La Copa Mundial 2026 convierte los parques de béisbol de EE.UU. en vecinos privilegiados del fútbol global
Once mercados de la Major League Baseball albergan también partidos del Mundial, lo que obliga a reprogramar series, genera días libres inusuales e infecta de pasión futbolera a jugadores y cuerpos técnicos.
El verano de 2026 está redibujando el calendario de la Major League Baseball de una forma que ningún comisionado habría anticipado hace una década. Once mercados que cuentan con franquicia de béisbol de primera división son también sede de la Copa Mundial de la FIFA, un torneo que reúne a 48 selecciones en 104 partidos repartidos a lo largo de casi seis semanas en estadios de Estados Unidos, Canadá y México. El resultado es una convivencia inédita entre dos deportes, dos culturas e incluso dos tipos de estacionamiento compartido, que está forzando a la MLB a ajustar series, inventar días libres y, de paso, convertir a mánagers y peloteros en aficionados ocasionales al balón.
Texas, el epicentro de la colisión deportiva
El caso más llamativo se vive en Arlington, Texas. El AT&T Stadium, casa de los Dallas Cowboys de la NFL, es colindante con Globe Life Field, donde juegan los Texas Rangers. Y ese estadio de fútbol americano acoge nada menos que nueve partidos del Mundial, la cifra más alta de todas las sedes del torneo. La proximidad física entre ambos recintos, con estacionamientos compartidos, hace que los días de partido mundialista sean logísticamente imposibles para el béisbol.
Así, los Rangers tienen programado un lunes libre el 6 de julio, fecha en que se disputa un partido de la ronda de 16 del Mundial. También comparten día de descanso con Kansas City el 3 de julio, viernes de ronda de 32, cuando Texas ya habrá inaugurado una serie ante Detroit y los Royals esperan para arrancar una insólita serie de sábado a lunes contra los Phillies de Filadelfia.
El propio mánager de los Rangers, Skip Schumaker, vivió en primera persona el poder de contagio del torneo. Cuando su equipo regresó de una gira por Boston, miles de aficionados escoceses inundaban los alrededores del Fenway Park la noche después de que Escocia venció a Haití en el Gillette Stadium de Foxborough, a unos 50 kilómetros de distancia. Era la primera participación de la selección escocesa en un Mundial en 28 años.
"Fue tan divertido que en el día libre la mayoría de nuestro cuerpo técnico está buscando la manera de conseguir entradas para un partido del que no saben casi nada, simplemente por la atmósfera que vivimos", declaró Schumaker. "La pasión era una locura."
El bateador designado de Texas, Joc Pederson, quien jugó fútbol de niño en California, no dudó en calificar la experiencia de "oportunidad única en la vida".
Kansas City: Ecuador, Curazao y días libres bienvenidos
En Kansas City, el GEHA Field at Arrowhead Stadium, la sede de los Chiefs de la NFL, se encuentra en el mismo complejo deportivo que el Kauffman Stadium de los Royals. La ciudad alberga seis partidos mundialistas, y uno de ellos, Ecuador contra Curazao, cae en un sábado libre para los Royals, que también estará de descanso en esa fecha.
El mánager de los St. Louis Cardinals, Oliver Marmol, cuyo equipo abre una serie de tres juegos en Kansas City, fue el primero en preguntar si podría asistir al encuentro. "¿Puedo ir al partido de fútbol?", habría sido su primera reacción al ver el calendario. La respuesta fue afirmativa.
El primera base de los Royals, Vinnie Pasquantino, también planea acudir con su esposa, quien jugó fútbol universitario en la Old Dominion University. "Es extraño, pero son circunstancias especiales", dijo Pasquantino. "Es fantástico que Kansas City haya podido albergar partidos del Mundial. Así que, hasta que Estados Unidos vuelva a ser sede, no nos importará tener algunos días libres así."
La última vez que el suelo estadounidense acogió partidos de la Copa del Mundo fue en 1994, cuando el torneo se disputó en nueve ciudades del país e Italia alcanzó la final ante Brasil.
Filadelfia, Nueva York y Los Ángeles: la logística del vecindario
El Citizens Bank Park de los Phillies es otro estadio adyacente a una sede mundialista: el Lincoln Financial Field, donde juegan los Eagles de la NFL y donde también se disputarán partidos del torneo. Los Phillies tendrán un viernes libre en medio de su serie local ante los Mets de Nueva York, coincidiendo con el encuentro entre Brasil y Haití en ese recinto.
La situación en Nueva York y Los Ángeles es diferente, porque la distancia entre estadios es mayor. El MetLife Stadium de New Jersey, sede mundialista que acogerá la gran final del 19 de julio, está a unos 22 kilómetros del Yankee Stadium y a unos 38 del Citi Field de los Mets. Aun así, hay fechas de partido mundialista en las que ambas franquicias neoyorquinas tienen compromisos en casa, incluida la propia final, cuando los Yankees reciben a Shohei Ohtani y a los vigentes campeones de la Serie Mundial, los Los Angeles Dodgers.
En el caso del sur de California, el SoFi Stadium de Inglewood, sede de la Copa del Mundo, se ubica a unos 21 kilómetros del Dodger Stadium y a unos 56 del Angel Stadium de Anaheim. Dodgers y Angels jugarán en casa en seis de los ocho días con partido mundialista en la región; los otros dos caen en jornadas de descanso ya programadas.
Atlanta, Boston, Houston, Miami y Toronto, ciudades con sede del Mundial pero con sus estadios de béisbol más alejados de los recintos futbolísticos, tendrán juegos de MLB en varios de esos días sin conflicto logístico directo.
Seattle casi jugó un doble encabezado histórico
La historia más llamativa en materia de programación se gestó en Seattle. Los Mariners estaban inicialmente previstos para disputar un doble encabezado en casa un sábado contra los Red Sox de Boston, en la misma jornada en que Estados Unidos jugaría contra Australia en el Lumen Field de la ciudad. Sin embargo, cuando la FIFA fijó el horario del partido mundialista a las 12:00 del mediodía del viernes local, ambas franquicias acordaron convertir la serie en un formato tradicional de tres juegos con apertura el viernes por la noche.
De haberse celebrado, habría sido el primer doble encabezado programado por la MLB en dos años, una rareza en el béisbol moderno que estuvo a punto de materializarse por culpa del fútbol. También tendrán un día libre intermedio el 1 de julio, con un partido de la ronda de 16 en el horizonte, cuando los Angels visiten Seattle.
Una convivencia que redefine el verano deportivo estadounidense
El panorama general revela hasta qué punto la Copa del Mundo ha permeado la temporada regular de béisbol en 2026. Los números hablan por sí solos:
- 11 mercados de MLB comparten ciudad o área metropolitana con una sede mundialista.
- 13 franquicias de la MLB se ven afectadas de alguna forma por la programación del torneo.
- Al menos cuatro estadios de la NFL adyacentes a parques de béisbol (Arlington, Kansas City, Filadelfia y Seattle) generan conflictos logísticos directos.
- La final del 19 de julio en el MetLife Stadium coincide con un partido de Yankees en el Bronx.
Más allá de los ajustes administrativos, lo que emerge de este verano es una curiosidad genuina por parte del mundo del béisbol hacia el fútbol global. Peloteros que crecieron sin ver un partido de la Copa del Mundo ahora buscan entradas para vivir la experiencia. Mánagers que hasta hace poco desconocían el nombre de los grupos mundialistas siguen el torneo con interés. Y miles de aficionados europeos y latinoamericanos que llegaron a ver a sus selecciones se han cruzado, de camino al estadio, con los colores y las mascotas de los Rangers, los Royals y los Phillies.
La Copa del Mundo regresó a suelo estadounidense 32 años después de aquella edición de 1994, y lo hizo de una manera que nadie esperaba: compartiendo aparcamiento con el béisbol y convirtiéndose, por unas semanas, en el deporte que marca el ritmo de todo lo demás.
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