LaLiga EA SportsPublicado una semana atrás Lectura: 4 min English

Mourinho vuelve a un Clásico con el recuerdo de su guerra contra Guardiola

El entrenador portugués dirige de nuevo al Madrid frente al Barcelona, esta vez con Flick en el banquillo rival, tras aquella rivalidad feroz con Guardiola entre 2010 y 2013.

Hay entrenadores que llegan a un banquillo y hay otros que llegan a una guerra. José Mourinho, cuando desembarcó en el Real Madrid en mayo de 2010, llegó a lo segundo. Y el domingo, trece años y medio después de su último Clásico, vuelve a presentarse en el mismo escenario con la misma pregunta flotando en el aire: ¿sigue siendo el hombre que hace falta para torcerle el brazo al Barcelona?

Mourinho dice que no mira atrás. Lo dejó claro en agosto, en su primera rueda de prensa como técnico del Madrid tras 13 años fuera de LaLiga, cuando le preguntaron si había extrañado el Bernabéu. "No soy de los que se arrepienten", respondió. La frase suena a disculpa anticipada, pero también a declaración de intenciones.

Porque lo que dejó Mourinho en el Clásico entre 2010 y 2013 no fue un simple historial de partidos: fue un terremoto. Se midió al Barcelona 17 veces entre LaLiga, Copa del Rey, Supercopa y Champions League, primero contra Pep Guardiola y, en su última temporada, contra Tito Vilanova. El balance final: 5 victorias, 6 empates y 6 derrotas.

Aquella rivalidad coincidió con dos equipos rozando lo imposible, ambos superando los 100 puntos en una misma campaña, y con Messi firmando en 2011-12 un récord de 50 goles en LaLiga que ni así le alcanzó para arrebatarle el título al Madrid de Mourinho. Pep contra José, Messi contra Cristiano. No siempre fue bonito. A veces fue una pesadilla. Pero nunca dejó de ser apasionante, y en el centro de ese caos, disfrutándolo, estaba Mourinho.

De la goleada histórica al primer título

El debut no pudo ser peor. El 29 de noviembre de 2010, en su primer Clásico al frente del Madrid tras 12 jornadas invicto en liga, el Barça le propinó un 5-0 en el Camp Nou con dos goles de David Villa y una exhibición coral de Messi, Xavi, Iniesta y Busquets. El propio Mourinho lo definió como "históricamente malo". Es el fantasma que querrá espantar este domingo.

Lo que vino después fue una locura: cuatro Clásicos en 18 días esa misma temporada. Un empate 1-1 en el Bernabéu con penaltis de Messi y Cristiano, una final de Copa del Rey decidida por un cabezazo de Ronaldo en el minuto 103 tras centro de Di María (el primer título de Mourinho en el Madrid) y una semifinal de Champions perdida por un global de 3-1, marcada por expulsiones y tensión en el túnel de vestuarios. Mourinho ni siquiera pudo dirigir la vuelta: estaba sancionado por sus declaraciones tras la ida.

"Contra el Barcelona no tenéis ninguna posibilidad. No sé si es por el patrocinio de UNICEF en la camiseta... No sé si es porque son muy amables. Pero tienen este poder"José Mourinho

El punto más bajo de reputación llegó en agosto de 2011, cuando durante una trifulca en la Supercopa fue captado metiéndole el dedo en el ojo a Vilanova. Pidió disculpas después. Pero esa misma tensión, por extraño que parezca, también le dio resultados: en 2011-12 el Madrid le arrebató el título al Barça, sellado con la victoria por 2-1 en el Camp Nou el 21 de abril de 2012, con gol de Cristiano y su icónico gesto de "calma, calma".

Guardiola se fue poco después, agotado.

"Me fui del Barcelona porque estaba agotado. Estaba de rodillas"Pep Guardiola
Gerard Piqué lo resumió a su manera años más tarde en el programa The Overlap, al hablar de la rivalidad con Mourinho: "A veces era más importante lo que sucedía fuera del campo que lo que sucedía dentro del campo".

En su última temporada, el título volvió a ser del Barça, pero Mourinho ya le había tomado la medida: en sus últimos cinco Clásicos no perdió ninguno. El final llegó en mayo de 2013, con Florentino Pérez hablando de "acuerdo mutuo" pese al contrato vigente hasta 2016.

Un regreso con otro rival en el banquillo

Ahora el panorama se repite en varios detalles: el Madrid llega sin títulos en dos temporadas, igual que en 2010, y enfrente ya no está Guardiola sino Hansi Flick, que ha ganado seis de los siete últimos Clásicos con un balance de goles de 22-11. El Barça de Flick llega invicto en LaLiga; el Madrid de Mourinho todavía es un equipo en construcción.

Puede que el domingo no se repita aquella rivalidad desbordada de hace trece años. Pero, como dejó entrever el propio Mourinho al recordar las llamadas de Pérez tras cada título del Madrid en su ausencia, hay heridas y cuentas pendientes que no se olvidan tan fácil.

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