La reforma postal en EE. UU. y su impacto en el voto por correo: ¿podría peligrar la democracia?

Cambios operativos en el Servicio Postal generan alarma en un año electoral decisivo

En un contexto político caliente marcado por las elecciones de 2024 en Estados Unidos, los recientes cambios en las operaciones del Servicio Postal de EE. UU. (USPS) se han colocado bajo la lupa de legisladores y organizaciones defensoras del voto. La preocupación no es menor: estas medidas podrían poner en jaque uno de los pilares de la democracia estadounidense, el sufragio por correo.

¿Qué ha cambiado en el USPS?

La polémica se centra en la política de procesamiento y marcado de correo que, según recientes denuncias de un grupo de 16 senadores demócratas e independientes, podría alterar la fecha impresa de matasellos en los sobres que contienen boletas electorales. El USPS ha implementado una estrategia de reestructuración que privilegia centros de procesamiento regionales, dejando a muchas comunidades —especialmente rurales— más alejadas del primer punto de escaneo del correo.

Este ajuste implica que el matasellos no necesariamente reflejará el día real en que una carta fue depositada en una oficina postal, sino el momento en que llegó a un centro de procesamiento designado, lo que puede ocurrir con uno o varios días de retraso.

El conflicto de las fechas: cuando el matasellos define tu derecho al voto

Esto podría parecer un simple tecnicismo logístico, pero en numerosos estados, el matasellos actúa como prueba de que la boleta fue enviada a tiempo. Varios estados permiten contar las boletas que llegan después del día de la elección solo si están mataselladas antes o el mismo día. Si el matasellos se retrasa, votos perfectamente legales podrían ser descartados.

La senadora Shaheen y otros firmantes del documento enviado al Director General de Correos, Louis DeJoy, no ocultaron su malestar en la carta oficial: “Estos cambios solo aumentarán la probabilidad de que se prive del derecho al voto a ciudadanos cumplidores de la ley”.

Impacto en las zonas rurales: las grandes olvidadas

Las comunidades rurales corren un riesgo aún mayor con la implementación de esta nueva política. Habitualmente con menos acceso a buzones electorales alternativos o centros de votación, el voto por correo es su principal vía para ejercer el sufragio. Un hipotético retraso en los matasellos dejaría marginados a millones de votantes.

Los senadores advirtieron en la carta que “en teoría, un votante rural podría enviar su boleta en tiempo según la ley de su estado, pero debido a estos cambios, su voto legal no sería contado mientras permanece en una oficina postal local”.

La postura del Servicio Postal

La vocera del USPS, Martha Johnson, respondió que los cambios no alteran oficialmente las prácticas de matasellos, pero sí las rutas y programación del transporte de correo, lo que lleva a que ciertos paquetes no lleguen al centro de procesamiento el mismo día que son depositados en la oficina postal o recogidos por un cartero.

Según su declaración: “No estamos cambiando nuestra práctica de aplicación de matasellos, pero hemos hecho ajustes en nuestras operaciones de transporte que pueden derivar en una desincronización entre el día en que se recolecta una carta y la fecha del sello”.

Adicionalmente, el USPS invita a los ciudadanos a solicitar un matasellos manual en oficinas postales, una alternativa poco conocida pero disponible y gratuita.

Avisos desde California y Washington: votos tempranos o voto perdido

La Secretaria de Estado de California, Shirley Weber, manifestó públicamente que “no poder confiar en que el matasellos refleje el día en que se entregó una boleta y se envíe puntualmente socava la credibilidad del voto por correo”.

Por su parte, las autoridades electorales del estado de Washington —donde casi el 100% del voto es por correo— emitieron una recomendación clara: los votantes que emitan su sufragio durante la última semana antes de la elección deberían usar urnas especiales o centros de votación. La probabilidad de que una boleta enviada por correo en esos días críticos sea rechazadas ha aumentado considerablemente.

Una medida que podría afectar el control del Congreso

El calendario electoral 2024 se perfila como uno de los más trascendentales de las últimas décadas. No solo se decidirá la presidencia sino también el equilibrio del Congreso. Con 34 escaños del Senado y los 435 asientos de la Cámara de Representantes en juego, cada voto cuenta.

Y más aún, en estados bisagra como Pennsylvania, Arizona o Wisconsin, donde decenas de miles de votos por correo podrían marcar una diferencia tangible, una simple dislocación de la logística postal puede transformarse en una tormenta constitucional.

Un debate con ecos pasados: la sombra de 2020

Cabe recordar que en las elecciones presidenciales de 2020, el voto por correo alcanzó cifras récord, en parte debido a la pandemia de COVID-19. Según la Comisión de Asistencia Electoral, más del 46% de los votantes eligió esa modalidad. A título comparativo, en 2016 la cifra fue apenas del 21%.

Las complicaciones y denuncias que acompañaron el conteo de votos en 2020 todavía resuenan en el panorama social y político de Estados Unidos. Algunos analistas ven los cambios recientes como una reiteración de esas tensiones, pero redobladas.

¿Qué está en juego realmente?

Más allá del funcionamiento interno del USPS, lo que subyace es una interrogante mayor: ¿están garantizadas las condiciones para unas elecciones libres, justas y accesibles?

Los legisladores piden también la creación urgente de una Fuerza de Tarea para el Correo Electoral que supervise estos procesos y garantice la integridad del voto. Sin coordinación entre el Servicio Postal, las oficinas electorales estatales y los votantes, el riesgo de votos desechados es más que una posibilidad remota.

El caso contra California: otra arista federal

En paralelo a estas preocupaciones aparece otro conflicto entre el gobierno federal y los estados: un juez federal en California desestimó una demanda del Departamento de Justicia que exigía información detallada sobre los 23 millones de votantes registrados en el estado, alegando que el acceso a dicha base de datos violaría garantías constitucionales y podría tener un efecto inhibidor sobre la participación electoral.

En su sentencia de 33 páginas, el juez David O. Carter afirmó: “No puede haber una consolidación desenfrenada del poder electoral en el ejecutivo sin acción del Congreso. Esto es antitético a la promesa de elecciones libres y justas”.

Este hecho subraya un debate más amplio sobre los límites de vigilancia federal en detrimento de la privacidad de los votantes y el control local de los procesos electorales.

¿Qué pueden hacer los votantes?

Frente a este panorama, los expertos recomiendan:

  • Enviar la boleta lo más pronto posible. Si es posible, depositarla al menos 7 días antes del cierre de la elección.
  • Usar buzones oficiales o dejar la boleta en oficinas electorales cuando se encuentre disponible esa opción.
  • Verificar que la dirección registrada esté actualizada y que el sobre esté correctamente completado (firmado, sellado).
  • Considerar solicitar matasellos manual si se deja en una oficina postal.

En estados donde el sistema ya está consolidado, como Colorado, Washington, Utah u Oregon, los organismos estatales están aumentado las campañas de concienciación para recordar a los votantes sus opciones.

Perspectiva: ¿una reforma necesaria o peligrosamente inoportuna?

Desde el USPS, la reestructuración del sistema de procesamiento busca compensar pérdidas millonarias, mejorar la eficiencia y prestar servicios modernos. El problema es el mal momento para aplicar estos cambios: en plena antesala de una elección nacional con implicaciones masivas.

El voto por correo no es una rareza: es una garantía de participación para millones, desde ancianos hasta personas con discapacidad o quienes residen en zonas alejadas. Si una reforma logística transforma esa garantía en una ruleta burocrática, entonces la democracia misma tambalea.

Por ahora, queda claro que la presión pública y legislativa seguirá aumentando, especialmente si durante las primarias se detectan altos índices de boletas rechazadas por motivos atribuibles al sistema postal.

El matasellos, esa pequeña marca con fecha que parece inocente, podría ser en 2024 el actor inesperadamente determinante en la vida democrática más influyente del mundo.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press