Thibaut Courtois regresa a Bélgica: del conflicto con Tedesco a la última cruzada por el Mundial 2026
El portero del Real Madrid supera una ruptura de casi dos años con la selección belga y se convierte en la pieza clave de los "Diablos Rojos" en su búsqueda del primer título mundialista.
Hay porteros que se distinguen por sus reflejos. Otros, por liderazgo, presencia o consistencia. Thibaut Courtois reúne todo eso en un cuerpo que impone incluso antes de que el árbitro pite el inicio. Sus dos metros de altura son solo el primer argumento. A los 34 años, el guardameta belga sigue instalado en la cima del fútbol mundial, con un palmarés que pocos pueden igualar y una historia personal que, lejos de acabar, acaba de abrir su capítulo más apasionante. Porque su camino hacia el Mundial 2026 no se explica únicamente con estadísticas o trofeos: es, sobre todo, la historia de una pausa incómoda y de un regreso que Bélgica necesitaba con urgencia.
Más de una década de historia con los "Diablos Rojos"
Courtois debutó con la Selección de Bélgica en 2011 y se convirtió rápidamente en el eje vertebral de la denominada "generación dorada" belga. Con más de 100 partidos internacionales a sus espaldas, ha vivido en primera persona tres Copas del Mundo (Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022) y dos Eurocopas. Sin embargo, su cota más alta con el equipo nacional llegó en Rusia 2018: Bélgica alcanzó el tercer puesto, su mejor resultado histórico en una Copa del Mundo, y Courtois se llevó el Guante de Oro al mejor portero del torneo. Aquel reconocimiento no hizo sino confirmar lo que el fútbol europeo ya sabía: bajo los tres palos de los "Diablos Rojos" había uno de los mejores guardametas del planeta.
Su trayectoria en clubes acompaña esa narrativa con una colección de títulos que muy pocos porteros en la historia pueden presumir. Courtois ha levantado la Champions League, la Europa League y la Premier League. También se proclamó campeón de LaLiga con el Atlético de Madrid y con el Real Madrid, una hazaña al alcance de poquísimos futbolistas. En 2022 recibió además el Trofeo Yashin, el galardón que entrega France Football al mejor portero del mundo, y ese mismo año finalizó séptimo en la votación del Balón de Oro, un logro extraordinariamente poco frecuente para un guardameta.
El conflicto con Tedesco: la gota que colmó el vaso
Pero ni el palmarés más brillante protege de las tensiones dentro de un vestuario. Desde mediados de 2023 hasta marzo de 2025, Courtois estuvo ausente de la selección belga a causa de un grave conflicto con el entonces seleccionador, Domenico Tedesco. La ruptura lo dejó fuera incluso de la Eurocopa 2024, en lo que muchos interpretaron como un quiebre definitivo.
El detonante ocurrió en junio de 2023, durante una fecha FIFA. Tedesco decidió otorgarle el brazalete de capitán a Romelu Lukaku para el partido ante Austria, reservando ese honor para Courtois en el duelo posterior contra Estonia. El portero no aceptó la decisión y abandonó la concentración. El propio técnico lo explicó así: "Juntos decidimos que Romelu sería el capitán contra Austria y Thibaut contra Estonia. Eso estuvo bien para todos, pero después del partido de repente quiso hablar conmigo y dijo que se iba a casa porque estaba decepcionado y se sintió ofendido."
Horas después, Courtois publicó un mensaje en sus redes sociales que no dejaba lugar a la interpretación: "Lamentablemente, tras los acontecimientos con el entrenador y luego de mucha reflexión, decidí no volver a la Selección Belga bajo su dirección. En este asunto, acepto mi parte de responsabilidad. Sin embargo, de cara al futuro, mi falta de confianza en él no contribuiría a mantener el clima de cordialidad necesario." Más adelante, el portero nacido en Limburgo matizó el episodio: "¿El tema del brazalete de capitán? Ese no era el gran problema, sino más bien la gota que colmó el vaso."
Con esa declaración, Bélgica se quedó sin su referente más fiable bajo los palos y tuvo que reinventarse. El debate se instaló en la prensa y entre los aficionados: ¿podía el equipo competir al máximo nivel sin Courtois? ¿Y merecía el portero cerrar de ese modo su ciclo internacional?
El regreso: sin alfombra roja, pero con polémica
La respuesta llegó en marzo de 2025, cuando Courtois reapareció con la selección belga. Sin grandes proclamas ni gestos teatrales, el portero del Real Madrid volvió a hacer lo que mejor sabe: atajar. Y con cada intervención, con cada actuación sólida, fue reconstruyendo esa confianza que había parecido extraviada.
Sin embargo, su vuelta no estuvo exenta de controversia. Koen Casteels, quien había asumido la titularidad durante la larga ausencia de Courtois, anunció su retirada de la selección al conocer el regreso del portero madridista. Sus palabras fueron directas y reveladoras: "Es extraño que Courtois pueda decidir por sí mismo cuándo volver. Me parece raro que le pongan una alfombra roja." La frase reflejó la incomodidad de una situación que, desde el punto de vista de Casteels, tenía mucho de asimétrico: un portero que se marchó en pleno conflicto regresaba sin aparente coste institucional, mientras quien había sostenido el arco durante casi dos años se veía obligado a dar un paso al lado.
La polémica, en todo caso, no alteró el plan. La federación belga apostó por la experiencia y el rendimiento de Courtois como criterios determinantes, y el portero respondió con el único idioma que conoce: el de las actuaciones de alto nivel.
Bélgica en transición: Courtois como punto de apoyo
La selección belga de 2025 no es la misma que maravilló al mundo hace una década. Algunos de los referentes de aquella generación dorada ya se han retirado o están en la última etapa de sus carreras. Una nueva generación intenta abrirse paso y consolidarse en el escenario internacional. En ese contexto de transición, la figura de Courtois adquiere una dimensión que va más allá de lo puramente técnico.
Un portero con su historial no solo para balones: transmite seguridad al bloque defensivo, ordena la salida del balón, gestiona la presión en los momentos críticos. En un equipo que busca su identidad, su presencia es un anclaje. Las estadísticas avalan esa aportación: durante los torneos en los que ha participado, Bélgica ha encajado consistentemente menos goles de los esperados según los modelos de expected goals (xG) en contra, un indicador que refleja precisamente el valor diferencial de un portero de élite.
El Mundial 2026, la cuenta pendiente
El Mundial 2026, que se disputará entre Estados Unidos, Canadá y México, se perfila como la última gran oportunidad de Courtois en una competición mundialista. Tendrá 34 años cuando arranque el torneo y, previsiblemente, los suficientes como para rendir al máximo nivel. Para él, ya no existe la presión de demostrar nada. Su legado está escrito con mayúsculas en los archivos del fútbol europeo. Pero el fútbol, caprichoso y generoso a partes iguales, le ofrece una posibilidad más: convertir una carrera brillante en una historia verdaderamente inolvidable.
Bélgica, por su parte, lleva años acumulando protagonismo en grandes torneos sin materializar ese protagonismo en un título. Dos semifinales mundialistas (1986 y 2018) y varias decepciones en fases eliminatorias dibujan el perfil de una selección que siempre ha estado cerca, pero nunca lo suficiente. El grupo del 2026 ya no tiene la profundidad de aquella generación de Hazard, De Bruyne y Lukaku en su esplendor, pero mantiene talento suficiente para competir. Y con Courtois bajo los palos, mantiene algo igualmente valioso: la certeza de que, si el partido se complica, alguien al fondo del campo puede cambiar el rumbo de las cosas.
Porque hay carreras que parecen completas y que sin embargo guardan un último desafío. Porque hay porteros que brillan en los clubes, pero se consagran definitivamente en los Mundiales. Courtois ya tiene el Guante de Oro de Rusia 2018, los títulos de Champions, la Premier y LaLiga. Tiene el Trofeo Yashin y un puesto reservado en cualquier debate sobre los mejores guardametas de la historia reciente. Lo que no tiene, todavía, es una Copa del Mundo. Y esa historia inconclusa es, precisamente, la que hace que su regreso a la selección belga tenga tanto peso. Bélgica lo recuperó a tiempo. Y Courtois, con la calma de quien ya lo ha visto todo, parece listo para lo único que aún le falta.
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