Kevin Cataño ficha por Atlético Nacional: el arquero revelación del ascenso colombiano regresa a casa
El guardameta de 22 años, figura de Real Cundinamarca en la final del ascenso, confirmó su llegada al conjunto verdolaga en una entrevista exclusiva donde habló de sus sueños, su método en los penales y la posibilidad de compartir vestuario con David Ospina.
Atlético Nacional hizo oficial este jueves la contratación de Kevin Cataño, arquero de 22 años que se convirtió en una de las grandes revelaciones del fútbol colombiano durante la última temporada. El club antioqueño anunció su llegada a través de un video en redes sociales en el que el propio guardameta protagoniza el anuncio, cerrando el clip con la frase "Profe, estoy listo" antes de que aparezca el mensaje "Bienvenido Kevin". No había duda: el movimiento más comentado del mercado de pases colombiano quedó sellado.
La noticia no sorprendió a quienes siguieron de cerca la campaña de Real Cundinamarca en el segundo semestre. Cataño fue titular indiscutido del equipo que llegó hasta la final del ascenso ante Cúcuta y se transformó en pieza determinante en las definiciones por penales, la instancia en la que el conjunto cundinamarqués estuvo más cerca del título. Su rendimiento encendió las alertas de varios clubes de la categoría superior y, en las últimas semanas, su nombre circuló con fuerza como objetivo de Nacional y Millonarios, los dos gigantes del fútbol nacional.
Un regreso con historia
Lo que hace especialmente simbólico este fichaje es que Cataño no llega a Nacional como un extraño. El portero pasó siete años en las divisiones formativas del club verdolaga, desde que fue descubierto siendo niño en un torneo organizado por la propia institución. "Armaron un equipo con los mejores de cada plantilla y al final terminé compitiendo contra mi equipo, que dirigía mi padre. Salimos campeones por penales y ahí me vieron en Nacional, me hicieron pruebas cerradas para la Sub-11 y pasé siete años en el club", contó el arquero en una entrevista exclusiva previa a la confirmación del fichaje.
Pero el camino de vuelta no fue directo. Al ver que las oportunidades en el primer equipo tardaban en llegar, Cataño tomó la difícil decisión de abandonar el club: "Llegó un punto en el que tomé la complicada decisión de dejar el club más grande de Colombia para buscarme un espacio en el fútbol profesional, porque sentía que la fila era larga y la oportunidad no llegaba". Fue su empresario, Alexander Viveros, quien le abrió la puerta en Valledupar, donde debutó como profesional. El equipo cambió de sede, primero a Bogotá y luego a Soacha, hasta consolidarse como Real Cundinamarca, el club donde Cataño maduró y se ganó su regreso a la élite.
La temporada que lo catapultó
El 2025 fue el año en que Kevin Cataño dio el salto definitivo. Se apropió de la titularidad en Cundinamarca y ofreció un nivel sostenido a lo largo de toda la campaña, algo que él mismo destaca como el logro más importante del año: "El que jugó fútbol sabe que lo más difícil es mantener un ritmo y rendimiento estable, y eso creo que fue lo que más adquirí este año". El guardameta atribuye ese crecimiento no solo al trabajo físico y táctico, sino también al acompañamiento psicológico: "Ha sido importante el trabajo como profesional, como persona y con la psicóloga del equipo para sostener una mente fuerte, actitud positiva y competitiva".
El momento cumbre llegó en la final del ascenso. Cataño fue figura en la definición por penales ante Cúcuta y reconoce que esa capacidad viene de lejos: "Recuerdo mucho que todas las finales que he jugado se han resuelto casi todas por penales, el 80% diría, y siempre he atajado dos o tres". Para esa instancia decisiva, sin embargo, el trabajo fue más metódico: "Analizamos pateadores, sus costumbres y gestos. Eso te ayuda, y además soy tranquilo, me mantengo frío, no me dejo llenar de estímulos y tomo buenas decisiones en ese momento".
La negociación, el préstamo y los planes de Nacional
Antes de que se confirmara su fichaje, Cataño reconoció que las conversaciones con Nacional incluían un esquema particular para garantizarle continuidad: "Por ahí en una oferta se hablaba de llegar al equipo e ir seis meses a otro equipo donde compita sí o sí". Y cuando se le preguntó directamente si fue el conjunto verdolaga el que planteó esa opción de préstamo, su respuesta fue contundente: "Fueron ellos. Si se cierra todo se hablará más directo de los planes y siguientes pasos. Creo que lo más probable es que sí y que será pronto".
La rapidez con la que se concretó el anuncio oficial confirmó que las negociaciones estaban avanzadas. Cataño terminó contrato con Real Cundinamarca el 31 de diciembre y, fiel a su palabra, buscó que la salida dejara un saldo positivo para el club que lo cobijó: "Siempre mi idea ha sido dejarle algo al club, que estoy agradecido con todo lo que hicieron por mí. Ha sido mi casa, donde debuté y crecí como persona, creo que merecen quedarse con algo de ese trabajo también".
El factor Ospina y la competencia en el arco
Una de las preguntas obligadas en el contexto de este fichaje es la convivencia con David Ospina, referente histórico de la portería colombiana y figura del plantel verdolaga. La respuesta de Cataño reveló una anécdota poco conocida: "Ya estuve entrenando con él un tiempito cuando vino a hacer una pretemporada y pidió a Nacional poder entrenar mientras estaba en Colombia. Compartimos una semana y creo que ya había matado la ilusión de conocerlo". Para el joven guardameta, la presencia de un arquero de la trayectoria de Ospina no es un obstáculo, sino una fuente de aprendizaje: "Siempre es bonito porque pueden aportar conocimiento y ayudan a crecer".
La competencia en el arco de Nacional será intensa. El club antioqueño tiene en su plantel guardametas con recorrido en la primera división y en competencias internacionales, pero la apuesta por Cataño responde a una lógica de proyección. A sus 22 años, el hijo de Edgar Cataño, reconocido futbolista colombiano, llega con hambre de pelear un puesto y con el aval de una temporada que habló por sí sola.
Un sueño que toma forma
Kevin Cataño sintetizó en pocas palabras lo que significa este paso en su carrera: "Mi foco está en entrar en un panorama diferente, abrirme a retos grandes y dar un paso de calidad, llegar a un equipo grande, en la 'A' o afuera". El destino lo llevó de vuelta al club donde aprendió a ser portero, pero esta vez con un recorrido profesional que lo respalda y con las herramientas para competir de igual a igual. Nacional, por su parte, sigue estructurando un plantel que combina experiencia y juventud de cara a los desafíos de 2026, tanto en la liga local como en la Copa Libertadores.
El mercado de pases colombiano acaba de registrar uno de sus movimientos más llamativos del período: un guardameta forjado en las calles de Copacabana, pulido en las categorías formativas verdolagas y templado en el ascenso, regresa a casa con el peso de las expectativas y la convicción de quien sabe que llegó su momento.
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