FIFA World Cup 2026Publicado 3 meses atrás Lectura: 6 min

La roja de Balogun en el Mundial 2026 reabre el debate: ¿tienen privilegios las grandes estrellas?

La expulsión del delantero estadounidense ante Bosnia-Herzegovina, confirmada por el VAR, desata una tormenta de críticas al contrastarla con jugadas impunes de Lionel Messi y otros grandes nombres del torneo.

Estados Unidos derrotó a Bosnia-Herzegovina por 2-0 y avanzó en el Mundial 2026, pero la celebración quedó opacada por la polémica más encendida del torneo hasta el momento: la tarjeta roja directa mostrada al delantero Folarin Balogun en la segunda mitad, una decisión que sacudió a jugadores, entrenadores y analistas, y que abrió un viejo y espinoso debate sobre si los árbitros aplican el reglamento con la misma vara a todos los futbolistas.

La acción que lo desató todo

El árbitro brasileño Raphael Claus no señaló ninguna tarjeta en tiempo real tras la entrada de Balogun. Sin embargo, la sala del VAR intervino y le ordenó revisar la jugada en el monitor de campo. La repetición en cámara lenta fue suficiente para que Claus sacase la cartulina roja directa, lo que significa que Balogun, máximo goleador de la selección estadounidense con 3 goles en el torneo, deberá cumplir al menos un partido de sanción y se perderá el siguiente encuentro de Estados Unidos ante Bélgica.

El uso del VAR en lentitud extrema volvió a ser objeto de cuestionamiento. Muchos especialistas argumentan que reproducir cualquier entrada a velocidad reducida la hace parecer más violenta e intencional de lo que realmente fue en la dinámica natural del juego.

"Nunca fue intencional. Si la intención fuera dañar al rival, lo entendería. Pero eso nunca fue así. Fue una acción normal de fútbol en la que disputas el balón y tu pie cae donde cae." Mauricio Pochettino, seleccionador de Estados Unidos

Thierry Henry, la voz crítica más sonora

El exdelantero francés Thierry Henry, analista del torneo para Fox Sports, no tardó en pronunciarse con contundencia, apuntando a la falta de criterio futbolístico en la decisión arbitral.

"Hay que tener un poco de sentido común. ¿Dónde se supone que tiene que poner el pie el jugador en esa situación?" Thierry Henry

Henry es uno de los rostros más reconocidos del mundo del fútbol, lo que amplificó aún más el impacto de sus palabras en redes sociales y medios especializados.

El caso Messi: la comparación que incendió las redes

La indignación estadounidense no surgió en el vacío. Desde el inicio del Mundial, aficionados y analistas venían señalando jugadas de las grandes estrellas del torneo que, según ellos, merecían tarjeta y quedaron sin castigo. El caso más citado es el de Lionel Messi.

En el primer partido de Argentina, Messi realizó una entrada con los tacos por delante sobre el defensor argelino Aissa Mandi, impactándole en la pantorrilla y el tendón de Aquiles. Mandi quedó en el suelo, visiblemente dolorido. Messi alzó los brazos de inmediato en señal de inocencia. El resultado: falta a favor de Argelia, sin tarjeta, y el astro argentino permaneció en el campo. Ese mismo partido terminó con un hat trick de Messi.

Los vídeos de esa acción circularon masivamente por las redes sociales y resurgieron con fuerza tras la expulsión de Balogun, intensificando la percepción de un doble rasero.

El defensor americano Weston McKennie fue el más explícito entre los propios jugadores de la selección: "Creo que ha habido muchas jugadas similares a lo largo del torneo con otros jugadores a los que no se les dio ninguna tarjeta", afirmó, calificando la roja de Balogun como "decepcionante".

El sistema de tarjetas: contexto y regla FIFA

El sistema de tarjetas amarillas y rojas fue inventado por el exárbitro inglés Ken Aston tras el Mundial de 1966, inspirado, según la leyenda, en un semáforo: "Pensé: amarilla, ve con calma; roja, para, estás fuera". Aston falleció en 2001, pero su legado regula cada partido de élite en el mundo.

Bajo el reglamento de la FIFA, se considera juego brusco grave la acción de "cualquier jugador que se lance sobre un rival disputando el balón, por delante, por el lado o por detrás, usando una o ambas piernas, con fuerza excesiva o poniendo en peligro la integridad física del adversario". La interpretación de esa "fuerza excesiva" es, precisamente, el punto de fricción que alimenta controversias como la de Balogun.

Las tarjetas rojas directas, a diferencia de las acumuladas por dos amarillas, suelen reservarse para faltas de especial gravedad, conducta violenta o gestos de menosprecio al árbitro. La sanción mínima es la suspensión del siguiente partido, pero la FIFA puede ampliarla si considera que la infracción merece un castigo mayor. No existe mecanismo de apelación para una sanción de un solo partido.

Precedentes históricos: de Beckham a Zidane

Las tarjetas rojas polémicas en Mundiales tienen larga historia. En 1998, David Beckham fue expulsado en octavos de final ante Argentina por una falta de reacción sobre Diego Simeone, decisión que marcó su carrera durante años. En 2006, Wayne Rooney fue enviado a la ducha en cuartos de final contra Portugal tras pisotear al defensor Ricardo Carvalho. Ese mismo año, la roja más recordada de la historia del torneo llegó en la final: Zinedine Zidane fue expulsado por un cabezazo al pecho de Marco Materazzi, y Francia perdió el título ante Italia en los penaltis.

En el otro extremo del debate, la no-expulsión más discutida de los últimos tiempos ocurrió en la final del Mundial de 2010: el holandés Nigel de Jong propinó una patada con los tacos al pecho de Xabi Alonso en la primera parte y solo recibió tarjeta amarilla. España acabó ganando en la prórroga.

Balogun, con opciones de volver en cuartos

Más allá del ruido mediático, la consecuencia deportiva es concreta: Balogun no estará disponible ante Bélgica. Si Estados Unidos supera ese escollo y avanza a cuartos de final, el delantero podría reaparecer. Su baja es especialmente sensible dado que es el máximo anotador del equipo con 3 goles en el torneo.

El precedente de Cristiano Ronaldo ilustra hasta qué punto la FIFA puede modular las sanciones en casos excepcionales: el astro portugués evitó perderse partidos del Mundial tras una roja grave en la fase de clasificación, cuando la entidad decidió que dos de los tres partidos de suspensión quedaran diferidos en un periodo de prueba de un año. Ronaldo solo se perdió una goleada de Portugal sobre Armenia por 9-1. Ese tipo de resoluciones alimenta aún más las sospechas de quienes creen que la vara con la que se mide a las estrellas no es la misma que se aplica al resto.

La polémica en torno a Balogun, en definitiva, no es nueva ni exclusiva del fútbol americano. Es el reflejo de una tensión estructural en el arbitraje de élite: cómo equilibrar la aplicación estricta del reglamento con el juicio contextual que exige el juego en vivo, y si los nombres en las camisetas influyen, consciente o inconscientemente, en quién recibe la cartulina y quién no.

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