MLSPublicado un mes atrás Lectura: 3 min English

Marcelo Saracchi cierra la puerta al fútbol argentino y se enfoca en la MLS con Houston Dynamo

El lateral uruguayo priorizó la tranquilidad familiar y evitar el desgaste mental que demanda el fútbol local.

Marcelo Saracchi ya piensa en dólares, en clima de Texas y en tranquilidad familiar. El lateral izquierdo uruguayo, de 28 años, dejó Boca Juniors para sumarse a Houston Dynamo, de la MLS, y no tuvo problema en decirlo con todas las letras: por ahora, el fútbol argentino queda descartado de sus planes.

"Hoy en día tal vez no me veo volviendo al fútbol argentino", soltó en una charla con el diario Olé. Y no se quedó ahí. El defensor explicó que ese fútbol exige un desgaste mental que hoy prefiere evitar: "Es un fútbol que te lleva mentalmente demasiado y tienes que estar muy preparado. Y por ahí hoy opto por otras cosas, más lo familiar, la tranquilidad... Que creo que en la MLS lo vamos a conseguir".

El recorrido de Saracchi tiene varias paradas conocidas. Formado en Danubio, jugó en River Plate entre agosto de 2017 y julio de 2018, una experiencia que lo instaló en el radar sudamericano. Después llegó a Boca en agosto de 2023, pero un año después salió a préstamo a Celtic, de Escocia, donde encontró minutos y continuidad. Esa temporada afuera terminó siendo la antesala de su salida definitiva: ahora Boca lo transfirió a Houston Dynamo en este mercado de pases.

¿Y Uruguay? También quedó, al menos por ahora, en un segundo plano de sus planes inmediatos. "Uno siempre planea volver a su país y cerrar la carrera en Uruguay. Pero hoy en día no lo veo algo cercano", reconoció el lateral, dejando en claro que ese capítulo lo imagina bastante más adelante.

Lo que dejó atrás en Boca

Saracchi también repasó cómo fue perdiendo terreno en el club de la Ribera. Habló de necesitar competencia, de no conformarse con el rótulo de jugador de Boca si eso significaba entrenar aparte: "Es un poco el fuego que uno busca internamente. Si uno ve que no está compitiendo... Uno quiere jugar. No me interesaba mucho decir 'estoy en Boca', si estaba entrenando apartado con un preparador físico".

Fue franco respecto a cómo procesa esas situaciones: "Tengo una personalidad que no puedo estar dos o tres semanas entrenando solo, la cabeza me empieza a comer. Entiendo a las partes y que cuando no se llegan a los objetivos hay que tomar decisiones fuertes".

Sobre la mecánica de su salida, fue puntual: entendió que el club necesitaba resolver la posición y que tanto el préstamo a Celtic como la venta a Houston terminaron siendo soluciones convenientes para ambas partes. "Ya no me iban a tener en cuenta y yo venía de jugar una temporada", explicó.

Un dato que llamó la atención fue su relación con el entrenador Rodolfo Arruabarrena, a quien no llegó a cruzar en ninguna de las dos negociaciones: "Antes de irme a Celtic y antes de irme ahora a Houston, el comunicado que me dieron fue puramente de la dirigencia. Creo que no tuvo nada que ver el entrenador en ninguna de las dos oportunidades".

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