Filial de Purdue rentabiliza cura de sobredosis de opiáceos

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Filial de Purdue rentabiliza cura de sobredosis de opiáceos
En esta imagen sin fecha proporcionada por el doctor Andrew Kolodny muestra un puesto de Munipharma, la filial internacional de Purdue Pharma, para promocionar Nyxoid, una nueva marca de medicamento para tratar las sobredosis de opiáceos, en una conferencia médica en Italia. La imagen fue tomada por Kolodny, un crítico habitual de Purdue Pharma y que ha declarado como testigo contra la compañía. (Andrew Kolodny via AP)

El brillante puesto presidía la conferencia médica en Italia en octubre, anunciando una nueva marca de antídoto para las sobredosis de opiáceos. “Esté preparado. Tenga naloxona. Salve una vida”, decía el lema en sus paredes.

Algunos asistentes a la conferencia se quedaron conmocionados al ver el logotipo de la empresa: Mundipharma, la filial internacional de Purdue Pharma, la fabricante del opiáceo OxyContin, culpado de forma generalizada por desencadenar la epidemia de sobredosis en Estados Unidos.

Allí estaban, haciendo negocio con la cura.

“Te dedicas a vender un medicamento que causa adicción y sobredosis, ¿y ahora te dedicas a vender un medicamento que trata la adicción y las sobredosis?”, preguntó el doctor Andrew Kolodny, un destacado crítico de Purdue que ha declarado contra la compañía ante tribunales. “Es bastante hábil, ¿no?”.

Mientras Purdue Pharma se deshilacha bajo una montaña de pleitos y protestas públicas en Estados Unidos, su filial extranjera, Mundipharma, se ha expandido fuera del país utilizando algunas de las mismas estrategias para vender los opiáceos adictivos que colocaron a sus propietarios, la familia Sackler, entre los más ricos del mundo. Mundipharma también ha lanzado otra estrategia global: desde Europa hasta Australia, intenta dominar el mercado de tratamientos contra las sobredosis de opiáceos.

“La forma en la que promocionaron sus opiáceos al principio y ahora aparecer con un antídoto de los caros, es algo que me resulta muy, muy cínico”, dijo Ross Bell, director ejecutivo de la New Zealand Drug Foundation y defensor desde hace años de que la naloxona sea más accesible.

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Este despacho se produjo con apoyo del Centro Pulitzer sobre Periodismo de Crisis.

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El antídoto de Mundipharma, un aerosol nasal de naloxona llamado Nyxoid, fue aprobado hace poco en Nueva Zelanda, Europa y Australia. Mundipharma lo presentó como una herramienta para ayudar a salvar vidas en peligro, e incluso los expertos que critican a la compañía señalan que se necesitan con urgencia antídotos para las sobredosis de opiáceos. Patrice Grand, portavoz de Mundipharma Europea, señaló en un comunicado que la principal causa de muerte por sobredosis en Europa es la heroína, y que la naloxona nasal es una opción importante de tratamiento.

La naloxona inyectable está disponible desde hace tiempo, como medicamento genérico y barato. Pero en muchos países, Nyxoid es el primer producto que se vende en formato de aerosol nasal, una forma más rápida para que intervengan las personas que presencian a una sobredosis. Nyxoid es más caro que la naloxona inyectable, con un precio de más de 50 dólares por dosis en algunos países europeos. Y en algunos países, es el único producto nasal de su tipo autorizado.

Algunos críticos dicen que el precio del medicamento es excesivo. Grand dijo que el precio refleja los costes de inversión y manufactura y el valor de la tecnología, aunque reconoció las “presiones financieras persistentes que existen en los sectores sanitarios”.

El imperio farmacéutico de la familia Sackler llevaba tiempo considerando hacer negocio del tratamiento de las adicciones, según demandas presentadas contra Purdue y la familia. En estados Unidos, Purdue Pharma llamó a su proyecto secreto Proyecto Tango, según los departamentos de Justicia de Massachusetts y Nueva York, y en 2014 abordó el tema en una conferencia telefónica en la que participó un miembro de la familia, Kathe Sackler.

En documentos internos, según las demandas, Purdue mostró la conexión que habían negado en público entre opiáceos y adicciones con un gráfico de un embudo azul. En la parte superior ponía “Tratamiento para el dolor”. En la inferior, “Tratamiento para la adicción a los opiáceos”. El texto de la presentación decía que la firma tenía la oportunidad de convertirse en proveedor en toda la cadena, con opiáceos en un extremo y tratamiento contra la adicción en el otro.

En su respuesta ante los tribunales, los abogados de la familia dijeron que el plan lo propuso un tercero, un fondo de inversión, como posible emprendimiento conjunto y “como mucho, el Proyecto Tango se mencionó de pasada en unas pocas ocasiones y la propuesta se abandonó más tarde”.

Una nota de prensa difundida por los Sackler dijo que ningún miembro de la familia ni de la junta directiva había tenido un papel activo en la presentación ni respaldado la propuesta. También tachó las demandas de “sensacionalistas” y “engañosas”. Purdue declinó hacer comentarios.

La demanda de Nueva York alega que en 2015, Project Tango fue presentado a la junta de Purdue como un emprendimiento conjunto para vender el medicamento contra adicciones suboxone, que podría convertirse en “líder del mercado en el campo de la medicina contra las adicciones”.

El Proyecto Tango se quedó paralizado y al año siguiente fue revisado con un nuevo plan de vender naloxona, según las demandas. El comunicado de la familia dijo que la junta de Purdue había rechazado el plan.

Pero en Australia, Mundipharma se embarcó en una gran campaña de promoción de naloxona.

Dentro de las investigaciones el año pasado de un forense australiano sobre seis muertes por sobredosis en el estado de Nueva Gales del Sur, Mundipharma envió un documento defendiendo los beneficios de la naloxona. Si la gente en el entorno de las víctimas hubiera tenido acceso a naloxona, indicó la compañía, muchas de esas muertes podrían haberse evitado. Al mismo tiempo, Mundipharma estaba registrando Nyxoid en Australia, un hecho que reconocía en su documento.

En su texto, la empresa sugería a las autoridades cambiar las leyes australianas para facilitar el acceso a la naloxona y establecer un programa nacional y gratuito para permitir que la gente se llevara el medicamento a casa.

También expertos sanitarios elogiaron el fármaco. Finalmente, el forense recomendó que se diera Nyxoid a los servicios de emergencias del estado.

Mundipharma también pagó un estudio de política farmacéutica sobre la naloxona que el gobierno federal utilizó como base para un programa piloto valorado en 10 millones de dólares australianos (6,8 millones de dólares estadounidenses) para distribuir productos de naloxona, incluido el Nyxoid. Y en octubre, el ministro australiano de Salud, Greg Hunt, anunció que el gobierno subvencionaría la prescripción médica de Nyxoid.

Cuando se le preguntó en una entrevista si el gobierno tenía alguna reserva por seguir las recomendaciones de un reporte financiado por Mundipharma que podría beneficiar económicamente a la empresa, Hunt respondió: “Todas las recomendaciones son que este es un producto que salvará vidas y protegerá vidas, y nuestra estratega es no tener miedo al origen del producto”.

En un comunicado, Mundipharma Australia negó que su estrategia con Nyxoid tuviera ninguna relación o cualquier influencia del Proyecto Tango de Purdue. También Grand, vocero de Mundipharma Europe, negó cualquier relación.

“Mundipharma Australia y Purdue Pharma son empresas independientes”, indicó la firma australiana. “Mundipharma Australia introdujo Nyxoid para ayudar a cubrir una necesidad clínica clara”.

Thomas Clausen, profesor en la Universidad de Oslo, en Noruega, que dirige el programa de naloxona del país, señaló que en su formato básico y genérico, el fármaco es tan barato que Naciones Unidas lanzó un programa piloto en los países de Asia Central que proporciona naloxona inyectable a un coste de aproximadamente un dólar por kit.

Stephen Wood, miembro del Centro Médico de Harvard para Bioética y que estudió cómo las farmacéuticas en Estados Unidos subieron los precios de la naloxona cuando se intensificaba la epidemia de adicciones, señaló que las empresas propiedad de los Sackler que fabrican naloxona tienen el deber ético de hacerla accesible.

“Si estuvieran intentando encontrar una solución, simplemente distribuirían naloxona gratis”, dijo Wood. “Podrían utilizar todo ese dinero que ganaron con los opiáceos para ayudar a financiar un programa en el que regalan este fármaco que salva vidas”.

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