Bélgica empata sin goles ante Irán y llega a la última jornada del Mundial 2026 con la obligación de ganar
Los Diablos Rojos no pudieron perforar la portería iraní en Los Ángeles pese a 11 disparos en el primer tiempo, y ahora deben vencer en la fase final de grupos para clasificarse.
Bélgica no termina de arrancar en el Mundial 2026. El conjunto dirigido por Rudi García volvió a tropezar en su segundo partido de la fase de grupos al no poder superar a Irán, que resistió con orden, coraje y la figura descollante de su portero para llevarse un empate sin goles del Los Angeles Stadium. El resultado deja a los Diablos Rojos con apenas dos puntos, obligados a ganar en la última jornada si quieren continuar en la competición.
Irán, por su parte, consolida su condición de gran revelación del torneo. Los asiáticos acumulan ahora cuatro puntos y se acercan a lo que sería un hito histórico: clasificar por primera vez a una fase de eliminación directa en una Copa del Mundo.
Bélgica, muchos disparos y poca puntería
Rudi García introdujo un cambio táctico significativo respecto al debut ante Egipto: Romelu Lukaku arrancó de inicio para aportar presencia física en el área iraní. La modificación generó más ocasiones ofensivas, pero el problema no fue la creación sino la definición. Los belgas acumularon 11 disparos solo en el primer tiempo, cifra que representó la tercera mayor cantidad registrada por un equipo en un solo período a lo largo del torneo hasta ese momento.
Sin embargo, ninguno de esos intentos encontró el fondo de la red. Lukaku, acompañado por el resto del frente ofensivo belga, probó repetidamente al guardameta iraní sin lograr el toque preciso que la situación exigía. La desesperación fue creciendo a medida que avanzaban los minutos y el marcador seguía en blanco, un síntoma recurrente en equipos de alto potencial nominal que se topan con bloques defensivos bien organizados.
Beiranvand, el muro iraní bajo los palos
El protagonista indiscutible del partido fue el portero Alireza Beiranvand, que se suma a la lista de guardametas que han dejado huella en este Mundial 2026, junto a Eloy Room de Curazao y Vozinha de Cabo Verde. Beiranvand completó siete atajadas en el encuentro, muchas de ellas de gran dificultad, para sostener el cero en su portería ante lo que en varios tramos del partido amenazaba con convertirse en una goleada belga.
Lo que hace aún más llamativa su actuación es el contexto en que se produjo: en la primera jugada del partido, el portero iraní chocó con fuerza contra Lukaku y sufrió un golpe considerable. Lejos de abandonar el campo, se recuperó y se mantuvo entre los tres palos para convertirse en el hombre clave del resultado. Una actuación que quedará en la memoria de este torneo.
El gol anulado que pudo cambiar la historia
Irán no solo se limitó a defender. Los asiáticos estuvieron muy cerca de provocar la sorpresa definitiva cuando, al minuto 24, ejecutaron una jugada prefabricada a balón parado que concluyó con un remate de media vuelta de Mehdi Taremi. El tanto parecía válido y desató la euforia iraní, pero el árbitro anuló la acción por posición adelantada del capitán Ehsan Hajsafi, quien había cobrado el tiro libre inicial. Un detalle que cortó en seco lo que habría sido uno de los goles más celebrados del torneo.
Courtois, decisivo en los momentos clave
Al otro lado del campo, Thibaut Courtois también contribuyó al empate con tres intervenciones determinantes. Aunque Irán no generó tantas ocasiones como Bélgica, las que tuvo fueron de peligro real, y el portero del Real Madrid respondió con autoridad para evitar que los iraníes se adelantaran en el marcador. Gracias a esas paradas, Bélgica conserva el destino de su clasificación en sus propias manos.
La expulsión que no cambió el guion
El partido tuvo otro momento decisivo en el minuto 66, cuando el belga Nathan Ngoy vio la tarjeta roja por cortar un contragolpe encabezado por Mehdi Taremi. Irán jugó los últimos 24 minutos más el descuento con superioridad numérica, una ventaja que en teoría debía desequilibrar el partido. Sin embargo, los iraníes no supieron aprovechar el hombre extra: no generaron más llegadas con claridad y el marcador no se movió.
Esa incapacidad para sacar partido de la superioridad numérica es, quizás, el único reproche que se puede hacer a un Irán que, en términos generales, completó un partido sobresaliente tanto en su organización defensiva como en su capacidad de generar peligro en las transiciones.
El panorama de cara a la última jornada
La situación en el grupo queda definida con claridad antes de la última fecha. Irán, con cuatro puntos, tiene una oportunidad real de avanzar a octavos de final por primera vez en su historia mundialista, un logro que pondría el broche de oro a una participación ya histórica. Bélgica, con dos puntos, deberá ganar de forma obligatoria y esperar que los otros resultados le sean favorables para no sufrir una eliminación que sería un auténtico varapalo para una selección que llegó al torneo con aspiraciones de llegar lejos.
Los Diablos Rojos cuentan con un plantel plagado de individualidades de primer nivel, desde Lukaku hasta Courtois, pasando por un bloque que sobre el papel debería ser capaz de superar a cualquier rival. Sin embargo, los números no mienten: dos partidos disputados, ninguna victoria, dos puntos y la amenaza real de una eliminación prematura. García tendrá que encontrar las respuestas tácticas y anímicas necesarias para que Bélgica no viva uno de los capítulos más negros de su reciente historia futbolística.
- Goles: ninguno (0-0)
- Atajadas de Beiranvand: 7
- Atajadas de Courtois: 3
- Disparos de Bélgica en el primer tiempo: 11 (tercera mayor cifra del torneo en un período)
- Expulsión: Nathan Ngoy (Bélgica), minuto 66
- Gol anulado: Mehdi Taremi (Irán), minuto 24, por fuera de juego de Hajsafi
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