FutbolPublicado 6 años atrás Lectura: 5 min

Jiangsu Suning, excluido de la Superliga China: el campeón que desaparece sin encontrar propietario

La Asociación China de Fútbol denegó la licencia al vigente campeón tras el abandono del grupo Suning y la imposibilidad de hallar un nuevo inversor antes del inicio de la temporada.

El fútbol chino atraviesa una de sus crisis más profundas y llamativas de los últimos años. El Jiangsu Suning FC, campeón vigente de la Chinese Super League (CSL), no disputará la temporada 2021 después de que la Asociación China de Fútbol (CFA) le denegara la licencia para competir. El club, que apenas meses antes había conquistado el título nacional por primera vez en su historia, desaparece del mapa competitivo sin haber podido encontrar un nuevo propietario que garantizara su continuidad.

El campeón que no pudo sobrevivir al abandono de Suning

La historia reciente del Jiangsu Suning es tan vertiginosa como desconcertante. El club coronó la temporada 2020 con una victoria en la final de la Superliga china frente al todopoderoso Guangzhou Evergrande, el conjunto más laureado del fútbol continental asiático en la última década. Era el primer campeonato liguero de Jiangsu, un logro que llegaba después de años de inversión millonaria por parte del grupo Suning Holdings, el gigante minorista chino propietario también del Inter de Milán.

Sin embargo, la euforia duró apenas semanas. A finales de febrero de 2021, el grupo Suning anunció oficialmente su retirada de la financiación del club, alegando dificultades económicas que también amenazaban otras de sus inversiones globales. El comunicado del 28 de febrero fue devastador: el Jiangsu Suning FC cesaría sus operaciones. Aun así, en los días posteriores persistió una tenue esperanza de que algún inversor, público o privado, pudiera asumir la deuda del club y garantizar su supervivencia.

Esa esperanza se esfumó con el paso de los días. Con el inicio de la nueva temporada de la CSL previsto para el mes siguiente, el tiempo se agotó sin que apareciera ningún comprador. La CFA no tuvo otra opción, desde el punto de vista reglamentario, que rechazar la solicitud de licencia presentada por el club.

Seis clubes sin licencia: una purga sin precedentes

El caso de Jiangsu Suning no es el único, aunque sí el más resonante. En total, seis clubes profesionales chinos han quedado excluidos de la próxima temporada tras no superar el proceso de licencias de la CFA. La lista incluye equipos de las tres primeras categorías del fútbol chino:

  • Jiangsu Suning FC (primera división, campeón 2020)
  • Beijing Renhe (segunda división en 2020, anteriormente en la máxima categoría en 2019)
  • Taizhou Yuanda (segunda división)
  • Mongolia Interior Zhongyou (segunda división)
  • Jiangsu Yancheng (tercera división)
  • Shenzhen Bogang (tercera división)

La magnitud de estas exclusiones refleja la gravedad de la situación financiera que atraviesa el fútbol profesional chino, un modelo que durante años se sustentó en inversiones corporativas masivas y que ahora muestra sus grietas estructurales.

Ascensos forzados y milagros administrativos

La exclusión del Jiangsu Suning y del Beijing Renhe de la primera y segunda división, respectivamente, ha generado un efecto dominó en la pirámide del fútbol chino. Los Cangzhou Mighty Lions, anteriormente conocidos como Shijiazhuang Ever Bright, habían descendido a la segunda división la temporada pasada, pero gracias al vacío dejado por los clubes excluidos regresan a la Chinese Super League sin necesidad de disputar un ascenso convencional.

El caso de los Tianjin Tigers, el club anteriormente denominado Tianjin Teda, es igualmente revelador, aunque con un desenlace diferente al de Jiangsu. El equipo también atravesó serias dificultades económicas durante los últimos meses, y los medios chinos especularon abiertamente con la posibilidad de que siguiera el mismo camino que el campeón. Sin embargo, según reportes de la prensa china, las autoridades gubernamentales locales de Tianjin intervinieron directamente para evitar la desaparición del club, inyectando el respaldo institucional necesario para que la CFA le otorgara la licencia. Los Tianjin Tigers competirán, por tanto, en la primera división.

Este contraste entre Jiangsu y Tianjin ilustra una de las grandes tensiones del fútbol chino moderno: los clubes respaldados por administraciones públicas o con apoyo gubernamental directo presentan una red de seguridad que los equipos de propiedad puramente privada o corporativa simplemente no tienen.

El modelo de negocio del fútbol chino, en el banquillo

La debacle del Jiangsu Suning pone en entredicho el modelo de desarrollo del fútbol profesional en China, que durante la década de 2010 apostó por atraer estrellas mundiales y entrenadores de primer nivel a golpe de talonario. Jugadores como Alex Teixeira, Ramires o Eder vistieron en algún momento la camiseta del Jiangsu, mientras que técnicos de renombre internacional pasaron también por el banquillo del club.

El gasto descontrolado, lejos de generar una base sostenible, creó una dependencia estructural de los patrocinadores corporativos. Cuando esos patrocinadores, como ocurrió con Suning, sufrieron dificultades propias, los clubes quedaron expuestos sin ningún colchón financiero autónomo. La CFA ha endurecido en los últimos años sus requisitos de licencias precisamente para intentar corregir este desequilibrio, aunque el resultado, por ahora, ha sido más la exclusión de clubes que la transformación real del modelo.

El inicio de la temporada 2021 de la Chinese Super League llega así marcado por la ausencia de su campeón, un hecho sin precedentes en la historia moderna del fútbol chino y una señal inequívoca de que la burbuja inversora que infló la liga durante años ha comenzado, definitivamente, a desinflarse.

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