La pesadilla de los penales en la EURO 2025 femenina: 13 fallos en fase de grupos y cuartos de final
El torneo femenino celebrado en Suiza atraviesa una crisis sin precedentes desde el punto de penalti: más de la mitad de los lanzamientos no han terminado en gol, y la fase de eliminación directa promete elevar aún más la tensión.
Suiza acoge una Eurocopa femenina que, más allá de la calidad técnica exhibida sobre el césped, ha quedado marcada por un fenómeno estadístico tan llamativo como inquietante: el punto de penalti se ha convertido en la trampa más temida del torneo. De los 25 penales señalados a lo largo de la fase de grupos y los cuartos de final, únicamente 12 han encontrado el fondo de la red. Eso significa que 13 lanzamientos han sido fallados, una tasa de error que supera el 52% y que no tiene parangón en la historia reciente de la competición continental femenina.
El dato cobra una dimensión aún mayor ahora que el torneo ha entrado en la fase de eliminación directa. Cada error desde los once metros puede significar la eliminación, y la presión psicológica que eso genera sobre las jugadoras es, según las propias protagonistas, un factor determinante en la cadena de fallos.
La tanda más caótica: Inglaterra y Suecia, nueve fallos en una sola serie
Si hay un partido que resume a la perfección esta epidemia de fallos, ese es el duelo de cuartos de final entre Inglaterra y Suecia. El encuentro concluyó 2-2 tras la prórroga y hubo que recurrir a los penales para decidir al clasificado. Lo que vino a continuación rozó lo inverosímil: en una tanda de 14 lanzamientos totales, tan solo cinco entraron en portería. Nueve penales fallados en un único enfrentamiento, una cifra que difícilmente olvidarán quienes lo presenciaron.
"Fue muy estresante de jugar", reconoció la portera inglesa Hannah Hampton, quien terminó siendo la heroína al detener varios lanzamientos y clasificar a las Leonas para las semifinales. Fue precisamente Hampton la que puso el broche final a una serie que ambas selecciones describieron como un "juego muy loco", en palabras que circularon en los vestuarios tras el pitido final.
La seleccionadora inglesa, Sarina Wiegman, una de las técnicas más laureadas del fútbol femenino mundial, no esquivó la evidencia al analizar la tanda: "Fallamos muchos (penales) y ellas fallaron muchos más". Una frase que, pronunciada sin filtros, ilustra la magnitud del problema colectivo que está viviendo el torneo. Wiegman, que ya guio a Inglaterra hasta la final del Mundial 2023 y ganó la EURO 2022 con las propias inglesas, sabe mejor que nadie lo que puede decidir un fallo en el momento menos oportuno.
España, campeonas del mundo con la asignatura pendiente del penalti
La selección española llegó a la EURO 2025 con el aura de campeona del mundo y con el objetivo de conquistar el título europeo para cerrar un ciclo histórico. En el terreno colectivo, las de Montse Tomé han dado razones para la ilusión. Sin embargo, el manchón de penalti se ha presentado como una herida abierta que ningún entrenamiento ha logrado cicatrizar del todo.
En el partido ante Suiza, la anfitriona del torneo, España tuvo la oportunidad de anotar dos penales que podrían haber cambiado el devenir del encuentro. Ninguno entró. Primero fue Mariona Caldentey quien envió el balón fuera, y después le tocó el turno a Alexia Putellas, la dos veces Balón de Oro, que tampoco logró superar a la portera helvética. La presión del público local en un estadio volcado con Suiza fue señalada como un factor adicional de desconcentración para las jugadoras españolas.
La respuesta de Montse Tomé ante las preguntas sobre los fallos fue directa y reveladora del proceso interno del equipo: "Hemos ensayado los penaltis esta semana. Todas han tirado penaltis, luego las que son más especialistas han tenido más repeticiones". La seleccionadora también quiso dejar claro el reparto de responsabilidades dentro del grupo: "La que define quién tira el penal soy yo". Una declaración que evidencia la voluntad de centralizar las decisiones bajo presión y evitar la improvisación en los momentos más críticos.
El contexto histórico: ¿una crisis puntual o una tendencia en el fútbol femenino?
Para entender la magnitud de lo que está ocurriendo en Suiza, conviene situar los datos en perspectiva histórica. En torneos anteriores, la tasa de conversión de penales en competiciones femeninas de alto nivel solía rondar el 70-75%, en línea con los registros del fútbol masculino de élite. Que en esta EURO 2025 esa cifra caiga por debajo del 50% representa una anomalía estadística que merece análisis.
Varios factores pueden contribuir a explicar este fenómeno:
- El nivel de las porteras: torneos como este congregan a las mejores guardametas del mundo, muchas de ellas con experiencia en las grandes ligas europeas y en el circuito de la Champions League femenina. La preparación específica para detener penales ha avanzado notablemente en los últimos años.
- La presión psicológica acumulada: en un torneo de estas características, la tensión competitiva alcanza cotas extremas, especialmente en la fase eliminatoria. La fatiga mental y física de semanas de competición de alto nivel afecta directamente a la precisión y la toma de decisiones.
- La presión del público local: con Suiza como sede, los estadios han registrado ambientes de gran intensidad, con aficiones entregadas que pueden condicionar el estado anímico de las lanzadoras visitantes.
- La exposición mediática creciente: el fútbol femenino nunca había tenido tanta visibilidad como en los últimos años. Esa proyección puede ser un arma de doble filo para jugadoras que no siempre han crecido gestionando la presión de millones de espectadores.
Semifinales a la vista: ¿continuará la pesadilla?
Con las semifinales y una posible final por delante, la pregunta que sobrevuela el torneo es inevitable: ¿se prolongará esta racha de fallos en los momentos decisivos? La eliminación directa concentra la presión en cada acción, y si alguno de los cruces vuelve a igualarse y llega a la tanda de penales, los fantasmas de los cuartos de final regresarán inevitablemente.
Para selecciones como España, que aspiran al título y que ya han sufrido en propia carne los errores desde los once metros, el trabajo mental y técnico durante los días de preparación entre partidos se convierte en algo tan prioritario como el planteamiento táctico. Los entrenamientos específicos de penales, la designación clara de lanzadoras y el trabajo con psicólogos deportivos son herramientas que los cuerpos técnicos movilizan en estos momentos de la competición.
Lo que nadie puede negar es que la EURO 2025 femenina ya ha escrito una página singular en la historia del fútbol continental. Trece penales fallados, una tanda de nueve errores en 14 lanzamientos y nombres como Alexia Putellas o Mariona Caldentey entre las protagonistas involuntarias de esta estadística. El torneo más igualado y emocionante de los últimos años tiene, en el punto de penalti, su capítulo más dramático e impredecible. Y lo más importante todavía está por llegar.
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