FIFA World Cup 2026Publicado 3 meses atrás Lectura: 5 min

Jude Bellingham, el héroe que rompe el maleficio de Inglaterra en el Azteca

El mediocampista inglés marcó dos goles en dos minutos ante México para dar la primera victoria de su país ante un anfitrión en 72 años.

El domingo fue una noche histórica para Inglaterra. Puede parecer un adjetivo exagerado, pero los argumentos para sostenerlo abundan. Objetivamente, porque México nunca antes había perdido en el Estadio Azteca en partidos de Copa del Mundo, y porque fue la primera victoria inglesa ante un equipo anfitrión en el torneo en 72 años. Pero más allá de los números, también resulta histórico por haber roto con esa corriente de negatividad que ha perseguido a los Three Lions en los Mundiales. Un partido dramático, lleno de tensión, que terminó con una victoria de 3-2 frente a México en los octavos de final del Mundial 2026.

Para que ese desenlace fuera feliz, tuvo que aparecer un actor que no figuraba como protagonista en el libreto previsto. Con todo el talento que puede mostrar Inglaterra desde el mediocampo hacia adelante, la lógica suele indicar que Harry Kane sea el chico de la película. No ocurrió esta vez, más allá de la enorme actuación del capitán. El que se llevó la mayoría de los aplausos fue Jude Bellingham, el que había llegado al torneo con un perfil algo más bajo y que, en una noche mágica en el Azteca, terminó de recibirse como jugador de selección.

Una noche para dar la cara

No son pocos los futbolistas que desaparecen cuando la presión aprieta. En la noche del 3-2 ante México, Bellingham demostró que no les debe nada a ese tipo de jugadores: ni en talento ni en valentía. Y lo hizo en la gran cita del fútbol, en la que solo se plantan los que son buenos en serio.

Cuando su equipo más lo necesitaba y el trámite parecía inclinarse hacia el local, el mediocampista apareció con una ráfaga para anotar dos goles en dos minutos, gracias a sendos centros de Bukayo Saka y del propio Kane, que lo encontraron ambas veces sin marcas y en el lugar exacto para la definición. Dos remates quirúrgicos que dieron vuelta un partido que ya se presentía perdido.

Pero su participación no se limitó a los goles. Fue, junto al extremo Anthony Gordon (otro de nota sobresaliente), uno de los que mostraron gambeta e inteligencia para sacar la pelota del fondo cuando México ya jugaba con un hombre más y apretaba a Inglaterra contra su arco. Colaboró también en la marca cuando hizo falta y quemó hasta la última gota de energía en los 2,240 metros de altitud de la capital mexicana, una exigencia física brutal para cualquier equipo visitante.

Los fantasmas del pasado, en retirada

No existe en el mundo del fútbol alguien tan necio como para negar las condiciones de Jude Bellingham. Un jugador con una personalidad tan avasallante que, a diferencia de muchos, pudo demostrar desde que llegó al Real Madrid en 2023 todo lo que sabía y las razones por las que el club había invertido más de 100 millones de euros en incorporarlo desde el Borussia Dortmund. En aquella primera temporada de ensueño, marcó 10 goles en sus primeros 10 partidos de club y contribuyó de manera decisiva a la conquista de la Champions League, la Copa Intercontinental y la Liga.

A diferencia de muchos ingleses que pasaron por el Real Madrid, como David Beckham o Michael Owen, a los que les había costado bastante triunfar, Bellingham llegó y desde el principio demostró por qué era una de las piezas claves del mejor equipo del mundo.Contenido de origen

Pero cuando nada lo hacía prever, empezaron los nubarrones. En agosto de 2024, se llevó una decepción con el seleccionado, que perdió ante España su segunda final consecutiva de Eurocopa sin poder consagrarse a nivel continental. A partir de ahí, las cosas tampoco le fueron tan bien en el Merengue: entre recurrentes lesiones y una irregularidad colectiva poco habitual, el club dejó pasar temporadas sin títulos, una rareza para una institución en la que el éxito es la norma.

Con ese bagaje llegó Bellingham al Mundial. Con un nivel individual aceptable pero no deslumbrante, con 8 goles en 40 partidos en su última campaña, y como parte de una selección históricamente acostumbrada a sufrir en los torneos más grandes. Nada de eso le importó. Así como espantó los fantasmas en sus comienzos en el Bernabéu, en la noche del Azteca pegó dos gritos que abren la posibilidad de escribir una historia con un signo bien distinto.

¿El héroe que Inglaterra espera desde 1966?

A diferencia de aquella canción de Tina Turner, Inglaterra sí necesita que aparezca alguien especial si quiere romper con décadas de frustraciones mundialistas. Por mucho que pueda hacer Harry Kane, uno de los mejores delanteros de su generación, quedó claro tanto en este torneo como en presentaciones anteriores que contar únicamente con él en su mejor nivel no alcanza para meterse en las instancias definitivas.

Si no es la noche del gran goleador Kane, a su lado hay un futbolista con todo lo que hace falta para sacarla adelante.Contenido de origen

¿Será Bellingham el héroe que los ingleses esperan desde 1966, cuando Bobby Moore y Bobby Charlton los llevaron a lo más alto? Imposible saberlo todavía. Pero por sus condiciones y por el espaldarazo que recibió en la noche mágica del Azteca, nadie puede impedirle soñar con ser uno de los grandes personajes de este Mundial.

El siguiente paso llega el 11 de julio, cuando Inglaterra se enfrente a Noruega por un lugar en las semifinales. No será un rival sencillo: el equipo escandinavo cuenta con Erling Haaland y viene de eliminar a Brasil en la fase de octavos. Pero los Three Lions tienen razones para ilusionarse, sobre todo sabiendo que solo accedieron a semifinales en dos ocasiones desde su título de 1966: en Italia 1990 y en Rusia 2018. Esta vez, con Bellingham encendido, la esperanza tiene nombre propio.

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