Hervé Renard, abierto a continuar con Túnez tras el Mundial 2026: "El fútbol exige orgullo, incluso en la adversidad"
El técnico francés, contratado de urgencia tras la debacle ante Suecia, lidera a las Águilas del Cartago en su lucha por terminar el torneo con dignidad.
Kansas City, Missouri. Hervé Renard llegó a Túnez en las circunstancias más adversas que un entrenador puede imaginar: su predecesor, Sabri Lamouchi, acababa de ser despedido tras una goleada de 5-1 ante Suecia, el vestuario estaba en caos y el equipo ya había encajado una nueva derrota por 4-0 frente a Japón antes de que el técnico francés pudiera siquiera dirigir un entrenamiento completo. Sin embargo, el técnico de 57 años no cierra la puerta a quedarse más tiempo con las Águilas del Cartago.
"Estoy abierto a cualquier conversación. Estoy dispuesto a escuchar el proyecto", declaró Renard en la víspera del partido ante los Países Bajos. El matiz es revelador: el entrenador no llega como alguien que solo cumple un trámite, sino como alguien que ya ha empezado a sentir el peso emocional de la selección africana y no descarta asumir su reconstrucción.
Un récord indeseado desde 1994
Los datos contextualizan la magnitud del reto. Túnez se convirtió en la primera selección desde Grecia en el Mundial de 1994 en perder sus dos primeros partidos por una diferencia de al menos 4 goles en cada uno. La derrota ante Suecia (5-1) y el posterior correctivo ante Japón (4-0) dejaron al equipo con un saldo de nueve goles en contra y solo uno a favor en apenas 180 minutos de fútbol mundialista, lo que situó a las Águilas del Cartago fuera de toda posibilidad de pasar a la fase eliminatoria antes de disputar su tercer y último encuentro del grupo.
En el Grupo F, los Países Bajos y Japón llegaron al partido con 4 puntos cada uno, lo que convertía el duelo entre Túnez y la selección holandesa en un encuentro de enorme trascendencia para la clasificación de ambas potencias, aunque no para los africanos desde el punto de vista matemático.
La vergüenza como detonante del orgullo
Renard no buscó excusas. Con la franqueza que lo ha caracterizado a lo largo de su carrera, admitió haberse sentido avergonzado tras el resultado ante Japón, especialmente pensando en la afición tunecina.
"Preparamos el partido ante Japón lo mejor que pudimos. No suelo buscar excusas ni culpar a los demás. Me tomo estas cosas yo mismo, y después del partido ante Japón, me sentí un poco avergonzado, avergonzado sobre todo ante los tunecinos. Concentrémonos en el siguiente partido e intentemos encontrar algo difícil de alcanzar."Hervé Renard
Esa autocrítica no paraliza al técnico, sino que lo impulsa. En su discurso, el orgullo y la dignidad aparecen como los valores irrenunciables cuando los resultados no acompañan, una filosofía que ha aplicado en cada uno de los países africanos que ha dirigido a lo largo de su carrera.
Un currículum forjado en África y Arabia
Renard conoce mejor que nadie la complejidad del fútbol africano. Su trayectoria como seleccionador incluye etapas en Zambia, Angola, Costa de Marfil y Marruecos, además de dos períodos al frente de Arabia Saudí. Con los saudíes logró la clasificación para el Mundial antes de ser despedido en abril, apenas unas semanas antes del inicio del torneo. Aquella decisión lo dejó viendo el torneo desde Senegal cuando recibió la llamada de la federación tunecina, que necesitaba un sustituto de urgencia para Lamouchi.
Su legado más brillante sigue siendo la Copa Africana de Naciones: la ganó con Zambia en 2012 y con Costa de Marfil en 2015, dos títulos que lo consagraron como uno de los entrenadores más respetados del continente. Con Marruecos alcanzó, además, los cuartos de final del Mundial de Qatar 2022, una hazaña histórica para el fútbol africano.
Un grupo que exige responsabilidad individual
La voz interna del vestuario también se hizo oír. El portero Aymen Dahmen subrayó que la unidad del grupo permanecía intacta pese a las dos derrotas y llamó a sus compañeros a asumir su parte de responsabilidad de forma individual.
"El grupo sigue siendo sólido. Sigue unido. Lo único que necesitamos es sostenernos a nosotros mismos, asumir nuestras responsabilidades. Cada uno debe ser responsable."Aymen Dahmen
El mensaje del guardameta no era una rendición, sino una apelación a la exigencia interna, la misma que Renard ha intentado transmitir desde su llegada al banquillo.
Dignidad como último objetivo
Con el billete a la siguiente ronda ya imposible, el técnico francés fijó el único objetivo que quedaba sobre la mesa antes del cierre del grupo: terminar el torneo de la manera más digna posible.
"Necesitamos acabar esta competición de la forma más limpia posible", afirmó Renard. "El fútbol exige orgullo, incluso cuando la situación es difícil, y hay que enfrentarse a estas situaciones con dignidad, hasta el final."
El contrato de Renard con Túnez, al menos sobre el papel, expiraba tras el partido ante los Países Bajos. Sin embargo, sus palabras y su disposición a escuchar el proyecto de la federación dejaban abierta una puerta que, días atrás, nadie habría anticipado. Para un técnico acostumbrado a reconstruir selecciones desde sus cimientos, el reto tunecino no parece disuadirlo sino, al contrario, despertar en él algo parecido a la vocación.
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