La UEFA suspende al Marsella un año de competición europea y lo multa con 10 millones de euros por incumplir objetivos financieros
El organismo rector del fútbol europeo amenaza al club francés, propiedad del estadounidense Frank McCourt, con vetarlo de la próxima competición europea a la que clasifique si no cumple los objetivos de ingresos en la temporada 2026-27.
La UEFA anunció desde su sede en Nyon una de las sanciones económicas y deportivas más severas de los últimos años contra un club de primer nivel europeo: el Olympique de Marsella queda amenazado con una suspensión de un año de las competiciones europeas y deberá abonar una multa de 10 millones de euros (aproximadamente 11,5 millones de dólares) por incumplir los objetivos financieros pactados con el organismo continental en una ronda anterior de negociaciones.
La sanción procede del panel de expertos de la UEFA encargado de supervisar la salud económica de todos los clubes que participan en sus torneos, ya sea la Champions League, la Europa League o la Conference League. Este sistema de vigilancia financiera, conocido durante años como Financial Fair Play y reformado recientemente bajo el nombre de Reglamento de Sostenibilidad y Control Financiero, persigue garantizar que los clubes no gasten sistemáticamente por encima de sus posibilidades y que mantengan una estructura económica saneada.
Un colapso de ingresos televisivos que agravó la situación
El propio organismo europeo reconoció en su comunicado que el Marsella se vio afectado por el "colapso significativo e inesperado de los ingresos televisivos domésticos", en referencia a la grave crisis que sacudió a la Ligue 1 tras el hundimiento del contrato de derechos audiovisuales con la plataforma Mediapro en 2020 y las sucesivas renegociaciones que dejaron a la liga francesa muy por debajo de lo esperado en ingresos de televisión. Pese a este reconocimiento, la UEFA consideró que el club no adoptó medidas suficientes para compensar esa caída de ingresos y mantenerse dentro de los límites acordados.
La suspensión no es automática ni inmediata: el Marsella será vetado de la próxima competición europea a la que clasifique, a menos que el club logre cumplir el objetivo de ingresos futbolísticos fijado para la temporada 2026-27. Esto convierte la sanción en una espada de Damocles que pendería sobre el club durante al menos dos temporadas, condicionando su planificación deportiva y económica.
Una temporada de turbulencias en el banquillo y en los despachos
La dimensión deportiva del castigo resulta aún más amarga si se tiene en cuenta que el Marsella no ha conseguido clasificarse para la próxima edición de la Champions League, al finalizar en quinta posición de la Ligue 1 en una temporada marcada por la inestabilidad institucional. El técnico italiano Roberto De Zerbi, fichado con gran expectativa en el verano de 2023, fue destituido antes de terminar la campaña. El presidente Pablo Longoria, artífice de varias políticas deportivas del club en los últimos años, también abandonó el cargo. Para completar el cuadro, grupos de aficionados protagonizaron protestas públicas contra la dirección del club, cuestionando el rumbo del proyecto.
El Marsella disputará la Europa League la próxima temporada, el segundo torneo europeo en importancia. Los premios económicos que reparte ese torneo suponen, según las estimaciones habituales del mercado, aproximadamente la mitad de lo que puede ingresar un participante habitual de la Champions League: mientras esta última puede generar entre 50 y 60 millones de euros en derechos de televisión y bonificaciones para un club de esa categoría, la Europa League se mueve en cifras sensiblemente inferiores, lo que estrecha aún más el margen financiero del club para cumplir los objetivos exigidos por la UEFA.
La sanción deportiva se completa con una medida adicional: la UEFA ha reducido la cuota de jugadores sénior que el Marsella podrá inscribir en su plantilla para la Europa League, lo que limitará la capacidad del club para fichar y renovar su escuadra en el mercado de verano con plenas garantías.
El peso del propietario americano: Frank McCourt y su gestión cuestionada
El club marsellés es propiedad mayoritaria de Frank McCourt, empresario estadounidense conocido por haber sido dueño de los Los Angeles Dodgers de béisbol antes de vender la franquicia en 2012. McCourt adquirió el Marsella en 2016 por una cifra cercana a los 45 millones de euros y ha invertido decenas de millones en el club desde entonces, aunque los resultados deportivos y la gestión económica han generado críticas recurrentes entre la afición y los analistas del fútbol francés.
La situación del Marsella contrasta con los títulos que adornan la historia del club: el Olympique de Marsella es el único equipo francés en haber conquistado la Copa de Europa, logro alcanzado en 1993 bajo la dirección de Raymond Goethals y con figuras como Rudi Völler, Marcel Desailly y el gol de Basile Boli ante el AC Milan en la final de Múnich. Tres décadas después, el club atraviesa uno de sus momentos institucionales más complicados.
Roma también en el punto de mira: 6 millones de euros de multa
En un expediente paralelo, la UEFA también sancionó a la AS Roma con una multa total de 6 millones de euros (unos 6,9 millones de dólares) por incumplir los objetivos financieros pactados en una ronda anterior de negociaciones. La Roma es propiedad de la familia Friedkin, otro grupo inversor de origen estadounidense, lo que convierte a los dos clubes sancionados en ejemplos de la misma tendencia: propietarios norteamericanos que han apostado por el fútbol europeo sin lograr adaptar sus estructuras financieras a las exigencias regulatorias de la UEFA.
El caso de la Roma también refleja una problemática estructural más amplia: los clubes italianos de la Serie A han perdido terreno económico frente a sus rivales europeos durante las dos últimas décadas. La brecha con la Premier League inglesa, cuyo reparto televisivo supera con creces al de cualquier otra liga del continente, no deja de ampliarse. Mientras clubes de la Liga inglesa perciben cientos de millones de euros solo por derechos domésticos, las ligas francesa e italiana luchan por mantenerse competitivas en un ecosistema financiero cada vez más desigual.
El sistema de control financiero de la UEFA: claves
- El panel de expertos de la UEFA evalúa las cuentas de todos los clubes participantes en competiciones europeas al cierre de cada temporada.
- Cuando un club no cumple los objetivos pactados, puede ser sometido a un proceso de settlement (acuerdo de cumplimiento) que fija metas para ejercicios futuros.
- El incumplimiento de esos acuerdos puede derivar en multas económicas, restricciones en las inscripciones de jugadores o, en los casos más graves, exclusión de competiciones europeas.
- El colapso de los derechos televisivos en Francia afectó a varios clubes de la Ligue 1, pero la UEFA solo toma en consideración el impacto estructural, no los imprevistos puntuales, a la hora de valorar el cumplimiento de los objetivos.
Las sanciones al Marsella y a la Roma envían una señal clara a los propietarios de clubes europeos: el nuevo marco regulatorio de la UEFA no admite desviaciones sistemáticas, independientemente de la identidad o el poder económico del inversor que respalde al club. Para el Marsella, que afronta el inicio de una nueva etapa sin su presidente y sin su entrenador, el reto de los próximos dos años no será solo deportivo, sino fundamentalmente financiero.
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