FIFA World Cup 2026Publicado 3 meses atrás Lectura: 5 min

Irán se despide del Mundial 2026 entre decepciones políticas y orgullo deportivo

El equipo iraní regresa a casa tras quedar eliminado en la fase de grupos del Mundial 2026, después de un torneo marcado por fricciones diplomáticas con Estados Unidos, destellos de brillantez en el campo y una despedida emotiva desde Tijuana.

La selección iraní abandonó Norteamérica el martes, partiendo desde su base en Tijuana, México, tras una participación en el Mundial 2026 que combinó tensiones diplomáticas sin precedentes, momentos de calidad futbolística indiscutible y la amarga sensación de haberse quedado a las puertas de los octavos de final. Los jugadores regresan a un país inmerso en un conflicto aún sin resolver con Israel y Estados Unidos, pero sus aficionados insisten en que deben marcharse con la cabeza alta.

"Creo que, aunque perdieron, le dio a la gente un sentido de esperanza."Mohammad Modarres, aficionado iraní de 38 años

Modarres, residente en San Diego, se desplazó expresamente a Tijuana para despedir al equipo. Su testimonio resume el sentimiento de una diáspora iraní dividida pero mayoritariamente orgullosa del rendimiento de su selección, conocida popularmente como Team Melli.

El drama del último día de grupo

La eliminación de Irán llegó de la manera más cruel posible. Los tres partidos de la fase de grupos terminaron en empate, lo que dejó la clasificación en manos ajenas: Irán necesitaba que Argelia o Austria ganaran su encuentro del sábado para avanzar. Desde el vestíbulo de su hotel en Tijuana, los jugadores y el cuerpo técnico siguieron el partido con tensión creciente. Cuando Argelia marcó en el tiempo de descuento, el recinto estalló en júbilo.

"Nunca había visto una habitación explotar así."Kimia Ranjbar, aficionada de 25 años

Ranjbar, que había conducido desde el área de Los Ángeles para vivir ese momento, vio cómo la celebración se convertía en silencio sepulcral minutos después, cuando Austria empató y dejó a Irán fuera del torneo. No fue la única decepción: en el último partido del grupo, ante Egipto, un gol marcado por Shoja Khalilzadeh en el tiempo añadido que habría dado el liderato a Irán fue anulado por fuera de juego.

Obstáculos fuera del terreno de juego

Las dificultades de Irán comenzaron mucho antes del pitido inicial. La selección tuvo que enfrentar una cadena de problemas logísticos y diplomáticos que pusieron en duda incluso su participación en el torneo:

  • Solicitud rechazada de trasladar sus partidos a México.
  • Reubicación forzada de su campo base desde Arizona.
  • Denegación de visados a miembros clave del cuerpo técnico por parte de Estados Unidos.
  • Rechazo a la petición iraní de viajar a suelo estadounidense dos días antes de sus partidos en Los Ángeles, aunque se flexibilizaron algunas restricciones para el último encuentro.

El Secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, declaró en una rueda de prensa el lunes que Washington había realizado varias concesiones para facilitar los desplazamientos iraníes, y reiteró que muchas de las personas que Irán solicitó inicialmente para acompañar al equipo estaban vinculadas a la Guardia Revolucionaria. Sus comentarios, sin embargo, fueron más allá de lo institucional. "Me alegro de que ya se hayan ido y de que no vuelvan", afirmó Mullin, añadiendo que podría haber "cantado alguna canción o incluso bailado de alegría".

La respuesta del equipo iraní no tardó en llegar. En un comunicado emitido el lunes, la selección calificó las palabras de Mullin como una muestra de falta de compromiso con el derecho internacional y con los estándares básicos que exige la organización de un torneo mundial. "El hecho de que celebre abiertamente nuestra eliminación dice mucho más de él que de nuestro equipo. Refleja una mezquindad que ni siquiera tolera la presencia de un equipo de fútbol compitiendo en el escenario más grande del mundo", señaló la delegación iraní, que declinó las solicitudes de entrevistas con jugadores y miembros del cuerpo técnico.

Gestos de dignidad dentro y fuera del campo

A pesar del clima político, los futbolistas iraníes no renunciaron a expresar su postura humanitaria. Al llegar a México, los jugadores lucían pines con el número "168", en referencia a las víctimas, en su mayoría niños, de un ataque con misiles contra una escuela primaria al inicio del conflicto bélico. En los vestuarios del estadio de Los Ángeles dejaron una nota pidiendo la paz "entre todas las naciones", acompañada de los hashtags #168 y #minab, el nombre del colegio. Sherry Ghaemi, iraní residente en Los Ángeles, describió ese gesto como "honorable".

En el plano estrictamente deportivo, el torneo también dejó momentos para el recuerdo. El portero Alireza Beiranvand realizó siete paradas para mantener la portería a cero ante Bélgica, y Ramin Rezaeian firmó un gol de empate ante Nueva Zelanda con el exterior del pie que recorrió el mundo.

"Se van a casa no como perdedores, sino como ganadores. Estamos orgullosos de ellos", dijo Ghaemi, resumiendo el sentir de buena parte de la diáspora iraní.

Tijuana, un abrazo inesperado

En medio de tantas tensiones, la ciudad de Tijuana se convirtió en un refugio para el equipo. Los aficionados mexicanos recibieron a Team Melli con un afecto desbordante, coreando en los alrededores del hotel: "¡Irán, hermano, ya eres Mexicano!" Arely Ramírez, vecina de Tijuana que acudió a despedir a los jugadores, resumió el espíritu de la acogida: "Irán se lleva lo mejor de nuestro país y de esta ciudad, que es la forma en que recibimos a los extranjeros".

El seleccionador iraní, Amir Ghalenoei, se mostró visiblemente emocionado al partir. "Nos vamos de Tijuana hoy, pero nuestro corazón se queda aquí", declaró el técnico antes de dirigirse al aeropuerto. Siavash Khosrowshahi, un iraní-americano de 32 años llegado desde Los Ángeles, vivió uno de los momentos más emotivos del torneo cuando puso a su madre al teléfono, desde el hotel de Tijuana, y sorprendió a la mujer haciéndola hablar directamente con Beiranvand. "Es una fuente de felicidad para ella", explicó.

La mirada puesta en la Copa Asiática

Con el Mundial 2026 ya en el retrovisor, la afición iraní busca nuevos horizontes. La Copa Asiática de la AFC se celebrará en apenas seis meses, y representa una oportunidad inmediata para que Team Melli levante el ánimo de todo un país golpeado por un año cargado de adversidades. "Todo este año ha sido malos momentos, mala suerte tras mala suerte para los iraníes", admitió Ranjbar. "Pero estaré viéndolos jugar esa Copa".

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