Inter renovó su escuadra pero mantiene la columna vertebral que las ganó todas
Marotta y Chivu construyeron un equipo más joven sin resignar competitividad, aunque la defensa cambió casi por completo.

El Inter volvió a ganar la Serie A por delante del Napoli y, además, se llevó la Copa Italia. Marcó 89 goles en el campeonato y cerró una campaña tan sólida que, en principio, no pedía cambios urgentes. Y sin embargo, ahí está el mercado, siempre metiendo la nariz donde parecía no hacer falta. Porque hasta el campeón más redondo termina el verano con caras nuevas y algunas ausencias que duelen. La pregunta que sobrevuela San Siro es simple de formular y difícil de responder: ¿es mejor este Inter que el que se coronó hace unos meses?
Para entenderlo hay que remontarse a junio de 2025, cuando Cristian Chivu tomó las riendas del primer equipo tras la salida de Simone Inzaghi, marcada por aquella dura derrota 5-0 ante el PSG en la final de la Champions League. Chivu no traía experiencia dirigiendo a un plantel de esa magnitud, pero conocía la casa como pocos: había sido jugador del club y había trabajado en las divisiones juveniles. En su primera temporada completa le alcanzó para levantar el Scudetto y, poco después, la Copa Italia.
El presidente Giuseppe Marotta había sido claro desde el nombramiento: quería un plantel más joven sin resignar competitividad. Chivu respondió con 87 puntos, once más que el Napoli, y una diferencia de gol de +54. El propio Luigi De Siervo, CEO de la Lega Calcio, no escatimó elogios sobre esa primera temporada del rumano en un banquillo profesional.
Lautaro se queda, y con él la columna vertebral
El mejor termómetro de cómo se movió Inter en el mercado es Lautaro Martínez, goleador del título con 17 tantos y elegido mejor delantero de la Serie A. Cuando los rumores sobre una posible salida empezaron a circular, Marotta cortó por lo sano.
Lautaro es nuestro capitán, representa la historia actual del Inter.Giuseppe Marotta
Ese mensaje pesó más que cualquier operación. Con 29 años y un valor de mercado altísimo, el argentino era, sobre el papel, uno de los activos más tentadores para vender si el objetivo era rejuvenecer. Inter eligió lo contrario: lo retuvo y lo ratificó como emblema. Junto a él se quedaron Thuram, Dimarco, Barella, Çalhanoğlu, Bastoni y Akanji, el núcleo que sostuvo la mejor versión del equipo.
La defensa, el sector que más cambió
Ahí sí hubo movimiento. Se fueron el arquero Yann Sommer, los laterales derechos Denzel Dumfries y Matteo Darmian, y los centrales Francesco Acerbi y Stefan de Vrij. No es un dato menor: entre esos cinco, el Inter terminó con la valla invicta en 18 de los 38 partidos de la Serie A pasada. Para reforzar el fondo llegaron John Stones desde el Manchester City y Djed Spence desde el Tottenham, además del regreso de Benjamín Pavard tras su cesión en el Olympique de Marsella. La incógnita mayor está bajo los tres palos: Sommer dejó 15 vallas invictas en la temporada del título, y ahora Josep Martínez enfrenta, por primera vez, la responsabilidad de sostener ese nivel durante un campeonato entero.
El mediocampo, en cambio, se robusteció. Ahí conviven la experiencia de Çalhanoğlu y Zielinski (32 años ambos), Barella (29) y Mkhitaryan (37), con la frescura de Petar Sučić (22), Andy Diouf (23) y Luis Henrique (24). Se sumaron Curtis Jones, del Liverpool, y Aleksandar Stanković, del Brujas, mientras regresaron de sus cesiones Kristjan Asllani y Yanis Massolin. Son muchas más variantes que antes.
Arriba no hubo casi movimiento, y tiene sentido: ¿para qué tocar una delantera que promedió más de dos goles por partido? Lautaro y Thuram sumaron 39 goles combinados la temporada pasada entre las tres competencias, y Pio Esposito y Ange-Yoan Bonny, con 21 y 22 años, aportaron 18 tantos más. Jerarquía comprobada de un lado, hambre de mostrarse del otro.
Mkhitaryan, el más veterano del plantel, lo resumió durante la pretemporada al hablar de la cantidad de jugadores jóvenes que hoy conviven en el vestuario.
Más de la mitad del plantel son jugadores jóvenes, y por eso siento la responsabilidad de servir como ejemplo para ellos.Henrikh Mkhitaryan
El debut liguero, un contundente 4-1 ante el Monza, dejó pistas pero ninguna certeza: un solo partido no alcanza para sacar conclusiones. El equipo campeón tenía algo que el actual todavía no puede exhibir, que es el entendimiento automático que da ganar seguido, con 17 goleadores distintos repartidos en 36 de los 38 partidos disputados. Ese tipo de sincronía no se compra, se construye jugando.
Por eso, más que hablar de un Inter mejor o peor, parece más justo hablar de un equipo distinto: con menos experiencia acumulada en la defensa, pero con un plantel más largo y equilibrado entre presente y futuro. En una temporada que combina Serie A y Champions League, esa profundidad de banco puede terminar siendo tan decisiva como cualquier fichaje. El Tetris que armaron Marotta y Chivu todavía tiene que demostrar, partido a partido, si las piezas encajan tan bien como las del equipo que llevaba el Scudetto bordado en el pecho.
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