FutbolPublicado 4 días atrás Lectura: 2 min English

Universitario gana el clásico 2-1 con gol de Alzugaray en el descuento por error de Duarte

Un error en los últimos minutos del arquero Alejandro Duarte permitió que Lisandro Alzugaray asestara el golpe definitivo para los cremas en el Torneo Clausura.

El minuto 96 ya olía a punto final feliz para Alianza Lima. El equipo blanquiazul había peleado, había empatado el partido y hasta soñaba con darle vuelta al marcador en los últimos minutos. Pero el fútbol, otra vez, tiene esa costumbre de castigar justo cuando parece que ya no va a pasar nada más.

Universitario se llevó el clásico por 2-1 en el Torneo Clausura, con un desenlace que en Matute prefieren no repetir en la cabeza. Todo arrancó con un pase largo de César Inga buscando a Alex Valera, que picó el balón y le ganó la posición a Renzo Garcés. La pelota quedó para Gianfranco Chávez, y ahí empezó el problema.

Chávez no se entendió con su arquero, Alejandro Duarte, y le devolvió el balón de cabeza hacia atrás, un gesto que terminó siendo una trampa para el propio arco. Duarte quedó totalmente desacomodado y Lisandro Alzugaray apenas tuvo que empujarla para sellar el 2-1 definitivo. Un gol construido entre dos jugadores de Alianza, en una jugada que a Universitario le cayó del cielo en pleno descuento.

Si hay que repartir responsabilidades entre Chávez y Duarte, la balanza se inclina hacia el arquero. El defensor cometió un error de lectura, sí, pero fue Duarte quien no logró resolver una situación que, aunque incómoda, no era imposible de controlar para un portero con experiencia.

Cómo llegó Duarte a ser titular

La historia de Duarte en el arco de Alianza tiene su propio recorrido. Todo se aceleró con la lesión de Guillermo Vizcarra, justo cuando el arquero boliviano se preparaba para el repechaje con su selección. Duarte empezó a sumar minutos, se ganó la confianza de Pablo Guede y, tiempo después, Vizcarra terminó rescindiendo su contrato con el club. Desde entonces, Duarte quedó como el titular indiscutido, sin una competencia real más allá de algunas promesas juveniles que todavía están lejos de disputarle el puesto.

El problema es que, más allá de algunas buenas atajadas puntuales, el arquero de 31 años nunca terminó de tener ese partido que lo consagre ante la hinchada. El clásico era, en muchos sentidos, su gran vidriera para demostrar que podía sostener el arco en los momentos más exigentes. Y se le escapó de la peor manera posible.

Con este antecedente fresco, no sorprende que en Alianza ya se empiece a hablar del futuro bajo los tres palos pensando en la temporada 2027. La exigencia de los partidos internacionales suele pedir otro tipo de respaldo, y errores como el del clásico terminan pesando más de lo que debieran en esas conversaciones.

Para Universitario, en cambio, el resultado tiene un valor enorme en la pelea por el Clausura: tres puntos que llegaron sufridos, casi regalados en el epílogo, pero que en la tabla valen exactamente lo mismo que cualquier otro triunfo.

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