FutbolPublicado un mes atrás Lectura: 3 min English

Seis federaciones nórdicas se suman al motín contra Infantino y piden garantías sobre la gobernanza de la FIFA

Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Islandia y las Islas Feroe exigen garantías sobre la privatización de ingresos de Mundiales y una revisión del gobierno de la FIFA.

Seis federaciones más se suman al motín. Esta vez el golpe llega desde el norte de Europa: Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Islandia y las Islas Feroe emitieron un comunicado conjunto en el que dicen algo que hasta hace poco parecía impensable en el fútbol mundial: que ya no confían en Gianni Infantino.

El texto, difundido este domingo, no se anda con rodeos. Las seis asociaciones nórdicas aseguran que "ven con gran preocupación la gobernanza y la toma de decisiones en el nivel más alto" de la FIFA. Y no se quedan ahí: anuncian que respaldan a la UEFA y las medidas que ya propuso el organismo europeo, en lo que empieza a parecer un frente cada vez más amplio contra el presidente del fútbol mundial.

¿La chispa que encendió todo esto? Un plan de Infantino para vender a inversionistas privados los futuros ingresos de los Mundiales. La idea, conocida como la propuesta de FIFA Forward Enterprise, cayó como un balde de agua fría dentro del propio ecosistema del fútbol. No solo la UEFA salió a criticarla: también lo hicieron la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y la Concacaf, el organismo que agrupa a Norteamérica, Centroamérica y el Caribe.

Garantías por escrito

Las federaciones nórdicas no piden solamente que se archive el plan. Van más allá y exigen certezas a largo plazo. En su comunicado, sostienen: "Esperamos que la FIFA ofrezca garantías vinculantes de que la gobernanza de la organización o sus competiciones nunca más se abrirán a la propiedad privada".

También se suman al reclamo que ya habían hecho la AFC, la Concacaf y la UEFA de abrir una investigación externa e independiente sobre todo lo ocurrido alrededor de esa propuesta. Y piden algo todavía más de fondo: una revisión completa e independiente del marco de gobernanza de la FIFA, para comprobar si la institución sigue respetando los principios de "independencia, controles, transparencia y rendición de cuentas" que se suponía debía garantizar el programa de reformas que la propia FIFA adoptó en 2016.

Ese detalle no es casual. Aquel programa de reformas nació después de uno de los peores escándalos de corrupción en la historia del organismo, precisamente para evitar que el poder volviera a concentrarse sin controles. Que ahora seis federaciones europeas lo mencionen de manera explícita deja claro hacia dónde apunta el malestar: no solo al plan de privatización en sí, sino a la forma en que se tomó la decisión.

La presión sobre Infantino crece semana a semana. Lo que empezó como críticas puntuales desde Europa se transformó en un cuestionamiento cada vez más extendido, con confederaciones enteras y ahora un bloque de asociaciones nacionales pidiendo, en los hechos, que rinda cuentas. El presidente de la FIFA todavía no ha respondido públicamente a este último comunicado.

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