FIFA World Cup 2026Publicado 3 meses atrás Lectura: 8 min

Neymar se somete a nuevas pruebas médicas y su debut en el Mundial sigue en duda mientras Brasil espera a Haití

El astro brasileño de 34 años no se unió al entrenamiento colectivo y acudió a una clínica para realizarse exámenes en la pantorrilla derecha, mientras la Canarinha se prepara para enfrentar a Haití en Filadelfia este viernes.

Las dudas sobre la participación de Neymar en el Mundial se mantienen sin resolverse. El delantero de la selección brasileña no se unió a sus compañeros durante la sesión de entrenamiento del lunes y, en cambio, acudió a una clínica para someterse a nuevas pruebas en su pantorrilla derecha lesionada. La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) no reveló de inmediato los resultados de los exámenes, lo que prolongó la incertidumbre en torno al jugador más icónico de la Canarinha.

Existía la esperanza de que el atacante pudiera reincorporarse al trabajo grupal ese mismo día, pero esa posibilidad se disipó rápidamente. Desde que Brasil comenzó su preparación mundialista en Morristown, Nueva Jersey, Neymar no ha completado ni una sola sesión de entrenamiento colectivo, una ausencia que cada vez genera más preocupación dentro y fuera del cuerpo técnico brasileño.

Una lesión que arrastra desde mayo

El origen del problema se remonta al 17 de mayo, cuando Neymar sufrió la lesión en la pantorrilla derecha mientras disputaba un partido con su club, el Santos, en Brasil. Desde entonces, el delantero de 34 años, que afronta su cuarto Mundial de su carrera, no ha podido entrenar con normalidad. El cuerpo médico de la selección brasileña, según informaron medios brasileños, confía en tener al jugador completamente recuperado para la fase de eliminación directa del torneo, pero reconoció que su disponibilidad para la fase de grupos es, por el momento, incierta.

La lesión llega en un momento especialmente delicado. Brasil debutó en el Mundial con un decepcionante empate a uno ante Marruecos, un resultado que encendió todas las alarmas e intensificó de inmediato el debate sobre la necesidad de contar con un mediapunta de experiencia como Neymar en el campo. Las dificultades mostradas en ataque por el equipo dirigido por Carlo Ancelotti avivaron las voces que reclamaban la presencia del veterano en el once titular.

El debate sobre su convocatoria

La decisión del técnico italiano de incluir a Neymar en la convocatoria no estuvo exenta de polémica. En Brasil se desató un amplio debate sobre si el jugador, cuyo primer Mundial fue en 2014 en casa, merecía realmente un puesto en el equipo. Las opiniones se dividieron con nitidez en dos bandos:

  • Quienes defienden que, pese a su edad y a los problemas físicos que lo han acosado en los últimos años, Neymar conserva una calidad y una capacidad de desequilibrio suficientes para marcar diferencias en un torneo de alto nivel.
  • Quienes argumentan que el exjugador del Barcelona y el Paris Saint-Germain está en el ocaso de su carrera y que su convocatoria privó a un jugador más joven y e ilusionado de la oportunidad de representar a Brasil en el Mundial.

El rendimiento del equipo ante Marruecos no ayudó a calmar esas aguas. Sin un organizador creativo que conectara el juego entre líneas, Brasil se mostró previsible e incapaz de generar peligro real. El empate ante una selección africana que apostó por la disciplina táctica y el bloque bajo fue un jarro de agua fría para una afición que espera que su selección, pentacampeona del mundo, compita por el título.

Presencia simbólica en el estreno ante Marruecos

Aunque no pudo jugar, Neymar sí estuvo presente en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, durante el partido inaugural de Brasil. Su aparición en la zona de calentamiento antes del pitido inicial fue seguida con atención por las cámaras, y el delantero aprovechó para saludar a varios famosos que se dieron cita en las gradas, entre ellos el rapero Travis Scott y el legendario jugador de fútbol americano Tom Brady, ganador de siete Super Bowls. Una estampa que, sin quererlo, subrayó el contraste entre su protagonismo mediático y su ausencia en el terreno de juego.

Brasil frente a Haití: el viernes como nueva cita con la incertidumbre

La Canarinha tiene su segundo partido del Mundial programado para el viernes en Filadelfia, ante Haití. El duelo, en principio favorable al papel sobre el papel para los brasileños, podría convertirse en un termómetro clave para medir hasta qué punto el equipo es capaz de funcionar sin su referente ofensivo más reconocible. La pregunta que flota en el ambiente es si Ancelotti se arriesgará a alinear a Neymar aunque no esté al cien por cien, o si esperará a los octavos de final para darle minutos con plenas garantías físicas.

Los servicios médicos de la selección siguen trabajando contrarreloj. No hay plazo oficial para su vuelta, y cada día que pasa sin entrenar con el grupo reduce las posibilidades de que el jugador llegue en condiciones óptimas a los primeros cruces de la fase eliminatoria. La pantorrilla derecha, la misma zona del cuerpo que le ha causado problemas en temporadas anteriores, vuelve a ser el centro de todos los focos.

Otros jugadores brasileños también se recuperan

Neymar no fue el único miembro del plantel que trabajó de forma diferenciada ese lunes. Otros tres futbolistas tampoco se sumaron al entrenamiento colectivo y realizaron tareas específicas para mejorar su estado físico:

  1. Gabriel Magalhães, defensa central del Arsenal.
  2. Bruno Guimarães, centrocampista del Newcastle United.
  3. Raphinha, extremo del FC Barcelona.

La acumulación de bajas y precauciones médicas pinta un panorama complicado para Ancelotti, que deberá gestionar con sumo cuidado el estado de su plantilla a lo largo de las próximas semanas si quiere llegar a las rondas decisivas con todos sus recursos disponibles.

El peso histórico de Neymar con Brasil

Para entender la magnitud de lo que está en juego con la lesión de Neymar, conviene repasar su trayectoria con la Seleção. El atacante es el máximo goleador histórico de Brasil, con más de 79 goles internacionales, superando la marca que durante décadas ostentó Pelé. Su primer Mundial, el de Brasil 2014, estuvo marcado por una lesión de vértebra en cuartos de final ante Colombia que lo dejó fuera del torneo y que muchos señalaron como uno de los factores que contribuyeron al histórico y doloroso 7-1 encajado ante Alemania en semifinales.

En Rusia 2018, Neymar participó con regularidad pero su imagen quedó empañada por las polémicas en torno a sus exageradas reacciones ante las entradas rivales. Brasil cayó en cuartos de final ante Bélgica (2-1), en un partido en el que Neymar fue el jugador más activo de los brasileños sin lograr marcar la diferencia definitiva. En Catar 2022, el delantero sufrió una lesión en el tobillo en el primer partido ante Serbia que lo mantuvo varios días fuera, aunque logró recuperarse para disputar los cruces de la fase final. Brasil quedó eliminado en cuartos ante Croacia en los penaltis, con Neymar marcando en la prórroga.

Este cuarto Mundial representa, casi con total seguridad, la última oportunidad de Neymar de conquistar el único título que le falta en su palmarés a nivel de selecciones. Con 34 años y un historial médico que empieza a ser una losa, el tiempo juega en su contra. Por eso, la imagen de un Neymar yendo a una clínica en lugar de entrenar con sus compañeros resulta tan inquietante para millones de aficionados brasileños.

Una noticia personal en medio de la preocupación deportiva

En medio del contexto deportivo cargado de tensión, Neymar y su pareja, Bruna Biancardi, anunciaron el mismo lunes a través de las redes sociales que esperan su tercera hija en común. El jugador ya tiene un hijo adolescente fruto de una relación anterior. La noticia personal llegó como un paréntesis de alegría en un día marcado por las incógnitas físicas del delantero.

El reto de Ancelotti: un debut Mundial bajo presión

Para Carlo Ancelotti, el arranque del torneo no ha podido ser más complicado. El técnico italiano, uno de los más laureados de la historia con cinco títulos de la Champions League, afronta su primera gran cita con la selección brasileña en un escenario de máxima exigencia. La gestión de la lesión de Neymar, sumada a la necesidad de encontrar un sistema de juego convincente sin su estrella principal, es el primer gran examen de su mandato al frente de la Canarinha.

El empate ante Marruecos dejó al descubierto carencias en la creación de juego y en la capacidad de romper defensas bien organizadas. Sin Neymar, Brasil carece del jugador capaz de generar desequilibrios individuales y de conectar el juego entre el mediocampo y la delantera con la fluidez que necesita un equipo de su exigencia. El partido ante Haití en Filadelfia será, por tanto, mucho más que un simple trámite: será la primera prueba de fuego real para un equipo que todavía no ha mostrado su mejor versión y que sigue esperando a su hombre más importante.

La pelota, por ahora, está en el tejado de los médicos. Y Brasil, pentacampeona del mundo con la mirada puesta en un sexto título, no puede permitirse el lujo de perder a su gran referente más tiempo del estrictamente necesario.

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