FIFA World Cup 2026Publicado 3 meses atrás Lectura: 5 min

La maldición eterna de Países Bajos: seis décadas persiguiendo un Mundial que nunca llega

La "Oranje" vuelve a caer en penales, esta vez ante Marruecos en 2026, y prolonga la historia más cruel del fútbol mundial: tres finales, generaciones brillantes y ningún título.

Hay selecciones que ganan Mundiales sin merecerlos del todo y hay selecciones que los merecen sin jamás ganarlos. Países Bajos pertenece, de forma inapelable, a la segunda categoría. La "Oranje", apodada la Naranja Mecánica por generaciones enteras de aficionados, ostenta el récord más doloroso del fútbol internacional: es la mejor selección que nunca ha levantado la Copa del Mundo. Tres finales disputadas, tres derrotas, y ahora una nueva eliminación en penales ante Marruecos en el Mundial 2026, que extiende una maldición de más de seis décadas.

El origen del maleficio: Alemania 1974 y Argentina 1978

Para entender la dimensión de la tragedia neerlandesa hay que remontarse a comienzos de los años 70. El fútbol de clubes de los Países Bajos vivía su época dorada: el Ajax conquistó tres Copas de Europa consecutivas (1971, 1972 y 1973) y el Feyenoord había levantado el mismo trofeo en 1970. Era lógico esperar que esa potencia se trasladara a la selección nacional, y así fue.

En Alemania 1974, la "Oranje" deslumbró al mundo con el Fútbol Total, un sistema revolucionario comandado por Johan Cruyff en el que cualquier jugador podía ocupar cualquier posición. Llegaron a la final y se adelantaron en el marcador a los 80 segundos, gracias a un penalti transformado por Johan Neeskens antes de que Alemania Occidental siquiera tocase el balón. Sin embargo, los locales remontaron con goles de Paul Breitner y Gerd Müller para llevarse el título 2-1. La primera puñalada estaba clavada.

Cuatro años después, en Argentina 1978 y ya sin Cruyff (quien renunció a participar por razones personales y políticas), los neerlandeses volvieron a llegar a la final. A segundos del final del tiempo reglamentario, Rob Rensenbrink golpeó el poste con el marcador en 1-1. Un centímetro separó a Países Bajos de su primer título. La prórroga fue fatal: Mario Kempes marcó dos goles y el anfitrión se coronó campeón. Segunda final, segunda derrota.

Nuevas generaciones doradas, misma suerte adversa

Tras ausentarse en los Mundiales de 1982 y 1986, los Países Bajos regresaron con una de las plantillas más talentosas de su historia. Marco van Basten, Ruud Gullit, Frank Rijkaard, Ronald Koeman y Hans van Breukelen llegaron a Italia 1990 como vigentes campeones de la Eurocopa de 1988, con el estatus de serios candidatos al título. La eliminación en octavos de final ante Alemania Occidental fue, cuanto menos, un mazazo inesperado.

Las siguientes dos participaciones depararon eliminaciones ante el mismo rival: Brasil. En cuartos de final de Estados Unidos 1994 y en semifinales de Francia 1998, los cariocas cortaron el camino neerlandés hacia la gloria. Más tarde, la selección no logró ni siquiera clasificarse para Japón-Corea 2002 y cayó en octavos ante Portugal en Alemania 2006.

Sudáfrica 2010: la más cruel de todas las derrotas

Si existe una fecha que concentra el máximo sufrimiento del fútbol neerlandés, esa es el 11 de julio de 2010. Con Arjen Robben, Wesley Sneijder, Robin van Persie y Giovanni van Bronckhorst como estandartes de una nueva generación extraordinaria, Países Bajos disputó su tercera final mundialista ante una España que llegaba por primera vez a ese escenario.

El fútbol no sabe de justicia.Dicho popular del fútbol

Muchos creyeron que la tercera sería la vencida. El destino, sin embargo, tenía otros planes. Una atajada monumental de Iker Casillas a Robben en mano a mano y el golazo de Andrés Iniesta en la prórroga sellaron un 1-0 que resultó el más amargo de los desenlaces. El título se escapó de las manos neerlandesas por tercera vez en una final.

La paradoja de los penales: invictos en 90 minutos, eliminados en la tanda

Lo que vino después resulta estadísticamente asombroso y emocionalmente devastador a la vez. Desde aquella derrota ante España, Países Bajos acumula 16 partidos consecutivos sin perder en un Mundial dentro del tiempo reglamentario. Sin embargo, la tanda de penales se ha convertido en su verdugo particular.

  • Rusia 2018: eliminación en cuartos de final ante Argentina en la tanda de penales.
  • Qatar 2022: nueva caída ante Argentina, también desde el punto de penalti, en cuartos de final.
  • Mundial 2026: eliminación ante Marruecos, otra vez en la tanda de penales.

Tres eliminaciones consecutivas en la lotería de los once metros. Una selección que no pierde jugando, pero que tampoco gana cuando el partido se decide de esa forma. El dato es tan extraordinario como cruel.

¿Qué explica esta maldición?

Los análisis se multiplican cada vez que Países Bajos abandona un torneo. Hay quienes apuntan a una mentalidad colectiva frágil en los momentos decisivos, quienes señalan la histórica tendencia al conflicto interno dentro de los vestuarios neerlandeses y quienes simplemente se rinden ante el peso de la estadística. Lo cierto es que ninguna explicación resulta del todo satisfactoria cuando se contempla la magnitud del talento desperdiciado a lo largo de tantas décadas.

La realidad supera la ficción, y hay cosas que simplemente no se pueden explicar.

Porque eso es, en el fondo, la historia mundialista de los Países Bajos: una acumulación de momentos inverosímiles que ningún guionista se atrevería a firmar. Un poste en Buenos Aires, una atajada en Johannesburgo, tres eliminaciones seguidas en penales. La tierra de Vincent van Gogh, los tulipanes y los molinos de viento sigue esperando su primera Copa del Mundo, cargando con la decepción de otra eliminación y con la certeza de que, cuando vuelvan a intentarlo, nadie podrá negarles el título de la mejor selección que jamás conquistó el torneo más grande del mundo.

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