FIFA World Cup 2026Publicado 3 meses atrás Lectura: 4 min

Japón mantiene su histórico invicto ante europeos en el Mundial 2026 bajo el mando de Moriyasu

El empate ante Suecia en la tercera jornada extendió a once partidos sin derrota el registro de los nipones frente a selecciones del Viejo Continente desde que Hajime Moriyasu tomó las riendas del equipo.

Japón no pierde ante un rival europeo desde que Hajime Moriyasu se sentó en el banquillo de la selección nipona. El empate 1-1 ante Suecia en la tercera fecha del Grupo de la Copa del Mundo 2026 extendió a ocho victorias y tres empates el invicto que los asiáticos sostienen frente al fútbol del Viejo Continente bajo la conducción del entrenador nacido en Hiroshima. Un registro que no es casualidad: es el resultado de un proceso meticuloso, disciplinado y sostenido en el tiempo.

El antes y el después de Moriyasu

Para entender la magnitud de lo que ha construido Moriyasu, conviene recordar el punto de partida. En Rusia 2018, Japón cayó ante Polonia (0-1) en la última jornada de grupos y fue eliminado en octavos de final por Bélgica (2-3) en un partido que se le escapó de las manos. Fuera del torneo, ese mismo año, Suiza y Ucrania también le habían ganado en amistosos. La relación de Japón con Europa era, en el mejor de los casos, de respeto admirativo.

Cuando Moriyasu asumió el cargo tras el Mundial de Rusia, el panorama comenzó a cambiar de forma gradual pero firme. El técnico, quien vistió la camiseta de la selección en los años noventa y construyó su carrera como entrenador en el Sanfrecce Hiroshima, apostó por un bloque ordenado, presión alta y transiciones rápidas. Las primeras victorias llegaron ante rivales americanos, africanos y asiáticos, pero el primer gran test europeo llegó en 2021: 1-0 a Serbia. La línea estaba trazada.

Qatar 2022: el gran salto

El Mundial de Qatar fue la confirmación ante el mundo. Japón debutó con una victoria histórica ante Alemania (2-1), remontando desde atrás y sentenciando sobre el final. Tras un tropiezo inesperado frente a Costa Rica, cerró la fase de grupos con otro triunfo de campanillas ante España (2-1), nuevamente comenzando en desventaja. La capacidad de sufrir, reorganizarse y golpear se había convertido en una seña de identidad.

Los octavos de final con Croacia dejaron sabor agridulce: empate 1-1 en el tiempo reglamentario y eliminación en la tanda de penales. Japón igualó su mejor resultado histórico en una Copa del Mundo, pero supo que había dejado algo en el camino.

El equipo creció en disciplina táctica y en capacidad de competir ante los mejores del mundo. Cada partido frente a una potencia europea es una oportunidad de demostrar que estamos al mismo nivel.Hajime Moriyasu

2023 y las goleadas que confirmaron el estatus

Lejos de conformarse, Japón siguió buscando rivales de alto nivel. En septiembre de 2023, los nipones protagonizaron dos resultados que sacudieron al fútbol internacional: 4-1 a Alemania y 4-2 a Turquía, ambos en amistosos. Las goleadas no hicieron sino reforzar la idea de que este equipo ya no sorprende por accidente, sino que domina por mérito.

Durante 2024, el foco estuvo en la clasificación mundialista y en la Copa Asia, donde llegaron a cuartos de final. Ya en 2025, un triunfo histórico ante Brasil sumó otro nombre de peso a la lista de víctimas ilustres. El camino al Mundial de 2026 estaba pavimentado con resultados que generaban expectativas reales.

La campaña en el Mundial 2026

El arranque de la Copa del Mundo en Norteamérica no dejó dudas sobre las aspiraciones japonesas. En la fase previa al torneo, Japón ya había vencido a Escocia, Inglaterra e Islandia, los tres con idéntico marcador: 1-0. Un patrón de eficiencia que refleja la solidez defensiva y la contundencia en las pocas ocasiones que genera.

El debut mundialista ante Países Bajos fue una prueba de carácter. Las dos ventajas del equipo naranja no quebraron la resistencia nipona, que luchó hasta el final y se fue con un empate de enorme valor psicológico. En la segunda fecha, una goleada ante Túnez les devolvió la confianza ofensiva. Y en la jornada decisiva, el 1-1 ante Suecia, pese a no poder mantener la ventaja, completó la participación en la fase de grupos con el invicto europeo intacto.

Un registro que habla por sí solo

El balance desde que Moriyasu tomó el mando frente a selecciones europeas resulta elocuente:

  • Victorias: 8 (incluyendo Alemania, España, Inglaterra, entre otras)
  • Empates: 3 (Países Bajos, Suecia, Croacia en tiempo reglamentario)
  • Derrotas: 0
Japón ya no va a los mundiales a participar. Va a competir y a ganar. Eso lo ha cambiado Moriyasu por completo.

Son once partidos, once oportunidades en las que el fútbol japonés pudo haber sido humillado por potencias con mayor tradición, mayor presupuesto y mayor proyección mediática. Y en ninguna de ellas cedió. El seleccionado asiático llega a las instancias de eliminación directa de este Mundial con el aval de un proceso sólido, un entrenador que conoce los límites de su equipo y la experiencia acumulada de haber derrotado a los mejores. Soñar, en este caso, está más que justificado.

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