FutbolPublicado 5 meses atrás Lectura: 5 min

Sao Paulo cae eliminado de la Copa de Brasil ante Juventude y Roger Machado paga el precio

El Tricolor Paulista perdió 3-1 en la vuelta de los cuartos de final con diez hombres casi toda la segunda mitad, y el club anunció de inmediato la destitución del entrenador Roger Machado.

Sao Paulo ha quedado eliminado de la Copa de Brasil tras caer derrotado por 3-1 ante Juventude en la vuelta de los cuartos de final disputada en el estadio Alfredo Jaconi de Caxias do Sul. El resultado global de 3-2 en favor del equipo gaúcho selló el adiós del Tricolor Paulista al torneo copero más importante del fútbol brasileño, y tuvo una consecuencia inmediata en el banquillo: el club confirmó a través de sus redes sociales la destitución del entrenador Roger Machado.

Una noche que se torció desde el primer tiempo

El partido comenzó con Sao Paulo consciente de que necesitaba remontar el marcador adverso del partido de ida para seguir con vida en la competición. Sin embargo, el guion de la noche se complicó antes incluso de que arrancara la segunda mitad. En el cierre del primer tiempo, el centrocampista Ferreira, quien había saltado al terreno de juego apenas minutos antes en sustitución de Luciano, recibió una tarjeta roja directa por una entrada de alta intensidad que el árbitro no dudó en sancionar con la máxima severidad.

Jugar con diez hombres durante prácticamente toda la segunda mitad resultó una carga insoportable para los visitantes. Juventude, que en la ida ya había demostrado solidez defensiva y peligro en transiciones, aprovechó la superioridad numérica para tomar el control del partido. Los locales construyeron un 2-0 en el marcador que, sumado al resultado de la eliminatoria, ponía a Sao Paulo al borde del precipicio antes de que se disputara el tramo final del encuentro.

Tapia aparece, pero llega demasiado tarde

La única buena noticia de la tarde para el conjunto paulista fue el regreso al gol de Gonzalo Tapia. El extremo chileno ingresó desde el banco en el minuto 83 y, con una rapidez pasmosa, se hizo notar en el marcador apenas un minuto después con un cabezazo preciso que recortó distancias hasta el 2-1 en el minuto 84.

El tanto del atacante sudamericano tenía un valor sentimental añadido: Tapia rompía una sequía goleadora que se extendía desde el 31 de enero, fecha en la que había anotado frente a Santos en el torneo estadual paulista. Más de seis meses sin ver puerta en partidos oficiales hacían de ese cabezazo un momento de alivio personal, aunque la alegría duró apenas unos instantes en el contexto colectivo.

Con el 2-1 en el marcador, Sao Paulo necesitaba un segundo gol para forzar la prórroga. El equipo empujó en los minutos finales, pero la defensa de Juventude, respaldada por la superioridad numérica acumulada durante todo el segundo tiempo, resistió con relativa comodidad. Y cuando el cronómetro marcaba el minuto 90+4, el centrocampista Mandaca sentenció definitivamente el choque con el 3-1, cerrando cualquier esperanza de remontada visitante y certificando la clasificación gaúcha.

El fracaso y sus consecuencias inmediatas

La eliminación en cuartos de final de la Copa de Brasil supone un golpe mayúsculo para las aspiraciones de Sao Paulo en una temporada en la que el club aspiraba a pelear por los títulos nacionales más importantes. La Copa de Brasil es, junto al Campeonato Brasileirao, el torneo de mayor relevancia del fútbol del país, y quedar fuera en esta fase sin haber podido ofrecer un rendimiento convincente aceleró las decisiones en la cúpula directiva.

Pocas horas después del pitido final, Sao Paulo FC comunicó a través de sus canales oficiales en redes sociales la salida de Roger Machado como entrenador del primer equipo. El técnico gaúcho, paradójicamente eliminado por un equipo de su tierra natal como Juventude, no pudo aguantar la presión de unos resultados que no convencían ni a la afición ni a la dirección deportiva del club.

Roger Machado llegó a Sao Paulo con el objetivo de imprimir un estilo de juego más vertical y presionante, pero los números en competiciones eliminatorias no acompañaron. La derrota ante Juventude fue el punto final a una etapa marcada por la irregularidad y la incapacidad de superar los momentos de adversidad, como el de quedarse con diez jugadores en un partido decisivo de copa.

Juventude, el verdugo inesperado

Por su parte, Juventude continúa escribiendo una de las páginas más sorprendentes de esta edición de la Copa de Brasil. El conjunto de Caxias do Sul, con un presupuesto y una proyección muy inferiores a los de Sao Paulo, ha demostrado ser un equipo compacto, difícil de batir en casa y capaz de gestionar ventajas con madurez. El global de 3-2 refleja que los gaúchos no solo ganaron la eliminatoria, sino que fueron superiores en el cómputo global de los dos encuentros.

Con este resultado, Juventude avanza a las semifinales de la Copa de Brasil, donde tendrá la oportunidad de continuar sorprendiendo a equipos de mayor renombre. La clasificación supone también un espaldarazo económico importante para el club, dado que los premios por ronda en la Copa de Brasil son considerables y contribuyen de manera significativa a los presupuestos de los equipos más modestos del fútbol brasileño.

Sao Paulo, a reconstruir

Para el Tricolor Paulista empieza ahora una etapa de reflexión y reconstrucción. La salida de Roger Machado abre un proceso de búsqueda de nuevo entrenador que condicionará el rumbo del equipo en el tramo final de la temporada, donde todavía queda competición en el Campeonato Brasileirao. La directiva tendrá que moverse con rapidez para no perder más terreno en la tabla liguera mientras el equipo atraviesa la inevitable incertidumbre de un cambio en el banquillo.

El gol de Gonzalo Tapia quedará como el único destello positivo de una noche para olvidar. El chileno demostró que tiene gol cuando se le da la oportunidad, y su nombre puede sonar con más fuerza de cara a las próximas semanas, sea quien sea el técnico que tome las riendas del equipo. Pero a nivel colectivo, la imagen dejada ante Juventude obliga a Sao Paulo a mirarse al espejo y exigirse mucho más si quiere salvar algo de una temporada que, copa mediante, ha quedado seriamente dañada.

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