Papa a j?venes colombianos: no se dejen robar la alegría

Francisco llega a Colombia y se topa de inmediato con rostros de las víctimas del conflicto armado.

Papa a j?venes colombianos: no se dejen robar la alegría
En esta imagen de archivo, tomada el 26 de septiembre de 2016, un grupo de personas sostiene letras formando la palabra "Paz" durante una concentración en la Plaza Bolívar de Bogotá, Colombia. El papa Francisco viaja a Colombia el 6 de septiembre de 2017 para intentar ayudar a cerrar las heridas abiertas por el conflicto más largo de Latinoamérica. (AP Foto/Jennifer Alarcón, archivo)

El papa Francisco llamó el martes a los jóvenes colombianos a no dejarse robar la alegría ni la esperanza, poco después de arribar para una visita en la que buscará impulsar la reconciliación tras un prolongado conflicto armado que desangró a la nación sudamericana.

¿Qué es lo que no se tienen que dejar robar?, preguntó el papa a un grupo de chicos de barrios marginales y rescatados de problemas de violencia y drogas. ¡La alegría!, respondió.

Los jóvenes lo esperaron con bailes y regalos, entre ellos tres ruanas para el frío confeccionadas por ellos mismos, en la Nunciatura Apostólica después de que millares de colombianos lo saludaran en su recorrido en el papamóvil tras su arribo. Que nadie se las robe, que nadie los engañe, ni se dejen robar la esperanza.

Esas fueron las primeras palabras del pontífice argentino después de llegar a la capital del país para una visita de cinco días a cuatro ciudades cargada de simbolismos y en la que tratará de sanar heridas históricas y reconciliar a una nación dividida tras desactivar el conflicto armado más largo de Latinoamérica.

Se trata del tercer viaje de un papa a la nación sudamericana luego de los viajes de Pablo VI y Juan Pablo II en 1968 y 1986.

Francisco se topó a su llegada con rostros que sufrieron en carne propia la violencia, como personas con los brazos mutilados o en sillas de ruedas, a quienes saludó saliéndose del protocolo, según comentó después el presidente Santos, que encabezó la comitiva para recibirlo.

El papa recibió poco antes la escultura de una pequeña paloma como gesto de paz de manos de Emmanuel, hijo de Clara Rojas que nació en cautiverio luego de que la política fuese secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cuando acompañaba a la entonces candidata presidencial Ingrid Batancourt en 2002. El chico, que nació dos años después del secuestro de su madre en la selva, recibió unas palmaditas de Francisco tras entregar el objeto.

Santos destacó en una declaración a la prensa tras la llegada del papa que lo anterior fue un acto que representa lo que vive Colombia después de pactar la paz con las FARC.

Ese niño, le expliqué al Santo Padre, es el hijo de la guerra, destacó. Simboliza lo que estamos viviendo: un niño que nació en la guerra y ahora tiene la posibilidad de crecer en paz.

Durante su visita se espera que el pontífice presione a los líderes colombianos para que aborden las disparidades sociales y económicas que alimentaron cinco décadas de rebelión armada, al tiempo que alentará al pueblo colombiano a equilibrar su necesidad de justicia con perdón.

En un mensaje en video difundido en la víspera de su partida, Francisco pidió a todos los colombianos que den un primer paso y salgan al encuentro del otro por el bien de la paz y el futuro. "La paz es la que Colombia busca desde hace mucho tiempo y trabaja para conseguirla", dijo.

Algunos analistas subrayaron el miércoles que los intentos de Francisco por sanar las profundas heridas en Colombia no será tarea fácil.

"En su visita a Colombia, el Papa Francisco tendrá que caminar por la cuerda floja. Por un lado, como siempre, trae un mensaje de paz y desde hace mucho tiempo ha defendido la paz en Colombia, dijo en un correo enviado a The Associated Press Douglass Cassel, profesor de derecho de la Universidad de Notre Dame y experto en temas de derechos humanos de víctimas de conflictos armados en la región.

Por otro lado, querrá evitar tomar partido en el debate sobre los detalles del acuerdo de paz firmado el año pasado entre el Gobierno y las FARC, especialmente con la campaña presidencial nacional ya en marcha, con candidatos de ambos lados de ese debate, agregó.

Francisco se encontró, como es usual cada vez que visita a un país y hace sus recorridos en el papamóvil, con la alegría y la emoción desbordada de multitudes en las calles. La gente levantó banderitas a su paso y le lanzó flores.

El papa será recibido el jueves por Santos y dará su primera misa a los colombianos en el parque Simón Bolivar en el centro de la capital.

Según expertos, el momento álgido de la visita de Francisco se producirá el viernes, cuando habrá una reunión y una oración de reconciliación entre las víctimas del conflicto y exguerrilleros en Villavicencio, una ciudad al sur de Bogotá rodeada por territorios controlados durante años por las FARC.

A un año de que el gobierno de Bogotá rubricara un acuerdo de paz con esta guerrilla, el país sigue dividido por los términos del pacto. Incluso la jerarquía de la Iglesia católica, que fue clave para facilitar las conversaciones de paz y ahora encabeza el proceso de reconciliación, tiene posturas contrastantes, por lo que muchos colombianos consideran que son unos términos demasiado generosos para los rebeldes responsables de atrocidades.

El pontífice además beatificará a dos sacerdotes colombianos asesinados durante las décadas de conflicto con los rebeldes, declarándolos mártires víctimas del odio a la fe católica.

El encuentro estará presidido por uno de los símbolos más conmovedores del conflicto: una mutilada imagen de Jesucristo que fue rescatada de una iglesia en la localidad occidental de Bojaya luego de un ataque de las FARC con mortero en 2012. Unas 300 personas se refugiaban en el templo durante la balacera, un enfrentamiento a tres bandas entre los rebeldes, milicias de derecha y el ejército. Al menos 79 personas fallecieron y un centenar más resultaron heridas.

En total, el conflicto armado colombiano dejó más de 250.000 muertos, 60.000 desaparecidos y millones de desplazados.

Antes de la llegada de Francisco, el presidente Juan Manuel Santos y el último grupo rebelde del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) firmaron un acuerdo de alto al fuego bilateral, un importante paso hacia la negociación de un pacto de paz permanente.

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Nicole Winfield informó desde Roma y Juan Zamorano desde Bogotá. El periodista de AP Joshua Goodman contribuyó a este reporte.

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