Liga MXPublicado 5 meses atrás Lectura: 5 min

Federico Pereira: del ligamento roto a bicampeón con Toluca y la ilusión del tricampeonato

El defensa uruguayo reveló los detalles de su llegada al fútbol mexicano, su veloz adaptación a la altura y los ambiciosos planes del Diablo Rojo para seguir haciendo historia.

Federico Pereira no llegó al fútbol mexicano por casualidad. El defensa central uruguayo, pieza clave del Deportivo Toluca, atravesó uno de los momentos más duros de su carrera antes de aterrizar en el Estado de México: una rotura de ligamento cruzado que obligó a reajustar expectativas y replantear prioridades. Hoy, bicampeón de la Liga MX, habla con la convicción de quien sabe exactamente cómo llegó hasta aquí y hacia dónde quiere ir.

Un golpe que lo bajó a la realidad

La lesión llegó en 2021, en el peor momento posible. Pereira soñaba con consolidarse en la Selección Uruguaya y dar el salto al fútbol europeo, un camino que muchos jugadores del Río de la Plata persiguen como meta máxima. Sin embargo, la rotura del cruzado frenó en seco cualquier negociación y lo obligó a replantear su horizonte futbolístico.

En 2021 me rompí el ligamento cruzado, y yo tenía expectativas muy altas de la Selección Uruguaya y jugar en Europa, muchos sueños por delante y eso fue un golpe que me bajó a la realidad.Federico Pereira

Cuando llegó 2023 y el defensa recuperó su nivel competitivo, las opciones sobre la mesa eran tentadoras. River Plate figuraba como alternativa concreta. También circuló un rumor en torno a Boca Juniors, aunque el propio Pereira admitió no saber con certeza si aquella posibilidad llegó a ser real. Finalmente, fue Toluca quien se llevó el sí del jugador, y no únicamente por razones económicas, aunque el uruguayo fue honesto al admitir que el factor financiero también influyó en su decisión.

Lo que terminó de inclinar la balanza fue el proyecto deportivo. El club le transmitió la relevancia que tendría dentro del esquema, una continuidad directa con su rol de capitán que ya había ejercido en Liverpool de Uruguay. Esa señal de confianza fue determinante.

Quince días para adaptarse, cero margen de error

La adaptación a México no fue gradual ni planificada con calma. Apenas 15 días después de su llegada, Pereira ya disputaba partidos oficiales. La altura de Toluca, situada a aproximadamente 2,680 metros sobre el nivel del mar, es uno de los mayores desafíos físicos que puede enfrentar un futbolista sudamericano recién llegado, y el defensa no tuvo tiempo de aclimarse con tranquilidad.

El primer año en el Diablo Rojo no fue sencillo. El equipo cayó eliminado en cuartos de final en los dos torneos disputados esa temporada, lo que generó una presión creciente en torno a un club históricamente ganador pero que atravesaba una sequía de títulos especialmente dolorosa para su hinchada. Sin embargo, el siguiente ciclo cambió la historia por completo.

Toluca conquistó el Clausura y el Apertura 2025, sellando un bicampeonato que devolvió a la institución al lugar que su masa social considera su hábitat natural: lo más alto del fútbol mexicano. Para Pereira, el reconocimiento de la gente en la calle representa una de las recompensas más genuinas de ese esfuerzo colectivo.

El alma de delantero en el cuerpo de un central

Con varios goles anotados desde su posición defensiva, Pereira se ha convertido en una amenaza real en las pelotas paradas y en las incorporaciones al área rival. El propio jugador explica ese instinto goleador con una historia que arranca en los potreros de infancia:

Arranqué como delantero y me fueron tirando para atrás porque no me daban las condiciones. Yo era bueno marcando e interpretando el juego y me fueron tirando para atrás. Ya de grande jugaba de lateral derecho y después de romperme el cruzado, como los recorridos eran más cortos, pasé a jugar de central y ahí fue donde mejor me fue.Federico Pereira

Esa lectura táctica del juego, combinada con una mentalidad ofensiva forjada desde sus inicios, lo convierte en un perfil poco común en la zaga: un central que no solo destruye, sino que también construye y puntualmente aparece para definir.

Choques culturales y el parlante confiscado

La vida dentro del vestuario también tiene sus anécdotas. Pereira describió con humor las diferencias culturales entre los jugadores sudamericanos y los mexicanos en materia musical. Los primeros intentaron imponer la cumbia y los ritmos del Río de la Plata, pero la convivencia tuvo su precio: el parlante terminó siendo retirado porque los mexicanos no comulgaban con esas preferencias. Y los uruguayos, por su parte, reconocen que escuchar corridos toda la jornada tampoco es exactamente lo suyo.

La ambición del tricampeonato y la CONCACAF Champions Cup

Con el bicampeonato ya en el bolsillo, el objetivo en Toluca no es la consolidación tranquila, sino la conquista. Pereira fue contundente al hablar de las aspiraciones del grupo para los próximos torneos: el equipo apunta a pelear el tricampeonato en la Liga MX y también competir con todas sus fuerzas en la CONCACAF Champions Cup, la competencia continental que representaría otro escalón histórico para la institución.

El defensa uruguayo resumió esa filosofía con una frase que refleja el espíritu del vestuario: la institución se merece pelear por todo lo que se ponga enfrente, y la afición que llena el estadio cada fin de semana también. En Toluca, la esperanza no solo no se ha perdido, sino que tiene nombre y apellido: Federico Pereira, el central que empezó de delantero y hoy lidera desde atrás una era dorada del Diablo Rojo.

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