FIFA World Cup 2026Publicado 2 meses atrás Lectura: 4 min

La decisión de Messi por Argentina en 2002 conecta una final de 2026: Los Angeles acoge el duelo entre Argentina y España

El rechazo del rosarino a la Federación Española hace más de dos décadas define ahora el encuentro por el cuarto título mundial argentino.

Los Angeles acoge este domingo una Final del Mundial 2026 que, vista con la perspectiva adecuada, lleva décadas gestándose en silencio. Argentina, en busca de su cuarto título mundial, se medirá ante España, que aspira a su segundo. Pero el hilo invisible que conecta este partido con el pasado tiene un solo nombre: Lionel Messi.

Una decisión tomada hace 24 años

El origen de esta final se remonta al año 2002, cuando Iñaki Sáez, entonces director de Selecciones Menores de la Federación Española de Fútbol, y su técnico de la Sub-17, Juan Santiesteban, realizaron un último y desesperado intento por convencer a la familia Messi de que Leo vistiera la camiseta de la Roja. La decisión ya estaba tomada del otro lado: Argentina lo quería para sí.

España pretendía incorporar a Messi para el Mundial Sub-17 de Finlandia, torneo en el que la Selección española caería en la final ante Brasil por 1-0. Argentina, por su parte, tenía la mirada puesta en un objetivo más ambicioso: el Mundial Sub-20 de 2005, con Países Bajos como sede. Para cerrar el compromiso de Leo con la albiceleste, el técnico de la Sub-17 argentina, Hugo Tocalli, impulsó la convocatoria del joven rosarino para un amistoso Sub-20 frente a Paraguay.

El resultado fue contundente: 8-0. Messi, saliendo desde el banquillo, marcó uno de los goles. El escenario fue el estadio Diego Armando Maradona, de Argentinos Juniors. Era el 29 de junio de 2004, y ese día quedó sellada definitivamente la elección de Messi por Argentina, clavando el último clavo en el ataúd de las aspiraciones españolas.

El camino a Países Bajos 2005

La apuesta argentina se materializó plenamente en el Mundial Sub-20 de 2005. La albiceleste se proclamó campeona al vencer a Nigeria en la final por 2-1, con Messi como figura indiscutible del torneo. Aquel grupo de jugadores, que compartió vestuario con un Leo todavía adolescente, pertenece hoy ya a otra era del fútbol.

Compañeros de Messi en aquel equipo como Fernando Gago, Pablo Zabaleta y Lucas Biglia han dado el salto a los banquillos como entrenadores. Sergio Agüero, ídolo de aquella generación, se convirtió en representante de futbolistas tras su retirada prematura. El portero de aquel torneo, Óscar Ustari, terminó su contrato con el Inter Miami en febrero pasado, cerrando así el ciclo de una generación completa. Todos retirados, o próximos a estarlo.

El contraste es absoluto: de la Selección española Sub-17 a la que se quiso incorporar a Messi también forman parte de la historia figuras como Cesc Fàbregas y David Silva, ambos retirados del fútbol profesional activo. Mientras tanto, el hombre que unió y separó a ambas selecciones en aquel momento crucial llega a esta final con 39 años y todavía en plena actividad.

El único legionario que sigue de pie

De todos los protagonistas de aquella encrucijada de 2002 y 2004, solo Messi permanece en activo en el más alto nivel. Su presencia en esta Final del Mundial 2026 no es únicamente la de una estrella que aún compite: es la de un actor histórico cuya elección, tomada cuando era un adolescente en Rosario, terminó por definir el mapa del fútbol mundial durante más de dos décadas.

Argentina jugó de manera sobresaliente. Estoy muy feliz de poder jugar otra final del mundo.Lionel Messi

La ironía del fútbol y del tiempo dispone ahora que las dos selecciones que pelearon por el joven Leo en los primeros años del siglo XXI se enfrenten precisamente en la cima del torneo más importante del planeta. Argentina busca su cuarto título mundial, lo que la convertiría en el equipo más laureado de la historia junto a Alemania e Italia. España persigue el segundo, que la situaría en esa misma élite histórica.

La Teoría del Caos habla del Efecto Mariposa: el aleteo de un insecto en un punto del planeta puede desencadenar una tormenta al otro lado del mundo. En el fútbol, ese aleteo fue la conversación que la familia Messi mantuvo con los enviados de la Federación Española hace más de dos décadas. Una conversación que terminó en un "no", y que hoy, bajo los focos de Los Angeles, devuelve su eco con la potencia de una final de Copa del Mundo. Porque si Messi hubiera dicho sí a España en 2002, nada de lo que vino después, las Copa América, la gloria de Qatar 2022, ni siquiera esta final, habría existido de la misma forma.

Ni el fatalismo ni la ironía parecen tener prisa. Solo mueven sus piezas con precisión quirúrgica. Y esta vez, esa pieza se llama Lionel Messi.

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