FIFA World Cup 2026 · Publicado 3 horas atrás · Lectura: 4 min

Merlín, el pato viral del Mundial 2026, llega a Palacio Nacional y es recibido por Claudia Sheinbaum

La mascota improvisada de la Copa del Mundo protagonizó la conferencia mañanera de la presidenta mexicana, quien prometió apoyo a la familia que lo cuida y lo pasea por el Centro Histórico.

El fútbol tiene una capacidad única para convertir lo cotidiano en extraordinario. En el México del Mundial 2026, esa magia no vino de una jugada de Hirving Lozano ni de un gol agónico de la Selección, sino de un pato llamado Merlín que caminaba tranquilamente por las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México el día de la inauguración del torneo. Desde ese momento, el pequeño animal se transformó en un fenómeno viral y, semanas después, hizo su aparición en el escenario más inesperado: la conferencia de prensa mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional.

De las calles del Centro a la silla presidencial

La historia de Merlín comenzó el día de la inauguración de la Copa del Mundo, cuando el pato fue visto por primera vez deambulando por el centro de la capital durante los festejos por el triunfo de la Selección Mexicana. Ataviado con una camiseta del combinado nacional y una bufanda oficial de la FIFA, el animal no tardó en convertirse en protagonista de miles de fotos y vídeos que se propagaron por las redes sociales a una velocidad impresionante.

Detrás de ese instante viral hay una familia: Karla Ivette Gómez y sus hijos Carlos y Christian, quienes se ganan la vida vendiendo aguas en las calles del Centro Histórico. Son ellos quienes cuidan a Merlín, lo pasean y lo han convertido, sin buscarlo, en el símbolo más querido de este Mundial en suelo mexicano.

La recepción presidencial y el mensaje humanista

La fama del pato no pasó desapercibida para la jefa de Estado. Sheinbaum invitó a la familia a Palacio Nacional en lo que ella misma describió como un gesto de humanismo. Durante la conferencia mañanera, con Merlín presente y portando su ya icónica indumentaria mundialista, la presidenta justificó el encuentro con una declaración que resumía el espíritu del momento.

"Ya todos saben que Merlín se volvió prácticamente la mascota del Mundial, y como somos nosotros, es un asunto de humanismo, de que se conozca a la familia, quiénes son, su problemática, y obviamente el vínculo que establecemos es humanista."Claudia Sheinbaum

La mandataria fue más allá y prometió apoyo concreto a la familia, destacando el papel que juegan en la imagen del país durante el torneo más importante del planeta.

"Los vamos a ayudar. Merlín ya es muy famoso, pero la familia es quien lo está cuidando y haciendo de México un país grande", subrayó Sheinbaum ante los medios congregados en Palacio Nacional.

Un registro para proteger la imagen de la mascota viral

La repercusión mediática ha sido tan intensa que la familia Gómez tomó una decisión estratégica: registrar oficialmente la imagen de Merlín para proteger sus derechos sobre la marca que, de manera espontánea, han construido en torno al pato. Karla Ivette confirmó que los trámites se iniciaron de forma inmediata.

"Que el mundo entero conozca lo que es la parte bonita mexicana, que siento que es por ese motivo que nos hemos hecho tan virales, porque han visto una familia trabajadora, una familia que se levanta todos los días por ese sustento."Karla Ivette Gómez

La aparición de Merlín en distintos medios de comunicación, siempre junto a sus dueños, ha generado una narrativa que trasciende el fútbol: la de una familia humilde que, en el contexto de un evento global, se convierte en embajadora involuntaria de México ante el mundo.

El fenómeno Merlín en el contexto del Mundial 2026

La Copa del Mundo 2026 se disputa de manera conjunta entre México, Estados Unidos y Canadá, con varios partidos celebrados en suelo mexicano, incluido el mítico Estadio Azteca. En ese escenario de euforia colectiva, Merlín ha encarnado algo que ningún departamento de marketing podría diseñar: la autenticidad de un pueblo que vive el fútbol con una intensidad desbordante.

El pato se suma así a una larga tradición de mascotas y símbolos que los mundiales generan de forma orgánica entre sus aficionados, desde perros con bufandas hasta niños disfrazados, pero pocas veces con la proyección internacional que ha alcanzado este simpático animal del Centro Histórico capitalino. Su historia, en definitiva, es también la de una familia trabajadora que encontró en el fútbol un instante de visibilidad y reconocimiento.

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