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Ángel Labruna, el hincha que se hizo leyenda de River como jugador y como técnico

Máximo goleador histórico del Superclásico y campeón como jugador y entrenador, su fecha de nacimiento quedó como el Día del Hincha de River.

Ángel Labruna, el hincha que se hizo leyenda de River como jugador y como técnico

Hay jugadores que ganan títulos y hay otros que terminan siendo, ellos mismos, parte del escudo. Ángel Amadeo Labruna pertenece a ese segundo grupo, tan pegado a la historia de River Plate que hasta el calendario terminó rindiéndole homenaje: nació el 28 de septiembre de 1918 y esa fecha es hoy el Día del Hincha de River.

Creció a pocas cuadras del viejo estadio, se hizo socio del club siendo apenas un chico y jamás se despegó de esa camiseta, ni siquiera cuando dejó de jugar. Su padre, relojero de oficio, quería que aprendiera el negocio familiar. Labruna tenía otros planes. "El potrero me tiraba y me hice jugador de fútbol", contó tiempo después, con esa mezcla de picardía y orgullo que lo acompañó siempre. Su madre, cómplice de la rebeldía, le preparaba la ropa para que se escapara a jugar.

El debut en Primera llegó el 18 de junio de 1939 ante Estudiantes de La Plata, con derrota incluida y vuelta a las inferiores. Pero una huelga de profesionales le abrió una segunda chance y esta vez no la desaprovechó: en el equipo conocido como "Los Guerrilleros" metió siete goles en nueve partidos y se ganó un lugar que ya no soltaría.

La Máquina y un Superclásico a su medida

El 21 de septiembre de 1941, River goleó 4-0 a Independiente presentando por primera vez completa a la delantera que quedaría en la memoria del fútbol argentino: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. Era La Máquina, con movimiento constante e intercambio de posiciones, y Labruna encontraba siempre el rincón justo cerca del arco.

Contra Boca, esa habilidad se volvió leyenda: 16 goles en 36 clásicos oficiales lo convirtieron en el máximo goleador histórico del Superclásico, un registro que sigue en pie. Su primer gol al eterno rival llegó el 5 de noviembre de 1939, en un triunfo por 2-1. Oscar Más recordaba una frase que Labruna repetía a sus compañeros:

"Para mí, la alegría más grande que hay es ganarle a Boca y gritar los goles en la Bombonera"Ángel Labruna

Cuando colgó los botines, dejó una cuenta de 546 partidos y 317 goles con la camiseta de River, además de nueve títulos como jugador en casi 21 temporadas ligado al primer equipo.

Detrás del ídolo había un hombre de contrastes: calentón y competitivo adentro de la cancha, supersticioso hasta el detalle (evitaba pisar las líneas con el pie izquierdo) y fanático del turf, algo que reivindicaba sin vueltas: "Hace casi cuarenta años que voy a las carreras. Si me invitan al cine o al teatro, paso. Pero las carreras me encantan". En casa, en cambio, su hijo Omar lo recordaba como alguien "súper sencillo" y muy familiero.

El regreso que terminó con 18 años de espera

River llevaba casi dos décadas sin salir campeón cuando Labruna volvió como entrenador en 1975. No fue con dudas: "Si agarro River es para ser campeón", advirtió antes de asumir. El 14 de agosto de 1975 cumplió la promesa con el Campeonato Metropolitano y fue llevado en andas por sus jugadores, una de las imágenes más recordadas del club. Dirigiendo a River sumó en total seis títulos entre 1975 y 1980.

Con la Selección jugó 37 partidos, convirtió 17 goles y fue campeón sudamericano en 1946 y 1955, además de disputar el Mundial de Suecia 1958 con 39 años. Murió el 19 de septiembre de 1983, a los 64 años, y el Monumental le dio la despedida.

Hoy, cada 28 de septiembre, River vuelve a recordarlo como lo que fue: un hincha que se convirtió en leyenda sin dejar nunca de sentirse hincha. Como decía él mismo: "Si tuviera que elegir entre River y mi vida, elijo a River, porque River es mi vida".

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