PepsiCo se reinventa: menos productos, más salud y presión de inversionistas
Impulsada por un fondo activista, la multinacional planea reducir su portafolio en un 20% para enfocarse en innovación, marketing y productos con ingredientes simples.
Una sacudida corporativa con sabor a cambio
PepsiCo, gigante alimenticio y de bebidas con sede en Purchase, Nueva York, está dando un giro estratégico radical a raíz de las presiones de un influyente fondo de inversión activista. La compañía anunció recientemente que recortará cerca del 20% de su portafolio de productos para principios de 2025 con el objetivo de optimizar costos, invertir en marketing y lanzar propuestas más saludables para los consumidores.
Esta transformación llega tras la irrupción de Elliott Investment Management, que adquirió una participación de 4.000 millones de dólares en la compañía en septiembre. Elliott no tardó en señalar problemas como la falta de claridad estratégica, la desaceleración del crecimiento y una reducción preocupante en la rentabilidad de los negocios alimenticios y de bebidas en Norteamérica.
El peso de Elliott en el nuevo rumbo de PepsiCo
En un comunicado conjunto, Marc Steinberg, socio de Elliott, elogió la actitud proactiva de la dirección de PepsiCo. “Apreciamos el compromiso colaborativo con el equipo directivo. Creemos que el plan anunciado hoy para invertir en asequibilidad, acelerar la innovación y reducir costos agresivamente impulsará un mayor crecimiento de ingresos y beneficios”, dijo Steinberg.
Lejos de ser un simple consejo al oído, la participación de Elliott parece haber sido el catalizador decisivo para una de las transformaciones más significativas en años dentro de la multinacional. PepsiCo, al parecer, ha comprendido que seguir inflando sus precios no es sostenible, especialmente frente a los cambios de comportamiento de los consumidores pospandemia.
¿Qué productos desaparecerán?
Pese a que PepsiCo no ha detallado cuáles marcas o productos serán eliminados, se confirma que al menos el 20% del actual portafolio será recortado. Teniendo en cuenta que la empresa posee marcas emblemáticas como Cheetos, Doritos, Lay’s, Tropicana y Gatorade, el recorte podría suponer un giro significativo en líneas que ya no tienen la misma tracción de mercado o cuyo costo de producción y mantenimiento no justifica su permanencia.
Esta limpieza busca liberar recursos financieros que serán orientados a mejorar la propuesta de valor hacia el consumidor, reorientar estrategias de marketing e impulsar productos con ingredientes más simples y funcionales.
Innovación saludable: Doritos con proteína y Cheetos sin colorantes
PepsiCo apuesta a reaccionar ante una tendencia clara: los consumidores buscan ahora productos más saludables, sostenibles y transparentes. En ese contexto, la compañía acelerará el desarrollo e introducción de nuevos productos como:
- Doritos Protein: snacks enriquecidos con proteína.
- Simply NKD Cheetos y Doritos: versiones sin sabores ni colores artificiales.
- Pepsi Prebiotic: una versión prebiótica de su popular refresco.
Un movimiento con el que PepsiCo no sólo intenta adaptarse al nuevo perfil de consumidor, sino también dar una batalla frontal contra marcas emergentes del segmento better-for-you como Health Warrior, RXBar o incluso algunas propuestas de Clif Bar ahora en manos de Mondelez.
Según un estudio de NielsenIQ, el 74% de los consumidores globales afirma que está dispuesto a pagar más por productos alimenticios funcionales. En EE.UU., el mercado de alimentos funcionales superó los $100.000 millones en 2023, y se espera que esa cifra crezca al 8% anual.
Una jugada defensiva para sobrevivir a la caída en ventas
En febrero, PepsiCo admitió que los años de aumentos de precios de doble dígito habían pasado factura: el consumo de bebidas y snacks comenzó a disminuir. En particular, los consumidores empezaron a percibir marcas como Lay’s o Pepsi como “productos premium”, inaccesibles para sectores sensibles al precio.
Esto llevó a la firma a desplegar una logística de distribución más agresiva para Chester’s y Santitas, marcas de bajo costo que constituyen la “línea de batalla” de PepsiCo frente a marcas privadas y genéricas que ganan terreno en tiempos de inflación.
Un informe de Supermarket News indica que las marcas privadas han alcanzado ya el 18,2% de participación en ventas totales del retail alimenticio en Estados Unidos, una cifra que iba en torno al 14% en 2019.
Una gestión agresiva y orientada a resultados
Además de los recortes de productos y lanzamientos nuevos, PepsiCo realizará revisiones en su cadena de suministro y cambios estratégicos en su consejo directivo. El objetivo es incorporar líderes globales con experiencia que puedan apoyar sus metas de crecimiento y rentabilidad.
Según su CEO Ramon Laguarta, “nos sentimos alentados por las acciones e iniciativas que estamos llevando a cabo con urgencia para mejorar nuestro rendimiento tanto en el mercado como en términos financieros”.
Otros cambios se enfocarán en eliminar la duplicidad de productos, mejorar el control de inventarios y digitalizar aún más los procesos logísticos.
¿Está PepsiCo a tiempo de redireccionar el barco?
La respuesta es sí, pero el margen es cada vez más estrecho. Para 2026, la compañía espera que sus ingresos orgánicos crezcan entre un 2% y un 4%, una cifra modesta considerando que en los primeros nueve meses de 2024 sólo crecieron un 1,5%.
El hecho de que sus acciones se mantuvieran estables al cierre del anuncio indica que los mercados esperan ver resultados concretos antes de responder con entusiasmo.
Para los consumidores, esto podría representar una oportunidad. Bajos precios, productos más saludables y menos “ruido” entre opciones podrían redefinir la experiencia de compra. Para los competidores, esta es una señal de que PepsiCo no se quedará estático. Y para el propio Elliott, este es apenas el comienzo de su influencia.
Lo cierto es que la empresa de los Flamin’ Hot parece tener más fuego en su plan estratégico que en sus snacks, y eso podría marcar una nueva etapa en la industria alimenticia global.
