Irán en el Mundial 2026: obstáculos geopolíticos y el calor de la diáspora en Tijuana
La selección iraní enfrenta restricciones de visados, cambios de sede forzados y tensiones diplomáticas con Estados Unidos, mientras decenas de aficionados de la diáspora viajan a Tijuana para brindarle apoyo emocional antes de cada partido.
A menos de 240 kilómetros del estadio de Los Ángeles donde se disputarán varios partidos del Mundial 2026, se encuentra el hotel que aloja a la selección de Irán. La entrada del Marriott en Tijuana, México, está vallada y custodiada por policías y elementos de la Guardia Nacional Mexicana, con las armas bien visibles. Nadie entra sin reservación o pase especial. Sin embargo, la atmósfera que se respira dentro del establecimiento de cuatro estrellas, en las primeras horas de un sábado, es de alivio y hasta de júbilo. Varias decenas de aficionados se mezclan, se abrazan y comparten su emoción antes de ver salir a los jugadores rumbo a su segundo partido de la fase de grupos.
Una diáspora que cruzó fronteras para estar presente
Entre los presentes se encuentra Lucas Zarrabi, un joven de 13 años llegado desde Los Ángeles. "Quería venir a apoyar al fútbol iraní, animarlos cuando salieran del edificio y hacerlos felices", dice el chico, que ya estuvo en el empate 2-2 frente a Nueva Zelanda el lunes y tiene entrada para el partido del domingo contra Bélgica. Como él, otros aficionados condujeron desde Los Ángeles o tomaron vuelos desde San José (California) y hasta Miami para congregarse en este hotel situado a apenas seis kilómetros del cruce fronterizo.
Ali Eslami, que reparte su tiempo entre el sur de California y Tijuana, ha visitado las puertas del hotel casi a diario desde que la delegación iraní llegó el 7 de junio. "Es el mayor placer para mí. Les deseo la mejor de las suertes; les digo que es duro, pero que lo están haciendo de forma excelente", explica. El viernes volvió a estar allí, esperando a que los jugadores regresaran del entrenamiento vespertino en el Estadio Caliente, sede del Xolos de Tijuana en la Liga MX. "Llevo 50 años en Estados Unidos y esto ha sido lo más emotivo que he vivido: ver al equipo que no había visto en medio siglo", confiesa con voz entrecortada.
Las restricciones que irritan a la federación iraní
El fervor de los aficionados contrasta con las dificultades administrativas y diplomáticas que rodean la participación de Irán en este Mundial. Tras el recrudecimiento de las tensiones con Washington, la selección fue obligada a trasladar su campo base de Tucson (Arizona) a Tijuana. Once integrantes del cuerpo técnico y del personal de apoyo no obtuvieron visados estadounidenses. Además, Estados Unidos rechazó las solicitudes iraníes de llegar dos días antes de cada partido y exigió que la delegación abandonara el país inmediatamente tras la conclusión de cada encuentro.
La Federación de Fútbol de Irán ha hecho pública su indignación y anunció que presentará una queja formal ante la FIFA. "El fútbol no debería perder su poder ante la política", declaró Hedayat Mombeini, secretario general del organismo. "Las restricciones están teniendo un efecto negativo sobre nosotros, pero intentamos superar estos problemas con nuestro orgullo iraní", añadió.
Abbas Eftekhari, nacido en Irán y residente en Estados Unidos desde hace más de cuatro décadas, resume el sentir de muchos compatriotas: "Cada pequeño tecnicismo les está poniendo las cosas difíciles. Creo que esto va a desgastarlos psicológicamente y también físicamente".
La tensión dentro de la propia diáspora
La situación política de Irán genera fricciones incluso entre los propios aficionados. Algunos temen represalias de otros miembros de la diáspora por apoyar al equipo nacional, y se apresuran a aclarar que su presencia en Tijuana responde al amor por el fútbol y por los jugadores, no a un posicionamiento político. Eftekhari recuerda lo ocurrido en el primer partido del equipo, donde hinchas y manifestantes se enfrentaron en las inmediaciones del estadio. "En cuanto ven que sus propios compatriotas tienen consignas en su contra, eso también tiene un efecto psicológico negativo en ellos. Pero así están las cosas en este momento", lamenta.
La polarización que vive la diáspora iraní en Norteamérica no es nueva. En el Mundial de Qatar 2022, varios jugadores se negaron a cantar el himno nacional en el primer partido como gesto de solidaridad con las protestas en su país. En 2026, el contexto es aún más complejo: el conflicto armado en la región y las sanciones internacionales han endurecido las relaciones entre Teherán y Washington hasta extremos que se trasladan directamente al ámbito deportivo.
Tijuana, refugio y punto de encuentro
La elección de Tijuana como sede operativa del equipo no es casual. Irán mantiene relaciones diplomáticas con México, algo que no sucede con Estados Unidos, y había solicitado sin éxito que sus partidos de la fase de grupos se disputaran en territorio mexicano. "Queremos mucho al pueblo mexicano y para nosotros la mejor situación sería que nuestros partidos se celebraran en México", llegó a declarar Abolfazl Pasandideh, embajador iraní en México.
La hospitalidad local ha respondido a la altura. Leonardo Ramírez López, un niño de 10 años aficionado al fútbol, aguarda en la entrada del hotel con su álbum de autógrafos bien apretado entre las manos. "Es un equipo nuevo para mí y no sé bien cómo juegan", reconoce. Pero eso no le impide tener ya a Irán como su tercer equipo favorito, sólo por detrás de Colombia y Argentina.
No sólo los iraníes y los tijuanenses se han sumado al ambiente festivo. Un grupo de azafatas chinas alojadas en el mismo hotel se apuntó a la celebración con sombreros de bufón y bufandas en los colores de la bandera iraní: rojo, blanco y verde.
La salida: un Corán, un beso y el camino al aeropuerto
Después de más de dos horas de espera, varias decenas de aficionados estallan en aplausos cuando los jugadores cruzan por fin el vestíbulo del hotel. Los futbolistas sonríen, saludan con la mano y se detienen unos segundos para firmar autógrafos. El momento más íntimo llega al final: antes de subir al autobús que los llevará al aeropuerto de Tijuana, cada jugador besa el Corán y apoya la frente sobre él.
"¡Irán, Irán!", gritan los aficionados antes de entonar una canción. Es un instante que condensa todo lo que rodea a esta selección en el Mundial 2026: la presión geopolítica, el peso de representar a millones de personas dentro y fuera de las fronteras iraníes y, al mismo tiempo, la capacidad del fútbol de generar comunidad incluso en las circunstancias más adversas.
El partido del domingo contra Bélgica, con el balón rodando en un estadio estadounidense al que la delegación llegará con el tiempo justo y del que deberá marcharse de inmediato, será otra prueba de la resistencia de un equipo acostumbrado a competir con obstáculos que van mucho más allá del terreno de juego.
BRO
YBL
GGP
DLK
NBP
CHO
BRE
CHE
ESP
ELC
NYC
RBNY
PUE
ATL
FCJ
TIG
FCB
FCU
MON
SAS
MCO
LEN
AUC
MAC
CCS
DYJ
RAC
SAR
VLL
TEU
JSS
MCA
ASO
MCO
SCR
WSG
STU
FKQ
NEF
QAR
ABF
CB2
GNT
ANF
GNT
STA
ZEL
SLA
C48
NTZ
GXH
JXL
SDT
ZHP
WTT
LYN
SIF
ALM
HER
DBO
HEL
EIN
EMM
JAZ
VOL
JAJ
RJC