenador y la moldeó con su propia identidad. Dirigió al PSG, al Tottenham Hotspur, con el que alcanzó la final de la UEFA Champions League en 2019, y al Chelsea, entre otros clubes de primer nivel.
Sus jugadores debían "creer que pueden ganar el Mundial".Mauricio Pochettino
Esa declaración, hecha al asumir el cargo, marcó el tono de su mandato: ambición sin complejos. El piso real del equipo parece estar en los octavos de final, pero el entrenador no quiere que sus jugadores piensen en pisos, sino en techos.
Así juega Estados Unidos
El sistema de Pochettino tiene señas de identidad claras. El 4-2-3-1 es su esquema base, y sobre él construye una propuesta que combina tenencia inteligente del balón con salidas rápidas por los extremos y una presión intensa en la recuperación. El mediocampo es la columna vertebral del equipo: talentoso, dinámico y con proyección. La conexión entre líneas es fluida, y la velocidad en la transición ofensiva es uno de los recursos más peligrosos del conjunto.
La posible alineación titular de Pochettino es: Matt Freese; Joe Scally, Tim Ream, Chris Richards, Antonee Robinson; Tyler Adams, Weston McKennie; Giovanni Reyna, Timothy Weah, Folarin Balogun; y Christian Pulisic.
El plantel: jerarquía europea con identidad propia
La generación actual de la selección estadounidense tiene algo que sus predecesoras no tuvieron en la misma medida: presencia habitual en los clubes más exigentes del mundo. Christian Pulisic milita en el AC Milan, con un pasado en Borussia Dortmund y Chelsea. Weston McKennie defiende los colores de la Juventus. Giovanni Reyna, hijo del exinternacional Tab Reyna, juega en el Borussia Mönchengladbach. Estos tres jugadores no serían considerados un lujo en ninguna selección del mundo; en la estadounidense, son el núcleo creativo sobre el que gira todo.
Christian Pulisic: el Capitán América
Con 27 años y el apodo de "Capitán América" bien ganado, Pulisic afronta su segundo Mundial y lo hace ante su propia afición. Es la figura indiscutida del equipo, el jugador con mayor proyección internacional y el encargado de llevar el peso ofensivo. Su capacidad para desequilibrar en el uno contra uno, su llegada al gol y su liderazgo dentro del vestuario lo convierten en el símbolo de esta generación.
Joven a seguir: Alex Freeman
El lateral del Villarreal, de tan solo 21 años, es el convocado más joven de la lista de Pochettino. Aunque su posición natural es la de lateral, tiene la versatilidad para actuar también como extremo. Acaba de completar su primera temporada en el fútbol europeo con una actuación prometedora y buscará ganarse un lugar en el once titular durante el torneo.
Forma reciente: luces y sombras
El camino hacia el Mundial no estuvo exento de turbulencias. En la fecha FIFA de marzo, Estados Unidos sufrió dos resultados que pusieron los pies en la tierra: una derrota por 5-2 ante Bélgica y otra por 2-0 ante Portugal. Sin embargo, en los amistosos previos al torneo, el equipo reaccionó: venció 3-2 a Senegal el 31 de mayo y cayó de manera ajustada 1-2 ante Alemania el 6 de junio. Antes, en noviembre, había conseguido resultados notables frente a Paraguay y una goleada memorable contra Uruguay.
La irregularidad es, quizás, el principal obstáculo a resolver. Los picos de rendimiento son alentadores; la consistencia, todavía una asignatura pendiente.
¿Cómo llegó al Mundial? La historia reciente
Al ser país anfitrión, Estados Unidos quedó exento de disputar las Eliminatorias de la CONCACAF. Sus partidos oficiales recientes se limitaron a los torneos continentales: en 2025 cayó ante México en la final de la Copa Oro y en 2024 quedó eliminado en la fase de grupos de la Copa América, tras terminar tercero en el grupo C. Resultados que, en su momento, generaron debate sobre el estado real del equipo.
Historia mundialista: de 1930 a hoy
La relación de Estados Unidos con los Mundiales es larga pero con muchos silencios. Participó desde la primera edición, en Uruguay 1930, donde alcanzó las semifinales, todavía su mejor resultado histórico. En Brasil 1950 protagonizó uno de los mayores cimbronazos de la historia del torneo al vencer 1-0 a Inglaterra. Luego vino un largo desierto hasta su regreso en Italia 1990, y desde entonces solo estuvo ausente en Rusia 2018, cuando no logró la clasificación. Su momento más alto en la era moderna fue la llegada a cuartos de final en Corea-Japón 2002.
El fútbol es el gran punto débil para el deporte de Estados Unidos, indiscutible potencia en los Juegos Olímpicos y en disciplinas como el básquetbol, el tenis o el golf. Un Mundial en casa parece la ocasión perfecta para acortar distancias con las grandes potencias del fútbol mundial.
El crecimiento de las categorías juveniles es la señal más esperanzadora: los resultados de las selecciones sub-20 y sub-23 sugieren que lo mejor está por venir. La pregunta es si ese futuro puede acelerarse en el presente, con 80,000 aficionados empujando desde las gradas de los estadios de Los Ángeles, Seattle o Nueva York. La historia, en muchos casos, se escribe con presión de local.
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