Gabriel Suazo y su liderazgo en el Sevilla: "No llego a ningún club y empiezo a mandar"
El lateral chileno reflexiona sobre su primera temporada en el conjunto hispalense, su rol de capitán y la filosofía de liderazgo que ha construido a lo largo de su carrera.
Gabriel Suazo completó su primera temporada como jugador del Sevilla FC con una experiencia que va mucho más allá de lo futbolístico. El lateral izquierdo chileno, quien llegó al club andaluz tras dos temporadas en el Toulouse de la Ligue 1 francesa, tuvo que lidiar con uno de los escenarios más exigentes del fútbol español: la lucha por la permanencia en LaLiga, resuelta recién en la penúltima jornada del campeonato. En ese contexto de presión máxima, Suazo no solo se consolidó como titular, sino que asumió repetidamente el brazalete de capitán, un rol que ya conoce bien desde sus años en Colo-Colo y en la Selección chilena.
Un liderazgo construido desde el ejemplo
En declaraciones recientes, el defensor zurdo explicó con detalle la filosofía que guía su manera de ejercer la capitanía. Para Suazo, el liderazgo no pasa por la autoridad verbal ni por imponer jerarquías, sino por la coherencia diaria entre lo que se dice y lo que se hace dentro del campo de entrenamiento y en los partidos.
"He aprendido a liderar con el ejemplo, entrenándome al máximo, dejando todo en cada pelota para contagiar a mis compañeros positivamente. Me ha tocado ser capitán y aprender a escuchar. Si tengo que decirle algo a un compañero, tengo que ser de cierta forma porque si no, le afecta a su rendimiento. Eso también es ser líder y muchas veces no se nota."Gabriel Suazo
Este enfoque no es nuevo en el jugador. Desde sus últimas temporadas en el conjunto albo chileno, Suazo fue afianzando una identidad de capitán atípica, alejada de los estereotipos del líder que vocifera en el vestuario. Su traslado a Europa no modificó ese perfil, sino que lo profundizó en un entorno culturalmente distinto y competitivamente más exigente.
La positividad como herramienta táctica
Uno de los aspectos más llamativos del relato de Suazo es la manera en que describe su gestión emocional tras las derrotas, algo especialmente relevante en una temporada en la que el Sevilla acumuló varios resultados adversos que lo mantuvieron al borde del descenso durante semanas.
"Después de cada derrota, al siguiente día abrazo a mis compañeros, los saludo con cariño y entro a la cancha sonriendo. A lo mejor me sacan fotos y la gente dice: ¿cómo se está riendo si el día anterior perdiste? Para mí no tiene nada que ver una cosa con la otra. Obviamente tengo frustración, me duele y soy el más exigente porque soy muy competitivo, pero si llevo toda esa acción positiva, al final las cosas terminan yendo a ese lado."Gabriel Suazo
El defensor también subrayó que la confianza grupal no se construye en los momentos de bonanza, sino precisamente en los de adversidad. "La confianza se construye en los momentos difíciles, donde el equipo pierde, donde te equivocas en un pase y terminó siendo gol. Pero todo lo hago creyendo en que va a ser lo mejor para el equipo porque no me escondo. Para mí eso es muy importante porque se construye a base del error y del aprendizaje, de esa resiliencia contigo mismo", afirmó.
Sin importar el brazalete, la actitud no cambia
Suazo fue enfático en separar su identidad como líder de la formalidad del brazalete de capitán. Para él, la distinción entre ser o no nombrado capitán no altera en absoluto su conducta dentro y fuera del campo, algo que, según señala, puede ser precisamente la razón por la que sus entrenadores optan por designarlo.
"El liderazgo se basa en contagiar positivamente con hechos y acciones a los demás. Sea o no capitán, no cambio mi forma de ser y quizás por eso me eligen. No llego a ningún club y empiezo a mandar, eso nunca lo voy a hacer", destacó el futbolista nacional.
Este perfil de liderazgo silencioso pero consistente resulta particularmente valioso en vestuarios multiculturales como el del Sevilla, donde conviven jugadores de más de una decena de nacionalidades distintas y donde la comunicación no verbal y el comportamiento cotidiano tienen un peso determinante en la cohesión del grupo.
El estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, un recuerdo de Colo-Colo
Más allá de su función como referente del equipo, Suazo también dedicó palabras emotivas a la afición sevillista y al ambiente que se vive en el Ramón Sánchez-Pizjuán. El lateral comparó la intensidad de esa hinchada con la que experimentó durante sus años en el Estadio Monumental de Santiago, estableciendo un paralelo afectivo que explica, en parte, su rápida adaptación a la ciudad.
"Nuestro estadio es una maravilla cuando entramos, cuando cantan el himno con las bufandas... se te eriza la piel, es precioso. En Europa hay muchos estadios que no alientan y se escucha todo. Hay otros que no. Por ejemplo, en el del Betis y en el nuestro no se escucha porque la gente está a full. Eso a mí me encantó cuando llegué porque me recordó muchas cosas que viví en Colo-Colo en cuanto a cómo sienten el fútbol y cómo lo viven", señaló.
La comparación entre el fervor del Sánchez-Pizjuán y el del Monumental no es menor viniendo de alguien que vivió finales de Copa Libertadores y clásicos del fútbol chileno con la camiseta alba. Para Suazo, ese vínculo emocional con la hinchada es un motor adicional, tan importante como la preparación física o la táctica, a la hora de rendir al máximo en cada partido.
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