FIFA World Cup 2026 · ayer · 6 min

La locura argentina en Kansas City: Messi anota en su quinto Mundial y desata la pasión de toda una nación

Con 38 años y en lo que podría ser su último torneo, Lionel Messi anotó ante Argelia en el arranque de la defensa del título de Argentina en el Mundial 2026, mientras miles de seguidores cruzaron continentes y gastaron fortunas para vivir el momento.

Kansas City no había visto nada igual. Horas antes del pitido inicial del partido entre Argentina y Argelia, correspondiente al Grupo J del Mundial 2026, miles de aficionados con la camiseta albiceleste inundaron los alrededores del Arrowhead Stadium con banderas, cánticos y una devoción que difícilmente se pueda explicar sin haberla vivido de cerca. En el centro de todo, como siempre, el número 10: Lionel Messi.

El rosarino, que cumplirá 39 años la próxima semana, convirtió su decimocuarto gol en Copas del Mundo para poner en ventaja a la vigente campeona del mundo ante Argelia. Con ese tanto, Messi se convirtió en el segundo jugador de la historia en marcar en cinco Mundiales diferentes, igualando una marca que solo Cristiano Ronaldo había alcanzado, precisamente en Qatar 2022. El primero en lograrlo fue el portugués; el segundo, el mejor de todos los tiempos según una creciente y aplastante mayoría.

Un hito estadístico de proporciones históricas

Los números que rodean la actuación mundialista de Messi en este torneo son sencillamente estratosféricos. Sus 14 goles en Copas del Mundo lo ubican empatado en el tercer lugar del ranking histórico junto a Kylian Mbappé, quien anotó dos tantos en la victoria de Francia sobre Senegal el mismo día, y junto a Gerd Müller, el legendario ariete de Alemania Occidental. Por encima de ellos solo figuran el brasileño Ronaldo con 15 goles y el alemán Miroslav Klose, máximo anotador histórico del torneo con 16 dianas.

El tanto ante Argelia tuvo, además, una carga simbólica especial: se produjo exactamente 20 años después de que Messi debutara en un Mundial, aquel 16 de junio de 2006 frente a Serbia y Montenegro en Alemania, cuando tenía apenas 18 años y saltó al campo en los minutos finales para convertirse en el jugador más joven de Argentina en marcar en una Copa del Mundo. Dos décadas después, sigue siendo el más determinante.

El partido ante Argelia fue, además, su 200.ª aparición con la selección argentina, un hito que solo superan Cristiano Ronaldo (229 partidos con Portugal) y el kuwaití Bader Al-Mutawa (202). Messi viste la camiseta de la albiceleste desde 2005, cuando debutó a los 18 años, y su registro acumula todas las glorias posibles: un Mundial (Qatar 2022), una Copa América (2021), una Finalissima (2022) y dos Copas América más (2024... y lo que queda).

Sacrificio sin límites: los fans que lo dieron todo por verle

Si el rendimiento de Messi sobre el césped roza lo inverosímil, el comportamiento de sus seguidores en Kansas City directamente lo supera. Tres aficionados argentinos recorrieron en bicicleta cerca de 17.700 kilómetros desde América del Sur hasta Missouri, llegando a la ciudad sin entradas en el bolsillo. La solidaridad local hizo el resto: vecinos del condado de Johnson, en Kansas, se enteraron de su hazaña y se aseguraron de que los ciclistas pudieran presenciar al menos un partido.

Daniel Otero, aficionado de 73 años que asiste a su séptimo Mundial consecutivo, no escatima en gastos. Calcula que desembolsará alrededor de 100.000 dólares para que él y sus dos hijos puedan seguir a la selección durante las próximas semanas, incluyendo unos 40.000 dólares solo en entradas. "Estamos locos por Argentina", afirmó Otero. "Por eso gastamos tanto dinero en ver a nuestro país, a nuestra selección nacional."

Su hijo Franco, de 27 años, resumió el sentir de toda una generación con una frase que lo dice todo: "No recuerdo a una selección argentina sin Messi." Una afirmación que, lejos de ser hipérbole, es pura aritmética vital: Franco tenía apenas 7 años cuando Messi debutó con la albiceleste.

Juan Martín, de 43 años, viajó desde Buenos Aires con su pareja, Agostina Gómez Uvia, de 31. Calculan que cada uno gastará unos 20.000 dólares para seguir al equipo durante un mes. "Argentina ahora es como los Chicago Bulls con Michael Jordan", reflexionó Martín. "En su mejor época, Jordan tenía fans en todo el mundo. Argentina tiene fans en todo el mundo gracias a Messi."

En el estacionamiento del estadio, la banda Los Sin Entradas desplegó bombos y pancartas, entre ellas una enorme que rezaba: "Lio te quiero", acompañada de una fotografía gigante del capitán. Entre los que se acercaron a posar estaba Andre Cornuz, un niño de 11 años de Miami cuyo padre es argentino. "He crecido con Messi", dijo Andre. "Estoy muy conectado con esa tierra."

Una devoción que trasciende fronteras y generaciones

La magnitud del fenómeno no escapó a las autoridades locales. Pam Kramer, directora ejecutiva del comité organizador de Kansas City, reconoció que lo vivido durante la semana previa al partido superó cualquier expectativa. "Esos tres ciclistas argentinos llegaron aquí sin entradas, y la gente del condado de Johnson dijo: 'Somos fans también. Vamos a asegurarnos de que puedan ir a un partido'", relató Kramer. "Y es genuino. Nadie lo hace para la galería. Queremos que la gente vea lo que vemos nosotros."

Jorgelina Skorput, de 34 años, nacida en Rosario (la misma ciudad que Messi) y residente en Nueva York desde los 9, condujo dos días enteros para llegar a tiempo, comiendo sándwiches y durmiendo en un Airbnb a una hora de Kansas City para ahorrar dinero. El viaje completo le costó unos 2.000 dólares, incluyendo 800 dólares solo por la entrada. "Sentí que esta era la única oportunidad que iba a tener de ver el Mundial", dijo. "Somos los últimos campeones."

Manuel Valdés, ingeniero de 29 años procedente de Corrientes, viajó junto a su padre y su hermano menor. Para él, el impacto de Messi en el fútbol mundial es tan profundo que admite solo una lectura posible: "Cambió el juego. Hay un antes y un después en el fútbol."

Un último baile que nadie quiere perderse

El contexto deportivo añade urgencia emocional a cada partido. Messi llegó al torneo arrastrando una pequeña molestia en el isquiotibial que lo limitó con el Inter Miami en las semanas previas, aunque respondió con un gol de penalti en los 20 minutos que disputó ante Islandia en el último ensayo. Ante Argelia, completó el partido sin contratiempos físicos y anotó con la naturalidad de siempre, encontrando el hueco en la defensa argelina para batir al portero Luca Zidane (hijo del mítico Zinedine) con una definición limpia y certera.

La posibilidad de que este sea el último Mundial de Messi convierte cada partido, cada gol y cada aparición en algo cercano a la despedida de un fenómeno irrepetible. El Arrowhead Stadium, recinto habitual de los Kansas City Chiefs de la NFL, se transformó en un caldero argentino. Incluso familias estadounidenses portaban camisetas con el nombre de Messi en la espalda, algo que no pasó inadvertido para los propios argentinos. "No puedo recordar un equipo argentino sin Messi", insistió Franco Otero, con una mezcla de orgullo y nostalgia anticipada.

El siguiente partido de Argentina será en Dallas, adonde ya se dirigen los Los Sin Entradas con sus bombos y banderas. Y luego, según Andre Cornuz, el niño de Miami criado con Messi como referente, "donde sea que nos lleve". En eso coinciden millones: mientras Messi siga en un campo de fútbol, la pasión argentina no tiene límites geográficos ni presupuestarios.

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