FutbolPublicado 3 meses atrás Lectura: 4 min

Iván Zamorano golpea la mesa: "Hace ocho meses terminamos la eliminatoria y no tenemos técnico"

El histórico goleador chileno analizó la ausencia de Chile en el Mundial 2026 y apuntó directamente a la desatención del fútbol formativo y a la parálisis institucional de la Federación.

Iván Zamorano golpea la mesa: "Hace ocho meses terminamos la eliminatoria y no tenemos técnico"

Iván Zamorano, uno de los máximos ídolos del fútbol chileno, rompió el silencio sobre la dolorosa ausencia de La Roja en el Mundial 2026. El exdelantero, figura histórica del Real Madrid y el Inter de Milán, capitán y mundialista con Chile, participó de una actividad en el Museo CONMEBOL de Miami y aprovechó la ocasión para ofrecer un diagnóstico crudo, honesto y sin anestesia sobre la realidad del seleccionado nacional.

El precio de una generación dorada

Para Zamorano, el origen del problema no es reciente ni circunstancial. El exgoleador trazó una línea directa entre el deslumbramiento que produjo la generación de Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Claudio Bravo y Gary Medel, y el descuido estructural que esa misma euforia generó en las categorías inferiores del fútbol chileno.

"Nos dejamos llevar durante muchísimo tiempo, durante 15 años, de una generación maravillosa que teníamos y descuidamos un poco lo que venía más atrás."Iván Zamorano

El análisis de "Bam Bam" apunta a una paradoja frecuente en el fútbol sudamericano: cuando un país alcanza la alta competitividad gracias a una camada excepcional de jugadores, los recursos humanos, técnicos y económicos se concentran en sostener ese rendimiento de élite, mientras la cantera queda relegada a un segundo plano. Chile ganó dos Copas América consecutivas (2015 y 2016) y llegó a instancias avanzadas en sucesivos Mundiales, pero ese período glorioso no fue acompañado de una inversión equivalente en la base.

"Cuando la alta competitividad te da para que Chile pelee de igual a igual con cualquiera, estás tan preocupado de desarrollar eso que dejamos de desarrollar el tema formativo y, lamentablemente, no hemos podido construir una base para sobrellevar después el paso del tiempo de los Alexis Sánchez, de los Vidal, de los Claudio Bravo, de los Medel", sostuvo Zamorano con contundencia.

Ocho meses sin entrenador: la señal más alarmante

Más allá del debate formativo, Zamorano puso el dedo en la llaga sobre la situación institucional actual. Chile finalizó las eliminatorias sudamericanas al Mundial 2026 sin clasificarse y, según denunció el propio exjugador, ocho meses después de concluido ese proceso, la Federación de Fútbol de Chile todavía no ha designado un nuevo entrenador. Una parálisis que, a su juicio, resulta sencillamente inaceptable.

"Nosotros hace ocho meses terminamos la eliminatoria y no tenemos técnico. O sea, eso realmente son decisiones que hay que tomarlas ya."Iván Zamorano

La urgencia que transmite Zamorano no es menor. Con el Mundial 2030 ya en el horizonte y las eliminatorias sudamericanas para ese torneo a la vuelta de la esquina, cada mes que pasa sin conductor técnico representa tiempo perdido en la identificación de jugadores, en la definición de un estilo de juego y en la integración de las nuevas generaciones al proyecto. La CONMEBOL no detiene su calendario por las indefiniciones administrativas de ninguna federación.

Tristeza desde afuera y esperanza hacia adelante

Zamorano, que vivió el Mundial desde Miami con la perspectiva del observador externo, no ocultó el dolor que le genera ver a Chile ausente de la fiesta futbolística más grande del planeta. El exdelantero, quien disputó los Mundiales de Estados Unidos 1994 y Francia 1998, reconoció que seguir el torneo desde afuera tiene un sabor agridulce difícil de disimular.

"Ponerse la camiseta de Chile, estar en una competición como esta es lo máximo. Yo ahora lo vivo desde afuera, con un poco de tristeza porque no está mi país", admitió, antes de cerrar con un tono esperanzador que, sin embargo, no logra ocultar la preocupación de fondo.

El diagnóstico de Zamorano no es el de un crítico externo ni el de alguien ajeno al sistema: es el de un hombre que vistió la camiseta roja con orgullo, que conoce lo que significa clasificar a un Mundial y que hoy observa con inquietud cómo Chile navega sin rumbo claro ni liderazgo técnico. La materia prima, insiste, existe. Lo que falta son decisiones, y esas decisiones, advierte, no pueden seguir esperando.

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