Copa LibertadoresPublicado 3 meses atrás Lectura: 4 min English

Estudiantes y Universidad Católica se reencontrarán en octavos de la Libertadores 2026, con la semifinal de 1969 como único antecedente oficial

El sorteo de 2026 emparejó a ambos clubs en octavos, 57 años después de una semifinal que mostró el laboratorio táctico de Zubeldía en toda su potencia.

Estudiantes y Universidad Católica se reencontrarán en octavos de la Libertadores 2026, con la semifinal de 1969 como único antecedente oficial

Hay cruces que se recuerdan por el resultado y otros que sirven para entender toda una época. Las semifinales entre Estudiantes de La Plata y Universidad Católica en la Copa Libertadores 1969 son de las segundas. No fue una final ni la serie más pareja de aquel torneo, pero ahí está, todavía intacta, la fotografía exacta del momento en que el equipo de Osvaldo Zubeldía terminó de convertirse en lo que después el fútbol sudamericano no pudo dejar de mirar.

Más de medio siglo después, esos dos partidos de 1969 siguen siendo el único antecedente oficial entre ambos clubes en la Libertadores. Y ahora vuelven a cruzarse: el sorteo de la Copa Libertadores 2026 los emparejó en octavos de final.

Un campeón que debutó directamente en semifinales

Para entender el contexto hay que dejar de pensar en el formato actual del torneo. Estudiantes llegaba como campeón vigente de la Libertadores 1968, y el reglamento de la época le daba pase directo a semifinales. Así que su debut en la edición de 1969 fue, nada menos, frente a Universidad Católica. Además, el Pincha era el único representante de Argentina y Brasil en aquella copa, porque la AFA y la CBF tenían diferencias de calendario con la Confederación Sudamericana y sus clubes no participaron.

Del otro lado había un rival de peso. La Católica llegaba con nombres como Alberto Fouillioux, Sergio Messen, Armando Díaz y el argentino Juan Carlos Sarnari, con pasado en River, tras una fase de grupos que necesitó una serie extra de desempate para definir al clasificado de su zona.

El laboratorio de Zubeldía, en Santiago

La ida se jugó el 1 de mayo de 1969 en el Estadio Nacional de Santiago y terminó 3-1 para Estudiantes, con goles de Marcos Conigliaro, Christian Rudzki y Néstor Togneri. El marcador ni siquiera cuenta toda la historia: el Pincha, sin necesidad de jugar espectacular, pudo haber convertido siete u ocho goles.

La revista El Gráfico documentó algo que en 1969 todavía era una rareza: jugadas de pelota parada absolutamente ensayadas. El propio entrenador chileno, José Pérez, lo reconoció después del partido con una sinceridad que lo dice todo.

Toda la semana nos pasamos hablando de lo peligrosos que es Estudiantes en los córners, tiros libres de costado y centros al medio del área. Nos preparamos una semana para evitar ese problema y hoy nos hicieron tres goles de centros.José Pérez

No era improvisación, era repetición. Uno de los goles fue descrito por la revista con una precisión casi de manual táctico: centro de Conigliaro al punto exacto entre el área chica y el primer palo, la "peinada" de Verón hacia otro sector y el cabezazo de Togneri hacia abajo. El Gráfico lo resumió así: "Dos goles de córner. El laboratorio cumple".

En ese partido brilló también Carlos Salvador Bilardo, el mejor alumno de Zubeldía y años después campeón mundial con la Selección en 1986. La revista lo destacó por su funcionamiento defensivo y táctico, y por no "borrarse" en cancha visitante.

La vuelta en La Plata: 45 minutos para cerrar la serie

La revancha se jugó el 6 de mayo en el estadio de 1 y 57, con más de 50,000 personas y una recaudación que fue récord para la época. Estudiantes resolvió todo antes del descanso: a los 7 minutos, Juan Ramón Verón (que volvía de una lesión) abrió el marcador tras un centro de Conigliaro. Universidad Católica empató con Messen a los 12, pero un minuto después Eduardo Flores devolvió la ventaja con un remate potente. Togneri cerró la cuenta a los 39 con un centro raso que el arquero Leopoldo Vallejos no pudo controlar. 3-1 en la vuelta, 6-2 en el global.

El periodista Juvenal, en El Gráfico, resumió el momento con una frase que quedó como sello de identidad: "Estudiantes sabe jugar finales". Y no se quedó corto: después de aquellas semifinales, el Pincha eliminó a Nacional de Montevideo en la final (1-0 en el Centenario y 2-0 en La Plata) para quedarse con su segunda Libertadores consecutiva, camino que además incluía la Intercontinental ganada al Manchester United en 1968 y una tercera corona continental en 1970.

Por eso, cuando Estudiantes y Universidad Católica vuelvan a cruzarse en los octavos de 2026, no solo estarán reviviendo una vieja serie de copa. Estarán volviendo a uno de los capítulos que ayudaron a explicar por qué el ciclo de Zubeldía dejó una marca que todavía se estudia en el fútbol sudamericano.

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