LaLiga EA SportsPublicado una semana atrás Lectura: 4 min English

Mourinho vuelve a un Clásico que lo marcó para siempre

El técnico del Real Madrid regresa al duelo ante el Barcelona 13 años después de una etapa de 17 enfrentamientos, un título liguero histórico y la rivalidad más intensa con Guardiola y Vilanova.

Hay entrenadores que vuelven a un sitio y pasan sin hacer ruido. Mourinho no es de esos. Cuando regresó al banco del Real Madrid tras 13 años fuera de LaLiga, le preguntaron si había extrañado el Bernabéu. Su respuesta fue típica de él: dijo que no mira atrás, que no piensa en arrepentimientos ni en decisiones equivocadas. Pero en El Clásico, el duelo más grande del fútbol de clubes, Mourinho dejó demasiado como para que nadie lo olvide, empezando por él mismo.

Entre 2010 y 2013 se midió al Barcelona 17 veces entre LaLiga, Copa del Rey, Supercopa de España y Champions League. Primero contra Pep Guardiola, después contra Tito Vilanova, su exasistente. El balance final: cinco victorias, seis empates y seis derrotas. Parece parejo sobre el papel, pero aquello fue mucho más que una estadística.

Fue la época del Madrid y el Barcelona rozando los 100 puntos en una misma temporada, de Messi anotando 50 goles en LaLiga en 2011-12 (un registro que ni así le alcanzó para arrebatarle el título al Madrid de Mourinho). Pep contra José. Messi contra Cristiano. No siempre fue bonito, a veces fue directamente feo, pero nunca dejó de ser hipnótico. Y en el centro de todo, disfrutando cada minuto del circo, estaba Mourinho.

En esta sala de prensa, él es el jefe, él es el que manda. Es el tipo más listo del mundo.Pep Guardiola

Guardiola ya no está, pero Mourinho sí volvió, elegido por Florentino Pérez para enderezar a un Madrid que lleva dos temporadas sin títulos. El escenario no es tan distinto al de mayo de 2010, cuando Mourinho llegó recién salido de ganar la Champions con el Inter: un Madrid sin trofeos recientes enfrente de un Barcelona ya consolidado y dirigido por un Guardiola que venía de un Treble histórico.

Un debut durísimo y una guerra de cuatro partidos

Su primera temporada arrancó espectacular, con 12 jornadas sin perder en liga. Pero llegó su primer Clásico, el 29 de noviembre de 2010, y el Barcelona le dio una lección: 5-0 en el Camp Nou, la goleada más abultada en un Clásico desde 1995, con David Villa anotando dos goles. El propio Mourinho lo calificó como "históricamente malo".

Lo de después fue aún más intenso: cuatro Clásicos en apenas 18 días esa misma temporada. Hubo un empate 1-1 en el Bernabéu con penales anotados por Messi y Cristiano, una final de Copa del Rey que el Madrid sí ganó gracias a un cabezazo de Cristiano en el minuto 103, y una semifinal de Champions que el Barcelona terminó resolviendo a su favor. En medio, expulsiones, polémicas arbitrales y hasta una suspensión para Mourinho tras acusar sin pruebas al Barcelona de recibir favores.

El punto más bajo llegó en agosto de 2011, en la Supercopa de España, cuando las cámaras captaron a Mourinho metiendo un dedo en el ojo de Vilanova durante una tangana en el Camp Nou. Después pidió disculpas.

El título que cambió la historia, y una despedida agridulce

Pero esa tensión, por extraña que pareciera, le funcionó. En 2011-12 el Madrid de Mourinho logró lo que parecía imposible: le ganó la liga al Barcelona de Guardiola, con un triunfo clave 2-1 en el Camp Nou el 21 de abril de 2012, gol decisivo de Cristiano incluido. Guardiola se fue del club ese verano. Tiempo después reconoció lo desgastante que había sido todo aquello.

Dejé el Barcelona porque estaba agotado. Estaba de rodillas.Pep Guardiola

Gerard Piqué lo resumió así en una charla con Gary Neville.

Para Guardiola, en algún momento fue demasiado. A veces importaba más lo que pasaba fuera de la cancha que lo que pasaba dentro.Gerard Piqué

Con Vilanova ya en el banco del Barcelona, la liga 2012-13 se le escapó al Madrid por 15 puntos, aunque Mourinho cerró su etapa invicto en sus últimos cinco Clásicos. Su despedida del club, pese a tener contrato hasta 2016, llegó en mayo de 2013 por lo que Florentino Pérez describió como "un acuerdo mutuo".

Ahora Mourinho vuelve a vivir un Clásico después de 13 años y medio, pero el rival en el banco rival ya no es Guardiola ni Vilanova, sino Hansi Flick, que ha ganado seis de los últimos siete Clásicos con un Barcelona que llega invicto en liga y metiendo goles sin parar. No será la misma rivalidad frenética de antes. Puede que eso, en realidad, no sea tan malo.

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