FutbolPublished 3 months ago 4 min read

Raphinha regresa al césped en Nueva Jersey, pero Brasil no se arriesga de cara a los octavos del Mundial 2026

El extremo del Barcelona completó su primera sesión sobre el terreno de juego tras la lesión en el muslo derecho, aunque su presencia ante Costa de Marfil o Noruega sigue en el aire.

Buenas noticias, aunque con matices importantes. Raphinha pisó el césped del centro de entrenamiento en Nueva Jersey el martes 30 de junio para completar su primera sesión de trabajo físico desde que sufriera una lesión en los isquiotibiales de la pierna derecha. El retorno a la hierba es un paso significativo en su recuperación, pero la selección brasileña mantiene una postura marcadamente cauta respecto a su posible participación en los octavos de final del Mundial 2026.

Una lesión que llegó en el peor momento

El número 11 de Brasil no disputa un partido oficial desde el 19 de junio, cuando tuvo que abandonar el terreno de juego durante la primera mitad del encuentro de la fase de grupos ante Haití, que terminó con victoria brasileña por 3-0 en Filadelfia. Las imágenes del momento fueron reveladoras: mientras sus compañeros intentaban consolarlo en el banquillo, el propio Raphinha no podía disimular el temor a que la lesión fuera grave. Horas después del partido, los servicios médicos de la CBF confirmaron el diagnóstico, molestias en los isquiotibiales del muslo derecho.

Lo que hace aún más delicada la situación es el historial reciente del delantero. Esta es la quinta vez en la presente temporada que Raphinha sufre una lesión en esa misma zona. Entre septiembre de 2025 y junio de 2026, el extremo encadenó diversos golpes, una distensión y varios problemas musculares en el muslo derecho, bajas que le impidieron participar en partidos tanto con el FC Barcelona como con la Canarinha. El patrón de recaídas es, precisamente, el factor que más preocupa al cuerpo médico.

Trabajo ligero y protocolo supervisado

La sesión del martes fue de carácter ligero y forma parte del protocolo de evolución diseñado por los médicos de la selección brasileña. Mientras el resto de la plantilla recibió permiso para descansar hasta última hora de la tarde del miércoles, Raphinha se quedó en el centro de entrenamiento de la CBF para continuar su tratamiento. El plan contemplaba además una sesión adicional el miércoles por la mañana, lo que refleja la intención del cuerpo técnico de acelerar, con prudencia, su puesta a punto.

La situación contrasta con la de Lucas Paquetá, quien también se encuentra bajo supervisión médica tras sufrir una lesión muscular en el muslo izquierdo durante el partido ante Japón. Brasil, por tanto, gestiona dos bajas sensibles en el mediocampo y la delantera al mismo tiempo, justo cuando la competición entra en su fase decisiva.

Existe confianza en el seno del equipo de que la selección brasileña es capaz de avanzar a cuartos de final sin arriesgarse a perder a Raphinha por una nueva lesión.

La decisión de Ancelotti, pendiente de los próximos días

Aunque la evolución del jugador del Barcelona es positiva, las probabilidades de que Raphinha salte al campo este domingo ante Costa de Marfil o Noruega son, por el momento, escasas. Incluso la decisión sobre si será incluido en la convocatoria de Carlo Ancelotti para ese encuentro todavía no se ha tomado. La directriz interna es clara: supervisar su tratamiento día a día antes de dar cualquier paso definitivo. La prioridad absoluta es garantizar que no exista riesgo de recaída si se le autoriza a jugar.

La importancia de Raphinha para Brasil no admite debate. Había sido titular indiscutible bajo las órdenes de Ancelotti antes de su lesión, actuando como referencia en la banda derecha. Su ausencia ha obligado al seleccionador a recurrir a Rayan como extremo, una alternativa válida pero que no ofrece el mismo bagaje ni la misma amenaza que el barcelonista, quien llegó al Mundial como uno de los futbolistas en mejor forma del planeta tras una temporada sobresaliente en la Liga española.

El contexto: un Brasil que no quiere perder a su estrella

La postura de la selección evidencia una gestión de riesgos calculada. Con Brasil convencido de que puede superar los octavos de final sin exponerse a perder definitivamente a Raphinha, la lógica apunta a preservarlo para una hipotética fase de cuartos, donde su impacto podría ser determinante. La historia reciente de lesiones en la misma zona muscular refuerza esa cautela: una recaída en este momento significaría, casi con toda seguridad, el fin de su Mundial 2026.

Los próximos entrenamientos serán la clave. El cuerpo médico de la CBF evaluará su respuesta al trabajo físico antes de emitir un veredicto definitivo. De momento, el simple hecho de que Raphinha haya podido entrenar sobre el césped es, en sí mismo, una señal alentadora para una selección que necesita a su número 11 en plenas condiciones si aspira a llegar lejos en este torneo.

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