FIFA World Cup 2026Published 3 months ago 5 min read

Estados Unidos llega confiado a octavos del Mundial 2026 y enfrentará a Bosnia-Herzegovina sin el peso de la presión

El capitán Tim Ream y sus compañeros abandonan su base en Orange County con energía y convicción histórica antes del duelo del miércoles en Santa Clara.

La selección de Estados Unidos cerró su concentración en el condado de Orange, California, el lunes con un ambiente de entusiasmo y una claridad llamativa: sus jugadores no sienten que el peso del momento los aplaste, sino que los impulsa. El próximo miércoles, en el PayPal Park de Santa Clara, los estadounidenses se medirán a Bosnia-Herzegovina en los octavos de final del Mundial 2026, con el papel de favoritos y con más talento colectivo del que esta selección ha exhibido en décadas.

"¿Sería raro si te dijera que en este momento no siento demasiada presión? Creo que sentimos más presión antes del primer partido contra Paraguay que ante cualquier otra cosa, y eso venía de nosotros mismos, no de ningún factor externo."Tim Ream, capitán de la selección de Estados Unidos

Las palabras de Ream, de 38 años, resumen el estado de ánimo de un grupo que atravesó la fase de grupos con una contundencia inesperada. Los estadounidenses derrotaron a Paraguay 4-1 el 12 de junio en su debut mundialista, luego aplastaron a Australia y sellaron el pase a octavos con una ronda de grupos resuelta de manera brillante, con victorias combinadas de 6-1 en sus dos primeros partidos. El tercer encuentro de la fase de grupos quedó, en la práctica, reducido a un trámite.

Una historia de victorias escasas en eliminatorias

El contexto histórico hace aún más significativo el optimismo del vestuario. A pesar de la euforia colectiva que rodea al equipo anfitrión, la selección estadounidense tiene un solo triunfo en toda su historia en partidos de eliminación directa de un Mundial: la victoria ante México en los octavos de final del torneo de 2002 en Corea-Japón. En la Copa del Mundo de Qatar 2022, el conjunto norteamericano apenas sobrevivió la fase de grupos y cayó eliminado en primera ronda ante los Países Bajos por 3-1, una derrota que dejó al descubierto las limitaciones de aquella generación.

Aquella edición tampoco contaba con el argentino Mauricio Pochettino al frente del banquillo. El técnico, de reconocido prestigio en la Premier League, ha introducido un sistema táctico más exigente y ha logrado insuflar en el equipo una confianza que sus predecesores no consiguieron. Los jugadores hablan de una identidad de juego más clara, de mayor estructura y de una mentalidad renovada.

Balogun, el gran detonante dentro y fuera del campo

El nombre que concentra mayor atención es el de Folarin Balogun, el delantero nacido en Brooklyn y criado en Londres cuya irrupción en la selección estadounidense ha cambiado la dimensión ofensiva del equipo. Su impacto en las victorias ante Paraguay y Australia fue determinante, y su presencia en el ataque convierte a esta versión de la Stars and Stripes en una amenaza real de cara a las eliminatorias.

"Este partido depende de nosotros y de lo que estemos preparados para hacer, y de lo que tengamos que hacer para avanzar. Es la hora de la verdad. Esta es la parte decisiva, y en mi opinión es el escenario donde los grandes jugadores dan un paso al frente y cargan con la presión para que las cosas sucedan."Folarin Balogun, delantero de la selección de Estados Unidos

Pero Balogun también ha sido protagonista fuera del césped. Este ciclo mundialista representa su primera exposición prolongada a la cultura estadounidense, y sus reacciones ante lo cotidiano del país han generado carcajadas en el vestuario. El defensor Mark McKenzie lo describió con humor: "Dice muy seguido que América es una simulación. Vamos por la carretera, ve algo y pregunta, '¿Qué es eso? ¿Por qué alguien va vestido así, o por qué están haciendo eso en la esquina? ¿Qué es Bojangles?'". Por su parte, el defensor Chris Richards, nacido en Alabama y jugador del Crystal Palace en Londres, añadió que Balogun "todavía tiene la noción de que los americanos no son reales" y reconoció que hay costumbres locales que "no se ven en Londres".

Una plantilla con ADN europeo

Más allá de las anécdotas, el perfil del actual equipo estadounidense refleja un cambio estructural profundo. La mayoría de sus figuras titulares disputan su fútbol de club en ligas europeas de primer nivel, lo que eleva la calidad técnica y la experiencia competitiva del grupo. Richards, que juega en la Premier League inglesa, subraya que esta generación es "más madura y más curtida" que versiones anteriores gracias a su rodaje en los más altos escalones del fútbol internacional.

Novedades en los entrenamientos previos al duelo

De cara al partido del miércoles, el equipo reportó algunas bajas y limitaciones en sus últimas sesiones de trabajo. El centrocampista Cristian Roldan, que no ha disputado ningún minuto en este Mundial a causa de una distensión en el cuádriceps, y el defensor Auston Trusty, que marcó en la derrota ante Turquía (3-2) antes de sufrir una torcedura de tobillo, realizaron trabajo diferenciado el lunes. McKenzie, por su parte, se perdió la segunda jornada consecutiva de entrenamiento completo por una irritación en el pie y recibió tratamiento médico al margen del grupo. Ninguno de los tres estaba previsto para desempeñar un papel relevante en la fase de eliminación directa.

El escenario está trazado: una selección anfitriona con mayor talento que en cualquier edición reciente, un técnico de contrastada experiencia internacional, un delantero capaz de desequilibrar en cualquier momento y un vestuario que, lejos de sentirse presionado por el peso de las expectativas, parece haber convertido esa energía en combustible. La historia de los octavos de final para Estados Unidos comienza el miércoles en Santa Clara.

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