La tribu Puyallup usa el Mundial 2026 para mostrar al mundo su cultura y su lengua ancestral
La nación indígena de Washington se convirtió en el primer pueblo originario en asociarse con una ciudad sede del Mundial, aprovechando el escaparate global del torneo para revitalizar su idioma, sus tradiciones y su presencia económica.
El retumbar de los tambores llenaba las carpas. Las manos se cerraban con fuerza alrededor de unos pequeños huesos tallados mientras cientos de participantes se miraban a los ojos, intentando descifrar el engaño del rival. A pocos kilómetros de allí, Seattle hervía con el fútbol de la Copa del Mundo 2026. Para la tribu Puyallup de Indios, ambos mundos no eran opuestos, sino una misma oportunidad histórica.
El primer pueblo indígena socio de una ciudad sede
En 2023, la tribu Puyallup anunció una alianza con la ciudad de Seattle como sede del Mundial, convirtiéndose en el primer grupo indígena en asociarse oficialmente con una ciudad anfitriona de una Copa del Mundo, según los organizadores del evento. La iniciativa abrió la puerta a que otras naciones originarias siguieran el ejemplo: en Canadá, la Musqueam Indian Band, la Squamish Nation y la Tsleil-Waututh Nation firmaron acuerdos similares con Vancouver a comienzos de 2025.
La reserva Puyallup abarca unas 28 millas cuadradas (72.5 kilómetros cuadrados) al sur de Seattle, integradas en el área metropolitana de Tacoma, a orillas del Puget Sound. La tribu cuenta con aproximadamente 5,000 miembros y se ha convertido en uno de los principales empleadores del condado, con negocios que incluyen el Emerald Queen Casino. Además, la tribu fue protagonista de un fallo judicial histórico en 1974 que reafirmó los derechos de los pueblos del noroeste del Pacífico a cosechar peces en sus territorios tradicionales.
Torneos de juegos ancestrales para fanáticos del fútbol
El evento más llamativo de la colaboración fue el Torneo de Stick-Games (Juego de los Palos), una competición de cientos de participantes que disputaron premios en efectivo durante un fin de semana. El juego, arraigado en las tradiciones espirituales y la cosmología Puyallup, enfrenta a dos equipos en una prueba de adivinanza, estrategia y resistencia. Según la historia de la creación Puyallup, este juego determinó en el origen de los tiempos si los humanos o los animales dominarían la Tierra.
El objetivo es hacerse con todos los palos del rival adivinando en qué manos de los miembros del equipo contrario se esconden los "huesos" sin marcar. Las partidas comenzaban al mediodía y se prolongaban hasta la madrugada. Fuera de las carpas, puestos de vendedores ofrecían aretes elaborados con cuentas y sudaderas tribales; los niños jugaban en castillos inflables y en una pequeña cancha de fútbol.
Significa mucho para nosotros poder compartir quiénes somos con el mundo. La gente aprende sobre los pueblos nativos a través del cine y la televisión.Connie McCloud, anciana tribal y directora de la división de patrimonio Puyallup
McCloud subrayó que esas representaciones mediáticas no reflejan la realidad de las comunidades del noroeste del Pacífico, y que el Mundial brinda una plataforma sin precedentes para corregir esa narrativa.
Lengua, arte y moneda simbólica en el estadio
La tribu también desplegó su cultura dentro del propio torneo de fútbol. El presidente tribal, Bill Sterud, realizó el saque de honor con el lanzamiento de moneda en un partido que terminó en empate 1-1 entre Bélgica y Egipto. Los asistentes al estadio escucharon en pantalla un reconocimiento de territorio ancestral que subraya que los partidos se disputan en las tierras compartidas de las numerosas tribus de las aldeas del Puget Sound. Miembros de la tribu enseñaron a los aficionados técnicas de tallado en madera y tejido dentro del recinto.
La integración digital también fue notable: la aplicación oficial del Mundial incorpora el idioma Lushootseed, la lengua nativa Puyallup, con desafíos interactivos que otorgan puntos por visitar la reserva. En uno de esos retos, los usuarios deben repetir la palabra "yəhaw", que significa "vamos, procedamos".
Se puede ver a la gente caminando por la calle diciendo: "yəhaw, yəhaw".Amy McFarland, directora del proyecto Copa del Mundo de la tribu Puyallup
En junio, la tribu organizó además un desfile propio en el contexto del Mundial y fiestas para ver los partidos en vivo, mientras que la celebración cultural tradicional de danzas y cantos, históricamente ligada a las visitas en canoa entre tribus costeras, abrió sus puertas al público general. Un powwow exhibió la vistosa indumentaria ceremonial de la cultura nativa americana en toda su amplitud.
Una alianza nacida del fútbol profesional
El vínculo entre la tribu y el Mundial no surgió de la nada. La chispa provino de una relación previa con los Seattle Sounders de la MLS. Peter Tomozawa, ex presidente de operaciones comerciales del club, se convirtió más tarde en director ejecutivo de Seattle World Cup 2026, y comenzó a explorar con la tribu las posibilidades de colaboración para el certamen.
Leo Flor, director de legado del Comité Organizador Local de Seattle para la FIFA Copa del Mundo 2026, encuadró el significado de la alianza en términos de visibilidad regional:
"Este es el mayor foco de atención que ha brillado sobre nuestra región en mucho tiempo. Y quién queda incluido en eso, quién queda destacado, creo que es una pregunta muy importante. Creo que nuestra región ha respondido esa pregunta de una manera muy significativa", declaró Flor.
Aunque la tribu figura como patrocinadora del evento Seattle World Cup, ninguna de las partes reveló el monto económico de su contribución financiera.
Proyección económica y ambiciones internacionales
La exposición global tiene también una dimensión económica estratégica. La reserva Puyallup colinda con el Puerto de Tacoma, uno de los puertos de contenedores más grandes de los Estados Unidos. El presidente Sterud ve en el Mundial una palanca para abrir mercados internacionales.
"Adentrarnos en el comercio internacional es para lo que nos hemos estado preparando", afirmó Sterud. "Estamos desarrollando contactos con diferentes países y organizaciones para avanzar en ese sentido en materia de desarrollo económico".
El mensaje de fondo que la tribu quiere transmitir al mundo contrasta deliberadamente con siglos de políticas federales que intentaron erradicar su lengua y su cultura. Como resumió McFarland con contundencia: "No estamos sobreviviendo; estamos prosperando". El Mundial, con su alcance de miles de millones de espectadores, se ha convertido en el altavoz más potente que la tribu Puyallup haya tenido jamás para proclamarlo.
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