FutbolPublicado 3 meses atrás Lectura: 8 min

Salem Al-Dawsari: la estrella saudí que obligó al mundo a mirar hacia otro lado

Del anonimato en Occidente a símbolo de una potencia emergente: la trayectoria del capitán de Al-Hilal y Arabia Saudita, el jugador que con un solo remate al ángulo forzó al planeta a reescribir sus certezas sobre el fútbol mundial.

Hay jugadores que esperan años para que el mundo se entere de que existen. Salem Al-Dawsari esperó más de una década. No porque le faltara talento ni títulos, sino porque nació en el lugar equivocado según los criterios de un fútbol globalizado que, durante demasiado tiempo, solo miró hacia Europa y América del Sur. El 22 de noviembre de 2022, en el estadio Lusail de Qatar, un remate suyo viajó al ángulo del arco defendido por Emiliano "Dibu" Martínez y selló el 2-1 de Arabia Saudita sobre Argentina, la que terminaría siendo campeona del mundo. Ese instante no fue un accidente: fue el punto de llegada de una carrera construida con paciencia, constancia y un vínculo casi simbiótico con un club, Al-Hilal, y con una liga que lleva años transformándose en silencio.

Un debut con sello propio

Salem Al-Dawsari nació en Yeda en 1991 y creció futbolísticamente en las divisiones juveniles de Al-Hilal, el club con sede en Riad que se convertiría en el único hogar de su carrera profesional, con una única y breve excepción. Su debut en el primer equipo llegó en 2011, cuando tenía apenas 20 años, y lo hizo con una presentación que no dejó dudas: anotó en la victoria 3-0 sobre Al-Nassr en el clásico de Riad, el mismo equipo donde hoy milita Cristiano Ronaldo. Era la clase de actuación que en otro contexto geográfico habría generado titulares internacionales. En Arabia Saudita, fue el primer capítulo de una historia que tardaría años en ser conocida fuera de las fronteras del continente asiático.

Un año después de su debut en el club, en 2012, ya había recibido su primera convocatoria a la selección absoluta. El progreso era evidente para quien quisiera verlo. El problema era que muy pocos fuera de Asia querían hacerlo.

El paso por España y el aprendizaje europeo

A comienzos de 2018, en el marco de un acuerdo entre federaciones, Al-Dawsari emigró a LaLiga española cedido al Villarreal. En la conferencia de presentación, el extremo izquierdo mostró una mezcla de gratitud y conciencia del peso simbólico del momento: "Doy gracias a Dios por esta oportunidad que tengo. Todos en Arabia Saudita están muy contentos de verme acá. Tanto el entrenador como mis compañeros me hicieron sentir como en casa desde el primer momento".

Sin embargo, la experiencia no rindió los frutos esperados. Salem solo disputó 33 minutos en LaLiga, en un empate 2-2 contra Real Madrid. Media temporada, escasos minutos y vuelta a casa. Para algunos analistas, el episodio certificó una limitación estructural. Para él, fue una lección que procesó y aprovechó. Regresó a Al-Hilal con más recursos tácticos y mayor comprensión del juego europeo, y eso se notó.

El caso de Al-Dawsari ilustra una realidad que se repite con otros jugadores talentosos de la región. Con un mercado local cada vez más poderoso económicamente y un apego profundo a las costumbres y al entorno, resulta muy difícil que una oferta europea sea lo suficientemente atractiva como para arrancar de raíz a un futbolista saudí. Esa característica es, al mismo tiempo, una fortaleza y una debilidad del seleccionado: permite una cohesión de grupo casi permanente, pero priva a los jugadores del roce competitivo que suelen exigir los grandes torneos internacionales.

Rusia 2018: el primer Mundial y el gol del triunfo

Ese mismo 2018 le llegó su primera Copa del Mundo, con una Arabia Saudita dirigida por el argentino Juan Antonio Pizzi. La fase de grupos fue dura: caída 5-0 ante Rusia en el partido inaugural y derrota 1-0 frente a Uruguay dejaron al equipo sin posibilidades de avanzar casi antes de empezar. Pero en el último partido del grupo, ante el Egipto de Mohamed Salah, el equipo encontró algo valioso: una victoria 2-1 con el gol decisivo convertido por Al-Dawsari en el minuto 95, con una definición cruzada desde un ángulo cerrado que ya anticipaba la clase de remate que el mundo vería cuatro años después.

Qatar 2022: el gol que paró el planeta

El 30 de octubre de 2022, el sitio especializado The Asian Game publicó un artículo con el título "Al-Dawsari se convierte en el arma no tan secreta de Arabia Saudita". Advertía: "Pregúntele a cualquier aficionado al fútbol asiático quién fue el mejor jugador del continente en los últimos años y la mayoría probablemente destacará a la estrella saudí Salem Al-Dawsari". Veintitrés días después, el resto del mundo tuvo su propia respuesta.

El gol ante Argentina en Qatar 2022 no fue solo un tanto importante: fue uno de los más resonantes en la historia reciente de los Mundiales. Un remate ajustado, potente, colocado en el ángulo superior del arco, para consumar la mayor sorpresa del torneo hasta ese momento. Arabia Saudita 2, Argentina 1. El partido siguiente trajo una derrota 2-0 ante Polonia, en un encuentro donde Wojciech Szczesny le atajó un penal a Salem que habría significado el empate parcial. Y en el cierre del grupo, la caída 2-1 ante México, con otro gol de Al-Dawsari (su tercero en Mundiales), no alcanzó para clasificar. El equipo se fue antes de tiempo, pero se fue habiendo dejado una marca imborrable.

Al-Hilal, la plataforma de una ambición colectiva

A los 34 años, Al-Dawsari es el capitán inamovible de un Al-Hilal que ha dejado de ser un secreto bien guardado para convertirse en uno de los clubes más llamativos del mundo. Su plantel incluye nombres como Bono, Kalidou Koulibaly, Theo Hernández, Sergej Milinkovic-Savic, Rúben Neves, Karim Benzema y Darwin Núñez. En ese contexto, la permanencia de Salem como referencia y líder dice mucho sobre su peso dentro del grupo y sobre el respeto que genera en un vestuario de esa envergadura.

En febrero de 2023, cuando se disputó el Mundial de Clubes correspondiente al año anterior, Al-Hilal protagonizó una de las actuaciones más sorprendentes del torneo. En las semifinales eliminó 3-2 a Flamengo, campeón de la Copa Libertadores, con dos goles de penal de Al-Dawsari y uno de Luciano Vietto. En la final, el equipo le plantó cara al Real Madrid y perdió 5-3 en un partido que mostró hasta dónde podía llegar el conjunto saudí cuando jugaba a su nivel.

Dos años después, en el Mundial de Clubes ampliado disputado en Estados Unidos en 2025, Al-Hilal volvió a sacudir los pronósticos. Igualó 1-1 ante Real Madrid, venció 2-0 a Pachuca (con gol de Al-Dawsari, clave para la clasificación) y derrotó 4-3 a Manchester City en octavos de final en uno de los partidos más espectaculares del torneo. Ya en cuartos, con Salem lesionado y fuera de la cancha, llegó la eliminación 2-1 ante Fluminense. La pregunta que quedó flotando fue la misma que se repite cada vez que este equipo actúa: ¿cuál es realmente su techo?

Reconocimiento continental y proyección hacia el Mundial 2026

Los logros individuales de Al-Dawsari tienen respaldo institucional. En octubre de 2025 recibió por segunda vez el premio al mejor futbolista del año de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), un galardón que subraya su condición de referente no solo para Arabia Saudita sino para todo el continente. El francés Hervé Renard, que lo dirigió en Qatar 2022 y que estará nuevamente al frente del seleccionado en el próximo Mundial, fue contundente al valorar al jugador: "Es un gran honor entrenar a un jugador como él. Espero más de él, y los jugadores jóvenes deben seguir su ejemplo porque es un modelo a seguir dentro y fuera del campo".

El grupo que le tocó a Arabia Saudita en el Mundial 2026 incluye a Uruguay, España y Cabo Verde. Tres rivales de naturaleza muy diferente, pero con un denominador común: todos saben que deberán prestar especial atención a un extremo izquierdo de 34 años que lleva más de una década demostrando que los grandes escenarios no lo intimidan.

El fútbol saudí como fenómeno estructural

La carrera de Al-Dawsari no puede leerse de forma aislada. Es el mejor ejemplo de lo que la Saudi Pro League viene construyendo con una combinación de inversión sostenida, incorporación de figuras globales y apuesta por el desarrollo de talentos locales. La liga saudí ha dejado de ser una curiosidad para convertirse en una competencia que atrae miradas, genera debate y obliga a revisar ciertos prejuicios sobre qué fútbol merece atención y cuál no.

Salem Al-Dawsari es, en ese mapa, mucho más que un buen jugador. Es el símbolo de un fútbol que creció sin pedir permiso y que en Qatar 2022 le presentó al mundo su credencial de manera inapelable. El remate que terminó en el ángulo del arco argentino fue también, en cierto modo, el remate de años de trabajo ignorado. Y lo que viene, con un Mundial en casa del continente americano y un equipo que ya sabe cómo ganarle a los favoritos, promete capítulos todavía más interesantes.

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