FutbolPublicado 10 años atrás Lectura: 5 min

Liniers endereza su cancha torcida tras casi 30 años: el estadio deforme que la AFA detectó por Google Maps

El club argentino de quinta categoría finalizó las obras de corrección de su histórico estadio en forma de trapecio, clausurado por la AFA hasta que subsanara las irregularidades estructurales que nadie había protestado en tres décadas.

Durante casi treinta años, el club Liniers de San Justo compitió en el fútbol argentino del ascenso con un estadio que desafiaba las reglas más básicas de la geometría. Su cancha, inaugurada en 1987, no era un rectángulo: tenía forma de trapecio. Una mitad del campo era más pequeña que la otra, las líneas perimetrales no estaban encuadradas y uno de los arcos se encontraba corrido, de modo que si se trazaba una línea recta desde esa portería, terminaba al borde del área contraria. La anomalía era un secreto a voces en el fútbol de ascenso, pero nadie la había cuestionado formalmente... hasta que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tomó cartas en el asunto y, según trascendió, se habría enterado de las imperfecciones a través de Google Maps.

Hoy, esa curiosidad futbolística ha desaparecido. Liniers, que milita en la Primera D, la quinta categoría del fútbol argentino, dio por finalizadas las obras de corrección iniciadas en septiembre pasado. El club podrá volver a jugar como local cuando se reanude el campeonato en febrero próximo, cuando recibirá a Claypole en un duelo de la Primera D, competición en la que el equipo marcha actualmente en el quinto lugar.

Un estadio con capacidad para 5.000 personas y décadas de irregularidades

El estadio de Liniers, ubicado en San Justo, localidad lindante con la capital argentina, fue inaugurado en 1987 con capacidad para unas 5.000 personas. Desde ese mismo momento, la cancha presentó las deformidades estructurales que la distinguirían durante décadas. Sin embargo, las anomalías pasaron inadvertidas para la mayoría de los aficionados al fútbol general, aunque eran bien conocidas entre los protagonistas del ascenso.

Ningún club rival interpuso jamás una protesta formal por las irregularidades del campo. La situación se mantuvo así durante casi tres décadas, hasta que la AFA, presuntamente a partir de imágenes satelitales disponibles en Google Maps, detectó los errores y actuó en consecuencia. El organismo rector del fútbol argentino le fijó al club un plazo máximo hasta el 15 de diciembre para corregir las fallas, bajo amenaza de clausura del estadio.

El presidente del club, Marcelo Gómez, no ocultó su sorpresa ante la velocidad de los plazos exigidos. "La cancha siempre funcionó sin problemas y jamás tuvimos un apercibimiento. Salió en la imagen satelital, fue por eso. Es una obra que somos conscientes que teníamos que hacer, pero no así de buenas a primeras, de un día para otro", declaró Gómez. El directivo también reconoció que la resolución de la AFA generó sentimientos encontrados dentro de la institución: "Nos da un poco de nostalgia a mí y a todos los hinchas que nuestra cancha no esté más en falsa escuadra. Era un símbolo de nuestro club, característico de la institución".

El arco corrido y los nueve goles olímpicos de un ex compañero de Tevez

Más allá de la nostalgia institucional, la cancha en falsa escuadra de Liniers tuvo consecuencias muy concretas dentro del terreno de juego. Quizás el testimonio más llamativo es el de Silvio Fuentes, ex enganche del club que llegó a compartir plantilla con Carlos Tevez en las inferiores de Boca Juniors. Fuentes, de 32 años y actualmente sin equipo, sabe mejor que nadie cómo sacarle provecho a una cancha deformada.

"La cancha ayudaba, pero siempre después de los entrenamientos me quedaba pateando córners. Hice nueve goles olímpicos en toda mi carrera, y cinco con Liniers", reveló el ex jugador al diario La Nación. Sobre su técnica en esos tiros de esquina directos al gol, Fuentes fue claro: "No hay una técnica particular, había que pegarle bien cerrado".

Según especialistas consultados sobre el tema, una cancha en falsa escuadra y un área de dimensiones irregulares no necesariamente benefician al ejecutor del córner, pero sí generan una desorientación significativa en el arquero, que pierde las referencias habituales respecto a la posición de su propio arco. Esa ventaja psicológica y espacial explicaría, al menos en parte, la efectividad inusual de Fuentes desde la esquina durante su etapa en San Justo.

El atacante actual del equipo, Maxi Castano, también confirmó que la particularidad del campo era vox populi entre los rivales. "Siempre nuestra cancha fue conocida como la de los arcos torcidos. Nadie se enojó y los rivales nos hacían chistes, pero se sabía de lo anormal", contó Castano al mismo medio.

Las anomalías punto por punto

Para comprender la magnitud de las irregularidades del estadio de Liniers, conviene detallarlas con precisión:

  • La cancha tenía forma de trapecio en lugar del rectángulo reglamentario.
  • Una mitad del campo era más pequeña que la otra, lo que implicaba que cada equipo defendía y atacaba en condiciones asimétricas según el costado que ocupaba.
  • Las líneas perimetrales no estaban encuadradas entre sí, alejándose de los ángulos rectos obligatorios.
  • Uno de los arcos estaba corrido de su posición reglamentaria: al trazar una línea recta desde esa portería, la proyección terminaba al borde del área contraria, no centrada en ella.

Estas irregularidades, acumuladas durante casi tres décadas, configuraban un escenario único en el fútbol argentino organizado y, probablemente, en el fútbol amateur a nivel mundial.

Obras completadas y regreso en febrero

Tras recibir la orden de la AFA, Liniers comenzó los trabajos de corrección en septiembre. Las obras, que implicaron una remodelación estructural del campo de juego para ajustarlo a las dimensiones reglamentarias, quedaron terminadas antes del plazo límite establecido por el organismo rector.

La reinauguración oficial del estadio renovado está prevista para febrero, cuando "La Topadora", como se conoce popularmente al club de San Justo, reciba a Claypole en el marco de la Primera D. El conjunto llega a ese partido en la quinta posición de la tabla, con aspiraciones de seguir escalando posiciones en una categoría históricamente competitiva.

Lo que durante casi treinta años fue una rareza celebrada, tolerada y hasta aprovechada por propios y conocida de sobra por rivales, es ya parte del pasado. La cancha de Liniers es, desde ahora, un rectángulo como los demás. Geométricamente correcta, futbolísticamente anónima, pero institucionalmente libre de las sanciones que amenazaban con dejarla sin actividad.

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