Rodrigo Amaral rescinde con The Strongest para escapar de una sanción de hasta cuatro meses por sus gestos en el clásico ante Bolívar
El enganche uruguayo de 25 años dejó el club boliviano antes de que el tribunal emita un fallo que podría haberlo dejado fuera de las canchas durante tres o cuatro meses por sus actitudes en el clásico paceño del 14 de marzo.
Rodrigo Amaral no quiso esperar. El volante creativo uruguayo de 25 años decidió rescindir su contrato con The Strongest de Bolivia antes de que las autoridades del fútbol boliviano emitieran el fallo disciplinario que lo amenazaba con una suspensión de entre tres y cuatro meses, derivada de sus gestos durante el clásico paceño ante Bolívar disputado el pasado 14 de marzo. La decisión, según el propio jugador, fue tomada priorizando su continuidad deportiva por encima de cualquier consideración económica.
La sanción que lo obligó a actuar
En declaraciones brindadas al programa Último al Arco de Radio Sport 890, Amaral detalló con precisión los motivos que lo llevaron a dar ese paso. "Por suerte los abogados la venían estirando, pero ahora dentro de quince días o un mes me podrían sancionar por tres o cuatro meses de suspensión", reconoció el jugador, dejando en claro que la estrategia legal aplicada por su entorno había servido para ganar tiempo, aunque no para evitar el castigo de forma definitiva.
El futbolista admitió que sus actos en el clásico fueron un detonante claro: "Aquello fue un momento de calentura donde hice un par de gestos; hubo jugadores que hicieron el mismo gesto y le dieron varios meses de sanción, algo que harían también conmigo". La referencia no es menor: en el fútbol boliviano, los antecedentes de sanciones severas por conducta antideportiva en partidos de alta tensión son conocidos, y Amaral era consciente de que difícilmente escaparía a ese criterio.
Un detalle fundamental es que, según el propio jugador, la sanción habría tenido alcance exclusivo sobre el torneo boliviano, lo que de igual manera lo habría condenado a meses de inactividad competitiva en el único campeonato en el que estaba inscrito. Quedarse, en esas condiciones, equivalía a quedarse parado.
El club quería que se quedara, pero la lógica deportiva marcó el camino
A pesar del panorama, desde la dirigencia de The Strongest hubo resistencia a dejar ir al jugador. "El presidente del club quería que me quedara, pero para no quedar parado lo mejor era salir del club", explicó Amaral, subrayando que la determinación fue suya y que implicó ceder terreno en lo económico para no sacrificar meses de competencia activa.
La postura del jugador refleja una lectura madura del contexto: asumir una rescisión anticipada, con todo lo que eso implica en términos contractuales, antes que afrontar un período prolongado sin jugar en un momento en que busca consolidarse en el fútbol sudamericano.
Números positivos en Bolivia pese al final abrupto
Amaral había llegado a The Strongest en enero de 2025, procedente del Centro Atlético Fénix de Uruguay, en un momento clave: el club atravesaba la fase previa de la CONMEBOL Libertadores y necesitaba refuerzos de calidad. El enganche zurdo respondió con creces en los primeros compases de su estadía.
En total, el jugador disputó 24 partidos con la camiseta del Tigre paceño, en los que registró seis goles, distribuidos de la siguiente manera:
- 2 goles en la CONMEBOL Libertadores
- 4 goles en el torneo local boliviano
Más allá de los números puros, Amaral también contribuyó con asistencias y presencia constante en el once inicial. Su adaptación a la altura de La Paz, uno de los mayores desafíos físicos que enfrenta cualquier futbolista que llega al fútbol boliviano, fue superada sin mayores contratiempos tras completar la pretemporada con el grupo.
"Me quedo muy contento por mi pasaje por Bolivia. Había llegado en la fase previa de Libertadores, pude hacer goles y clasificamos a la fase de grupos. Luego tuve una lesión y me costó volver, en los últimos partidos volví a jugar, casi siempre fui titular, tuve muchos minutos, participación con goles y asistencias", resumió el futbolista, quien también reconoció el peso emocional de la decisión: "Yo quería quedarme, fue muy duro tomar esta decisión, pero prioricé lo deportivo por encima de lo económico".
El futuro: Uruguay como destino inmediato, con Fénix en el horizonte
Con el capítulo boliviano cerrado, Amaral apunta ahora a resolver su situación contractual por completo antes de volver a Uruguay. Sobre su futuro inmediato, el jugador fue cauto: "Por ahora no hay nada sobre la mesa", afirmó, aunque aclaró que su representante le ha trasladado la posibilidad de recibir ofertas desde Chile o Perú en las próximas semanas.
Sin embargo, hay un nombre que sobresale con claridad en sus planes: el Centro Atlético Fénix, el club desde el que dio el salto a Bolivia y en el que, según sus propias palabras, vivió "una temporada entera muy linda" en 2021. "Sí hablé con el gerente deportivo de Fénix. Si se da mi regreso lo tomaré con mucha alegría", afirmó Amaral, dejando abierta la puerta a un reencuentro con la institución uruguaya.
El orden de prioridades que trazó es claro: primero cerrar todos los flecos administrativos y legales pendientes en Bolivia, luego viajar a Uruguay y, desde allí, evaluar las alternativas que vayan surgiendo. Con 25 años, seis goles en Libertadores y torneo local, y experiencia en altura, Amaral llega al mercado como un activo interesante para varios clubes del continente.
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