FIFA World Cup 2026Publicado 3 meses atrás Lectura: 11 min

Messi busca la historia en el Mundial 2026: Argentina inicia su defensa del título ante Argelia en Kansas City

La Albiceleste abre el Mundial 2026 ante Argelia con Lionel Messi como protagonista absoluto en lo que muy probablemente sea su última participación en una Copa del Mundo.

El momento llegó. Después de cuatro años de espera, de noches soñadas e ilusiones construidas sobre el oro de Qatar 2022, Argentina vuelve a pisar un Mundial con la misión más difícil que pueda existir en el fútbol internacional: defender el título. La Albiceleste abre su participación en el Mundial 2026 ante Argelia en Kansas City, Missouri, en un duelo que trasciende lo puramente deportivo porque lleva impreso el nombre de Lionel Messi, el mejor jugador de todos los tiempos para muchos, que afronta lo que se espera sea su sexta e hipotéticamente última Copa del Mundo.

Messi cumplirá 39 años a finales de junio. El tiempo, ese adversario que ningún futbolista puede vencer, pesa sobre sus piernas, aunque su cabeza siga funcionando a una velocidad que pocas inteligencias futbolísticas en la historia han igualado. La pregunta que recorre el planeta del fútbol no es si Argentina puede ganar otro Mundial, sino si este rosarino de mirada serena y zurda prodigiosa será capaz de escribir el último capítulo de una carrera que ya no necesita más adornos, pero que él quiere cerrar con un broche de oro inédito.

La gesta histórica que persigue Argentina

Solo dos selecciones en la historia han conseguido ganar dos Mundiales consecutivos: Italia en 1934 y 1938, bajo la batuta de Vittorio Pozzo, y la mítica Brasil de 1958 y 1962, que contó con un jovencísimo Pelé en el primer torneo y tuvo que apañárselas sin él en el segundo por lesión. Han pasado 62 años desde aquella hazaña brasileña, y ninguna selección ha logrado repetir título desde entonces. Argentina tiene ahora la oportunidad de romper esa sequía histórica.

El técnico Lionel Scaloni es perfectamente consciente del peso de esa historia, pero también entiende que los Mundiales no se deciden en el primer partido. La experiencia de Qatar 2022 se lo enseñó de la manera más brutal posible: Argentina arrancó aquel torneo perdiendo ante Arabia Saudí en uno de los mayores sobresaltos de la historia del fútbol mundial, y aun así terminó levantando el trofeo. "Hemos tenido la experiencia del último Mundial", declaró Scaloni en la víspera del debut ante Argelia. "Así que este primer partido no es decisivo. Es importante, pero no se acaba en el primer partido".

El seleccionador argentino llegó a la rueda de prensa prematch en el Arrowhead Stadium con el defensor Nicolás Otamendi cuando el marcador del duelo entre España y Cabo Verde ya mostraba el sorprendente 0-0 definitivo. La lección no se perdió en el vestuario albiceleste. "No hay rival fácil", sentenció Scaloni. "Todo el mundo merece estar en este Mundial. Estamos preocupados por Argelia. Tienen jugadores de alta calidad. Sabemos que será una buena prueba".

Messi: el cuerpo que pide permiso, la mente que no cede

La gran incógnita previa al partido giró durante días alrededor de la condición física de Lionel Messi. El astro del Inter Miami llegó al campamento base de Argentina en Kansas City arrastrando una distensión en el isquiotibial que le obligó a abandonar el último partido de su club antes del torneo. Por precaución, no participó en el amistoso de Argentina ante Honduras, pero la semana previa al inicio del Mundial disipó cualquier duda: jugó 20 minutos ante Islandia en un partido de preparación e incluso marcó un gol, lo que fue suficiente para que el entorno albiceleste exhalara un suspiro colectivo de alivio.

Scaloni, sin rodeos, explicó la importancia planetaria de su estrella: "No solo la población argentina, sino todo el mundo quiere verlo jugar. Todo el planeta quiere verle en el campo, porque tiene un efecto no solo sobre los aficionados argentinos, sino sobre seguidores de todo el globo". El técnico también reconoció que, salvo el lateral Nicolás Tagliafico, quien arrastraba una rotura muscular en la parte posterior de su pierna izquierda, el resto del plantel llegaba en condiciones óptimas y competitivas.

Otros jugadores clave como Julián Álvarez (tobillo) y el centrocampista Nico Paz (rodilla) fueron cuidados con esmero durante la preparación, y Scaloni dio señales tranquilizadoras sobre ambos. El portero Emiliano Martínez, por su parte, se esperaba que actuara como titular pese a jugar con un dedo anular fracturado, una muestra de la fortaleza mental característica del guardameta campeón del mundo.

Messi, que no había hablado con la prensa desde su llegada al campamento dos semanas antes del partido, transmitió en los escasos entrenamientos que los periodistas pudieron observar una imagen de serenidad y concentración. A sus 38 años en el momento del debut (cumple 39 a finales de mes), el poseedor de ocho Balones de Oro sabe que este torneo representa el horizonte definitivo de su carrera internacional.

La caza del récord de Klose

Más allá del componente emocional, hay un dato estadístico que añade otra capa de épica a esta historia: Messi necesita cuatro goles para superar el récord absoluto de anotaciones en Copas del Mundo, que ostenta el alemán Miroslav Klose con 16 tantos. El argentino llega al torneo con 12 goles mundialistas en su haber, repartidos en cinco participaciones anteriores (Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022). Si Argentina llega a las rondas avanzadas del torneo, y si el cuerpo de Messi responde como él desea, la marca histórica de Klose podría caer antes de que el silbato anuncie el final del campeonato.

Sin embargo, la fisonomía de ese cuerpo ha comenzado a enviar señales que ningún aficionado quiere leer demasiado literalmente. La fatiga muscular y la lesión en el isquiotibial que lo afectaron durante la recta final de la temporada con el Inter Miami son recordatorios de que los 39 años no perdonan, ni siquiera a los genios. Cada partido en este Mundial será un acto de equilibrio entre la ambición deportiva y la prudencia médica.

Argelia: sin ser favorita, con misión de hacer historia

Al otro lado del campo en Kansas City estará una Argelia que no llega a este partido como víctima predestinada, sino con el ejemplo fresco de lo que puede ocurrir en un torneo ampliado a 48 selecciones. El propio técnico argelino, el suizo de origen croata Vladimir Petkovic, ex seleccionador de Suiza y entrenador con amplia experiencia europea, fue directo en su valoración: "Por supuesto que no somos favoritos para este partido, pero como hemos visto hasta ahora en el Mundial, puede haber sorpresas e intentaremos provocar una".

Las palabras de Petkovic no sonaron a puro protocolo. La tarde anterior, España, considerada junto a Francia como cofavorita al título, había sido incapaz de perforar la portería de Cabo Verde durante 90 minutos, con el veterano portero Vozinha de 40 años realizando una actuación monumental para sellar un empate a cero que sacudió los cimientos del torneo. El conjunto español lanzó 27 remates y no logró un solo gol ante una selección valorada en fracciones mínimas si se compara con el plantel español: mientras el joven Yamine Lamal tiene un valor de mercado de 200 millones de euros y el centrocampista Pedri de 150 millones, el portero capoverdiano Vozinha aparece en los registros del mercado con una tasación de apenas 50.000 euros.

Argelia, sin llegar a los extremos de Cabo Verde en términos de disparidad económica, sí representa el tipo de rival que puede sorprender si Argentina baja la guardia o llega con el motor a media potencia. Scaloni y Otamendi lo sabían perfectamente cuando llegaron al Arrowhead Stadium y conocieron el resultado del España-Cabo Verde. Esa imagen del 0-0 actuó como una advertencia instantánea.

El contexto climático: tornados, calor y una noche amable para el fútbol

La preparación argentina en Kansas City no estuvo exenta de contratiempos meteorológicos. La selección tuvo que lidiar con dos avisos de tornado desde su llegada, y el índice de calor había alcanzado en algunos momentos cifras cercanas a los tres dígitos en la escala Fahrenheit. Argelia también padeció condiciones similares en su base de entrenamiento en Lawrence, Kansas, a escasos kilómetros del escenario del debut.

Para el partido, sin embargo, el pronóstico fue benigno: temperatura en torno a los 27 grados Celsius con probabilidad de lluvia prácticamente nula, condiciones ideales para un espectáculo de alto nivel futbolístico. El partido, programado para las 21:00 hora local, tenía todos los ingredientes para convertirse en uno de los grandes momentos de la jornada mundialista.

El panorama general de la jornada: Francia, Noruega y Austria también en escena

El duelo entre Argentina y Argelia no fue el único plato fuerte de una jornada repleta de atractivos. Francia, otro de los grandes favoritos al título junto a España, debutó ante Senegal en East Rutherford, Nueva Jersey, cargando con el recuerdo amargo de 2002: aquel año, los Bleus llegaron a Japón como campeones vigentes y cayeron precisamente ante Senegal en el partido inaugural, lo que precipitó su eliminación en fase de grupos sin marcar un solo gol.

Esta vez Francia contó con una constelación de estrellas encabezada por Kylian Mbappé, quien llegó a este torneo a un solo gol de igualar el récord histórico de Olivier Giroud con 56 tantos con la selección francesa. A su lado, el Balón de Oro Ousmane Dembélé y la joven promesa de 19 años Désiré Doué conformaron un tridente de enorme potencial. Mbappé, no obstante, ha venido cargando con críticas en torno a su rendimiento defensivo desde su llegada al Real Madrid en 2024.

Noruega, que regresa a un Mundial por primera vez desde 1998, debutó ante Iraq en Foxborough, Massachusetts, con Erling Haaland como gran esperanza y carta de presentación ante el mundo. El delantero del Manchester City, de 25 años, llegó al torneo después de haber anotado 16 goles en la fase de clasificación europea, un rendimiento estratosférico que catapultó a los noruegos de vuelta a la élite mundial tras 28 años de ausencia. El equipo nórdico había protagonizado además una de las fotos de equipo más llamativas del torneo al posar disfrazados de vikingos frente a tres barcos de época en un fiordo noruego, en una imagen titulada "Los vikingos llegan", obra del fotógrafo británico David Yarrow.

Por su parte, Austria, que también regresa a la máxima competición mundial tras 28 años de ausencia, abrió el Grupo J ante Jordania, selección que disputaba su primera Copa del Mundo. Los austriacos llegaron al torneo tras un proceso de reconstrucción liderado por el técnico Ralf Rangnick, quien rechazó la oferta del Bayern Múnich para continuar al frente de la selección, una decisión que ha dado sus frutos: Austria ganó su grupo en la Eurocopa 2024 y se clasificó como primera de grupo para este Mundial. El objetivo declarado es superar la fase de grupos y alcanzar la ronda eliminatoria por primera vez desde 1982. Jordania, a su vez, tuvo que afrontar la baja de su máximo goleador en la clasificación, el delantero Yazan Alnemat, autor de 8 goles, quien se perdió el torneo por la rotura del ligamento cruzado anterior sufrida en la Copa Árabe en diciembre pasado.

La confianza argentina: seguridad sin arrogancia

Scaloni fue deliberadamente cauteloso en sus declaraciones previas al debut, pero su lenguaje corporal y el tono general de sus palabras transmitieron la solidez de un grupo que sabe quién es y lo que es capaz de lograr. "Estamos contentos. Tenemos seguridad y confianza. Estamos aquí y estamos en un muy buen momento", dijo el técnico antes de cerrar la sesión de entrenamiento de la víspera y confirmar su once titular.

La advertencia de la España-Cabo Verde funcionó como el recordatorio final de que en un Mundial ampliado a 48 selecciones, con grupos de tres equipos y más rondas de eliminación directa, ningún partido debe tomarse a la ligera. Argentina lo aprendió de la manera más dura en Qatar, y esa lección forma parte del ADN de este equipo que vuelve con hambre de historia.

Messi, en silencio mediático pero elocuente sobre el césped, preparó su sexto Mundial con la misma concentración de siempre. Si hay una última danza bajo las luces de la Copa del Mundo para el mejor futbolista de la historia, comenzó en Kansas City, ante Argelia, en una noche de junio que el fútbol no olvidará fácilmente.

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