Juventus busca el regreso a lo alto con Spalletti, tres años después de perder el podio de Serie A
El entrenador italiano apuesta por la sinceridad directa y una década ganadora que parece cada vez más lejana para la Vecchia Signora.
Hay un dato que resume mejor que ningún otro el tamaño de la caída: Juventus no pisa el podio de la Serie A desde 2023/24, cuando terminó tercera. Antes de eso hubo una década entera en la que el resto de Italia jugaba, en el fondo, por el segundo puesto. Nueve Scudettos consecutivos entre 2012 y 2020, un récord que ni siquiera Bayern Múnich pudo igualar cuando en 2023 llegó a once títulos seguidos, pero por otra vía. Aquella Juventus no daba respiro. La de ahora busca, con Luciano Spalletti en el banco, el camino de vuelta a un lugar que ya no le pertenece por derecho propio.
La pregunta que sobrevuela Turín es incómoda: ¿cómo se le explica a una hinchada acostumbrada a ganarlo todo que hay hazañas irrepetibles? Juventus sigue siendo, por lejos, el club más ganador de Italia con 36 Scudettos, muy por delante de los 21 de Inter, su escolta histórico. Ese peso, sumado a un lema tan exigente como "vencer no es lo más importante, sino lo único", hace que cualquier proceso de reconstrucción se viva con una ansiedad particular.
Una unión de necesidad mutua
Spalletti y Juventus se encontraron en octubre de 2025, y no fue casualidad ni romance a primera vista: fue conveniencia para los dos lados. El entrenador venía de ser despedido de la selección de Italia meses antes, tras la derrota 3-0 ante Noruega en las Eliminatorias, un resultado que terminó sellando la tercera ausencia consecutiva de la Azzurra en un Mundial. Juventus, por su parte, veía otra vez cómo se le escapaba la pelea por el título y necesitaba un nombre de peso para reencender la ilusión.
El acuerdo se cerró por apenas ocho meses. Y obligó a Spalletti a correr un poco el velo sobre aquella promesa de 2023, cuando ganó el título con Napoli, se tatuó el escudo del club y dijo que no volvería a dirigir a otro equipo. Sostener ciertas promesas, a veces, sale caro.
La temporada 2025/26 terminó con un sexto lugar que no conforma a nadie en Turín. La Champions, ese torneo que Juventus levantó dos veces (la última en 1996, año en que además venció a River por la Copa Intercontinental), volverá a mirarla desde afuera. Aun así, la dirigencia decidió en abril apostar por la continuidad de Spalletti.
Algo de su estilo convence a los directivos, aunque no siempre sea cómodo ni siquiera para ellos. Ya en la primera fecha, pese a ganar 1-0 como visitante ante Frosinone, el entrenador no dudó en cuestionar públicamente a su delantero titular, el francés Randall Kolo Muani, aquel que sufrió la atajada histórica de Dibu Martínez en la final de Qatar 2022.
Tiene que darse cuenta de que no jugó en dos años y debe haber una razón. Kolo sabe cómo mantener la posesión, encontrar espacios y es físicamente fuerte, pero en estos partidos necesitas que haga goles.Luciano Spalletti
La frase pesa más si se considera que Kolo Muani apenas convirtió un gol en su reciente paso por Tottenham y que Juventus igual decidió incorporarlo en una operación que puede llegar a $58 millones. A Spalletti no lo contrataron para quedar bien con nadie, eso está claro. Falta ver cómo digiere el plantel esa sinceridad tan directa.
Si no gana, no vuelve a ser Juventus
Uno de los pilares del proyecto es Kenan Yildiz, el turco que Juventus se llevó en 2022 de las juveniles de Bayern Múnich cuando tenía apenas 17 años. Spalletti recibió temprano un golpe duro: una lesión en el pie izquierdo lo dejará al menos tres meses afuera, justo después de que el jugador atravesara los rumores de un posible traspaso a Arsenal.
Ese acoso de otros clubes por Yildiz, y también los rumores en torno a Nicolás González o Jonathan David, son síntoma de algo que la Juventus ganadora de la década pasada casi no sufría. Cuando un equipo gana, es mucho más difícil que le roben a sus figuras; al contrario, era el destino elegido, como en 2018 cuando Cristiano Ronaldo llegó desde un Real Madrid campeón de Europa. Ahora el viento sopla en sentido inverso, y los futbolistas lo notan.
Spalletti, con 67 años y consciente de que no le quedarán demasiadas oportunidades de dirigir un club grande, sabe que el orden de las cosas es simple: primero hay que ganar, y recién después volverán las figuras que hoy miran para otro lado.
Hay motivos para el optimismo. El colombiano Jhon Lucumí, que fue protagonista de la buena campaña de Colombia en el Mundial, llegó este mercado desde Bologna por algo más de $23 millones y se suma a su compatriota Juan Cabal en el plantel. Incorporaciones así alimentan la idea de que este puede ser el año del regreso.
Juventus arranca un escalón por debajo de otros candidatos, sobre todo de un Inter que en los últimos años se quedó con buena parte de los éxitos importantes y hasta rozó la Champions en 2025, antes de caer en la final ante PSG. A Spalletti le espera un trabajo enorme, no solo para hacer crecer a Juventus sino para alcanzar a quienes no perdieron tiempo mientras la Vecchia Signora se reconstruía. Pero nadie en Italia se anima a descuidarla del todo: tarde o temprano, este club siempre encuentra el camino de regreso a lo más alto.
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