Si vas a expresarte, debes de tener un buen argumento, pues siempre habrá a quien no le guste tu opinión y entonces comenzará el debate. 

Hoy en día es increíble la de mentadas de madre que recibe uno cuando opina acerca de religión en las redes sociales. Que si defiendes tu punto de vista y eres ateo, como en mi caso, los religiosos te piden "respeto" (como si la religión fuera un ejemplo de éste). Pero a mi me encanta debatir, leer lo que opinan los demás y cómo se defienden. Veo una página en Facebook llamada: "Alternative Jesus", otra por ahí: "El manicomio para creyentes" y pues se me hacen buenísimas. Son espacios de desfogue, de expresión, precisamente, en donde cada quien puede decir lo que se le de su regalada gana.

Imagino una película del Santo Vs. Ateos y Agnósticos en donde se parten el queso entre todos sólo por el puritito placer. El debate religioso nunca tendrá fin. Jamás nos pondremos de acuerdo y de eso se trata la vida, de apasionarse con lo que a uno le gusta, de investigar, de cuestionarse. ¡Qué bueno que empecé a cuestionarme a tiempo! ya que estuve 8 años en una escuela de monjas en donde si se te perdían los lápices, las gomas, los colores, entonces ellas (las monjas) bien lindas, los encontraban y te los "guardaban" para después venderlos a nuestros compañeros. Pero nos enseñaban los mandamientos: "no robarás", entre otros, claro.

 Honestamente yo disfruto leyendo y escribiendo cuando se me hace justo alguno que otro comentario y veo los memes que suben ¡con cada ocurrencia!. Hay gente que "alza la voz" incluso al escribir, y le ponen mayúsculas, símbolos raros, signos de admiración al mayoreo, entre otras curiosidades que si fueran a ser evaluadas en gramática seguramente jamás podríamos tener el gusto de verlas publicadas. El chiste es defenderse, a como de lugar. A pesar de lo que sea, sin restricciones, aunque ni sepamos la razón o el motivo de nuestro juicio, pero sin dejarnos de nadie. Pareciera que cuando debatimos, los que profesan ser religiosos incluso se olvidan del respeto a sus semejantes. ¡Bien raro!

Yo admiro, por ejemplo, a esas personas con doble moral, yendo a misa los domingos y llevando a sus familias enteras a que vean cómo comulgan y que se confiesan con el padrecito pederasta (claro, no todos) y saliendo de misa le llaman a su "peor es nada", para darle la bendición y las "buenas tardes, hasta mañana". Luego llegan a casa y se tiran en un sillón todo el día  (pereza) a ver las novelas y a comer (por no decir tragar, que si mal no recuerdo la gula es considerada un pecado) o a "chupar" para disfrutar con la familia. Se pelean con el marido o la esposa, por cualquier estupidez y se gritan en lugar de hablarse, luego se desquitan a golpes con los chamacos y se dejan de hablar unos cuantos días. Hasta el siguiente sábado porque el domingo hay que ir a misa.

Pues cada quien, ¿verdad? A mí la verdad me vale gorro mientras no me afecten en lo absoluto. Pero si ponen sus comentarios con golpe de pecho en las redes sociales, ni modo que uno no contribuya con su opinión. Eso sería una descortesía de mi parte. Hay que comunicarnos, expresarnos, cuestionarnos y dar nuestro punto de vista eso sí, sin tomar ningún comentario de alguien como crítica personal, porque entonces sí, es donde me enojo y me dejo llevar por la ira (también es pecado, ¿verdad?) Ay, diosito, cuánto peco, peco y peco sin darme cuenta con cualquier palabra, con cualquier acción y tú siempre ahí, dispuesto, ¡sin negarme tu perdón!

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Esta sección contiene notas humorísticas y satíricas que no corresponden a la realidad. Podría no ser apto para menores de 18 años, se recomienda discreción.

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