Copa LibertadoresPublicado una semana atrás Lectura: 4 min English

Alberto Spencer y los 54 goles en Libertadores que nadie pudo igualar en más de cincuenta años

El ecuatoriano llegó casi desconocido a Uruguay y terminó siendo, con 54 goles, el máximo artillero de toda la historia del torneo.

Alberto Spencer y los 54 goles en Libertadores que nadie pudo igualar en más de cincuenta años

Hay números que hablan solos, y el de 54 goles en la Copa Libertadores es uno de esos. Pertenece a Alberto Spencer, un ecuatoriano que llegó a Uruguay siendo casi un desconocido y terminó convertido en la referencia goleadora de todo un continente. Más de medio siglo después, nadie logró superarlo. Y cuando uno repasa cómo consiguió esos tantos, entiende por qué en la prensa uruguaya lo bautizaron con un apodo que lo define mejor que cualquier estadística: "el de los goles importantes".

Spencer nació en Ancón, en la provincia ecuatoriana de Santa Elena, el 6 de diciembre de 1937. Llegó a Peñarol con apenas 22 años, después de anotar más de cien goles en el Everest y de destacarse con la selección de Ecuador en el Sudamericano Extraordinario de 1959. Nadie podía imaginar entonces que ese salto lo llevaría a convertirse en el símbolo goleador de la Copa de Campeones de América, el nombre con el que arrancó el torneo que hoy conocemos como Libertadores.

Su presentación no pudo ser más contundente. El 19 de abril de 1960, en el partido inaugural de la Copa entre Peñarol y Jorge Wilstermann, Spencer marcó cuatro goles en el triunfo carbonero por 7 a 1. Esa primera edición terminó siendo suya: cerró como goleador con siete tantos, entre ellos los dos que sirvieron para eliminar a un San Lorenzo que tenía a José Sanfilippo como figura, y el único gol de la final ante Olimpia, jugada en el Estadio Centenario. Peñarol se coronó campeón y Spencer ya empezaba a construir su leyenda.

Al año siguiente repitió la fórmula: otra vez su gol fue el que inclinó la final de ida ante Palmeiras, y Peñarol terminó bicampeón. En 1962, aunque el equipo no pudo quedarse con el tricampeonato, el ecuatoriano firmó una de sus actuaciones más recordadas. Peñarol y Nacional protagonizaron el primer cruce entre dos clubes de un mismo país en la historia de la Copa, y Spencer apareció con goles decisivos en el partido revancha y también en el desempate, para llevar a los carboneros hasta la final ante el Santos de Pelé.

Aquella final se perdió, pero dejó otro capítulo memorable: en el segundo encuentro, disputado en Brasil, Peñarol logró un triunfo histórico por 3 a 2 con dos goles de Spencer, después de haber caído en Montevideo.

El salto que nadie repitió

En 1963 llegó otro hito personal: Spencer se convirtió en el primer jugador en anotar cinco goles en un solo partido de Copa, con el Everest, su antiguo club, como víctima. Su juego se apoyaba en una potencia física fuera de lo común, en un salto que le permitía dominar el juego aéreo y en una definición seca a la carrera.

En 1966 volvió a ser decisivo para un nuevo título de Peñarol: de los seis goles que anotó esa edición, tres llegaron justo en las finales ante River Plate, incluidos los dos del partido desempate que terminó en título aurinegro. Entre 1967 y 1970 no volvió a levantar la Copa, pero sus goles seguían apareciendo en los momentos que importaban: uno en la hora le dio a Peñarol un triunfo clásico en 1968, y en 1970 aportó dos tantos en la goleada por 11 a 2 ante el Valencia de Venezuela, la mayor de la historia del torneo.

En 1971 dio el salto a Barcelona de Guayaquil, el club al que precisamente le había marcado en 1969, y ahí sumó los últimos seis goles de su cuenta particular, para llegar a esos 54 tantos en once ediciones (de las primeras trece Copas, solo se quedó sin convertir en 1964 y 1965).

Detrás de él, en la tabla histórica de goleadores, aparecen nombres enormes que dan una idea de la distancia que logró sacar: el uruguayo Fernando Morena con 37 goles, Pedro Virgilio también con 37, el argentino Daniel Onega con 31, el brasileño Gabriel Barbosa con 31 y Julio César "Cascarilla" Morales con 30. Todos lejos de esos 54 tantos que Spencer le convirtió a arqueros de veintiséis clubes distintos, repartidos por los diez países de la CONMEBOL.

Alberto Spencer falleció en noviembre de 2006, pero su marca sigue intacta como el techo más alto de la historia goleadora de la Copa Libertadores, ese torneo que él ayudó a definir desde su primer partido con cuatro goles y que nunca dejó de sentir suyo.

Comentarios 0

Con tu cuenta de Google, Facebook o Apple.