A 5 años de distensión con EEUU, merma esperanza de cubanos

A 5 años de distensión con EEUU, merma esperanza de cubanos
Foto tomada el 20 de enero del 2017 de una persona en La Habana, en Cuba, viendo por televisión la ceremonia de investidura del presidente Donald Trump bajo retratos de Raúl Castro (arriba a la derecha), Fidel Castro (arriba al centro) y Camilo Cienfuegos. (AP Photo/Ramon Espinosa, File)

LA HABANA (AP) — Fue al mediodía del 17 de diciembre del 2014 cuando sonaron las campanas de la iglesia en La Habana y los presidentes Barack Obama y Raúl Castro anunciaron que Estados Unidos y Cuba restablecerían relaciones diplomáticas tras casi 60 años de hostilidad.

Cinco años después, casi pareciera que ese momento histórico nunca tuvo lugar, coinciden numerosos cubanos entrevistados el martes en la capital.

El actual presidente estadounidense, Donald Trump, ha pasado casi el mismo tiempo tratando de revertir la reconciliación que el que Obama invirtió en construirla, y las relaciones entre los dos países están en uno de sus puntos más bajos desde el fin de la Guerra Fría.

Trump ha reducido las visitas de estadounidenses a Cuba, al prohibir los viajes en cruceros, los vuelos a la mayoría de las ciudades y los viajes educativos sin guía, que son las maneras más comunes de viaje de estadounidenses a la isla caribeña.

La embajada estadounidense en La Habana funciona con un personal reducido al mínimo luego que varios diplomáticos sufrieron problemas de salud cuyo origen sigue siendo un misterio. El cierre de la sección de visas y el fin del otorgamiento de visas especiales de cinco años para cubanos implica que hoy día es casi imposible para los isleños viajar a Estados Unidos, cuando en el pasado era común que muchos de ellos acudieran a visitar parientes o a comprar suministros para sus negocios.

La economía cubana está estancada, el turismo crece poco y la ayuda de Venezuela está muy por debajo de su pico histórico ya que el país sudamericano, el principal aliado de Cuba, está atravesando por su propia severa crisis social, económica y política.

En 2014, el anuncio conjunto entre Obama y Castro pareció presagiar el fin de una oscura era para Cuba y el inicio de algo nuevo, dijeron residentes de La Habana. Hoy día, los dos años de acercamiento con Obama se sienten como una breve pausa en una larga historia de tensiones y luchas que no parece tener fin, agregaron.

“Era una esperanza, pensar que hubiera una apertura con Obama, y con Trump es como un sueño, se esfuma”, opinó Alfredo Piñera, un obrero de la construcción, de 37 años.

Piñera trabaja en México pero regresa a Cuba regularmente para ver a su esposa e hijos de 16, 11 y 9 años. Expresó esperanza en que un eventual fin de las hostilidades con Estados Unidos traerá una mejor vida para él, para su familia y para el país en general.

“Me sentí bien. Fue una esperanza de mejora, de cambio para el país, económico, político, social”, expresó.

Relató que él y su familia están sobreviviendo los tiempos difíciles, aunque distan mucho del “Período Especial” de la década de 1990. Aun así, confiesa que el optimismo que albergaba hace cinco años ha desaparecido.

“Todas esas esperanzas que teníamos muchos cubanos se fueron para tierra”, dijo Piñera justo enfrente del estadio de béisbol donde Obama y Castro observaron un juego amistoso, durante la histórica visita del estadounidense a La Habana en el 2016.

En este contexto, el gobierno cubano celebró el martes el quinto aniversario del retorno de tres de cinco agentes cubanos que habían sido arrestados al tratar de infiltrar grupos anticastristas. El canje de esos agentes por el contratista estadounidense Alan Gross y por un espía encarcelado allanó el camino para el restablecimiento de las relaciones. Pero el contexto general del restablecimiento fue apenas mencionado en la prensa estatal cubana el martes.

El gobierno de Trump dice que trata de interrumpir el flujo de efectivo y crudo que va a la economía cubana para obligar al gobierno comunista a poner fin a su apoyo sobre Venezuela.

Carlos Fernández de Cossío, director de asuntos estadounidenses para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, dijo que algunos intereses influyentes en Estados Unidos intentaban acabar con las relaciones diplomáticas entre ambos países y que el gobierno de la isla estaba preparado para eso.

“No creo que vaya a haber una ruptura de relaciones, francamente no sé si las va a haber, sí conozco que hay un grupo de personas poderosas que tienen esa intención”, comentó. “Pero lo que no puede Cuba es sorprenderse con esa realidad si es que sucede”.

Elizabeth Alfonso, de 21 años, dejó la escuela luego de que se embarazó a los 14. Ha pasado los últimos seis años criando a su hijo y trabajando como mesera en una cafetería estatal y como empleada doméstica en otros hogares cubanos.

Todavía era joven cuando Obama y Castro hicieron su anuncio, por lo que tiene vagos recuerdos de los dos años de relaciones mejoradas. Sin embargo, sabe que las cosas se sentían mejor.

“Yo pensaba que iba a mejorar. Es lo que todo el mundo pensaba”, comentó Alfonso mientras estaba sentada en un parque aledaño a la embajada de Estados Unidos, esperando iniciar su turno como empleada doméstica en una casa cercana.

Dijo que planeaba regresar a la escuela el próximo año para obtener lo equivalente a un diploma de secundaria, pero tenía pocas esperanzas de que hubiera una mejora en Cuba. Muchos de sus amigos y familiares quieren irse del país, señaló, pero ello se ha vuelto más difícil debido a que la residencia casi automática para inmigrantes cubanos se terminó durante el gobierno de Obama y al aumento de deportaciones en el gobierno de Trump de gente que alguna vez tuvo garantizada su entrada en la frontera.

Alfonso dijo que espera el regreso de una prima que cruzó México para llegar a la frontera estadounidense, pero fue detenida y espera ser deportada.

Antoin Ugartez, un hombre de 42 años que alquila de una agencia estatal un mototaxi techado de tres ruedas conocido como Cocotaxi, dijo que la caída en el turismo desde la llegada de Trump al poder ha tenido fuertes repercusiones en su vida.

El acercamiento “fue un bien grande para la sociedad cubana, se desarrollaron muchas cosas y uno comenzó a ver perspectivas, la visión fue diferente. Mejorar económicamente, tu familia, las condiciones en que vives”.

Ahora, “ya apenas alcanza para comer”, señaló.

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La corresponsal de The Associated Press en Cuba Andrea Rodríguez contribuyó a este despacho.

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