LaLiga EA SportsPublicado 3 meses atrás Lectura: 4 min English

Real Madrid termina la pretemporada con un 4-2-3-1 que Mourinho consolida como su sistema innegociable

El portugués intenta construir un equipo más colectivo tras dos temporadas sin títulos, con Bernardo Silva como mediocentro organizador y varias piezas defensivas aún por definir.

Dos victorias, un empate y un puñado de certezas nuevas. Así cierra el Real Madrid de José Mourinho su pretemporada, con la sensación de que el equipo empieza a parecerse a lo que el portugués tiene en la cabeza. El sábado llega el estreno oficial en LaLiga ante el Espanyol y, antes de eso, conviene repasar qué ha dejado este mes y medio de trabajo.

El balance en amistosos incluye triunfos ante Ferencvaros y Schalke 04, un empate frente a la Fiorentina y dos victorias adicionales en partidos de entrenamiento contra Alcorcón y Leganés. Mourinho, que volvió al club para poner fin a dos temporadas sin títulos, aprovechó estas semanas para hacer debutar a los seis refuerzos: Ibrahima Konaté, Marc Cucurella, Denzel Dumfries, Bernardo Silva, Carlos Espí y Yan Diomande. El mensaje del técnico ha sido el mismo en cada rueda de prensa: quiere un equipo con carácter, que sacrifique algo del brillo individual en favor del trabajo colectivo.

Adiós al 4-3-3, bienvenido el doble pivote

La primera conclusión salta a la vista con solo mirar la pizarra: el Madrid deja atrás el 4-3-3 de las últimas temporadas para instalarse en un 4-2-3-1. El doble pivote se repitió en todos los amistosos, así que todo apunta a que será innegociable para Mourinho. La duda está en quién lo compone. Fede Valverde, Eduardo Camavinga y Bernardo Silva se fueron turnando ahí, aunque hay que tener en cuenta que Aurélien Tchouaméni no pudo participar por unas molestias físicas. Con los cuatro peleando por dos sitios, Bernardo y Valverde parecen los mejor posicionados para arrancar de titulares el sábado.

Más arriba, en la mediapunta, Arda Güler se ganó un rol distinto al que tuvo la temporada pasada con Xabi Alonso, cuando actuaba más retrasado. Mourinho lo ve como un mediapunta de verdad, aunque todavía queda por ver cómo reparte minutos ahí cuando Jude Bellingham recupere su mejor forma. El inglés llegó más tarde a la pretemporada tras su gran Mundial con Inglaterra y por eso jugó menos, pero nadie duda de que peleará por ese puesto en cuanto esté a tope.

Central, lateral derecho: piezas aún por encajar

La zaga sigue siendo un rompecabezas. Durante casi toda la pretemporada, Mourinho solo pudo contar con Dean Huijsen y Antonio Rüdiger como centrales de plantilla, algo que explica la insistencia del club en buscar otro fichaje en esa demarcación. Éder Militão no vuelve hasta octubre y su nivel físico es una incógnita, mientras que Raúl Asencio no termina de convencer dentro del club como central de garantías. Huijsen, eso sí, firmó una pretemporada notable, y la irrupción de Konaté (con minutos prometedores ante el Schalke) le da a Mourinho una alternativa seria mientras Militão se recupera y Rüdiger queda como recambio.

En el lateral derecho, Trent Alexander-Arnold y Denzel Dumfries se repartieron titularidades sin que quede claro quién arranca el curso como fijo. Dumfries fue una petición expresa de Mourinho y parte con ventaja en los partidos más físicos, mientras que Trent ha sido probado en zonas más interiores para agilizar la salida de balón. Según fuentes consultadas por ESPN, el reparto podría mantenerse durante el curso: Trent con más protagonismo en el Bernabéu y Dumfries en los desplazamientos.

Bernardo como cerebro y Espí como recambio de área

El fichaje frustrado de Rodri también deja huella en este equipo. Sin un mediocentro puro llegado del mercado, Bernardo Silva parece destinado a asumir esa función de organizador. El portugués maravilló en sus primeros partidos de blanco, jugando en el doble pivote con el criterio y la asociación que a este Madrid le faltaban. Aún no se descarta un fichaje más en esa posición, pero Mourinho ya deja claro que lo ve como pieza clave de su medular.

Y luego está Carlos Espí, el delantero de área que llegó tras la salida de Gonzalo al Fulham y que se ganó un lugar por rendimiento puro: dos goles en amistosos, buen juego aéreo y apoyo constante a los extremos. Recuerda, por perfil, al vacío que dejó Joselu, y en Valdebebas confían en que sea importante para desatascar partidos cerrados, algo parecido a lo que representó Emmanuel Adebayor en la primera etapa de Mourinho en el club.

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