Copa SudamericanaPublicado 3 meses atrás Lectura: 2 min English

Garcés y Souza, la dupla que Cienciano confía para frenar a Botafogo en Cusco

El ecuatoriano y el uruguayo repiten su fórmula de centros y cabezazos que ya funcionó en los playoffs contra Lanús.

Garcés y Souza, la dupla que Cienciano confía para frenar a Botafogo en Cusco

Cusco, la altura y una pelota que baja distinto a como baja en cualquier otra cancha. Esa combinación se ha convertido en el mejor aliado de Cienciano, y dentro de esa fórmula hay dos nombres propios que ilusionan a la hinchada: Carlos Garcés y Cristian Souza.

El "Papá" necesita ganar como local en el Inca Garcilaso de la Vega si quiere seguir con vida en la CONMEBOL Sudamericana y meterse entre los ocho mejores del torneo. El rival no es cualquiera: Botafogo llega como líder invicto del Grupo E y con el ataque más prolífico de toda la fase de grupos, con 15 goles anotados. Para torcerle el brazo a un equipo así, Cienciano sabe que necesita apoyarse en sus mejores armas, y ahí aparecen el ecuatoriano y el uruguayo.

Una sociedad que se entiende con la altura

La dupla funciona por una razón bastante simple de explicar, aunque no tan simple de frenar: Souza mete centros, casi siempre desde el costado derecho, y Garcés los cabecea con un juego aéreo que le ha dado réditos una y otra vez en el Inca Garcilaso. Esa conexión ya se ha repetido en varios partidos y se volvió una especie de sello del equipo cusqueño en casa.

Ahí entra en juego un factor que Cienciano conoce mejor que nadie: la altura de Cusco. Los balones viajan más rápido y caen con mayor velocidad, algo que complica muchísimo a los defensores que no están acostumbrados a jugar en esas condiciones. Para un equipo visitante que no suele pisar canchas a más de 3,000 metros, despejar centros en esas circunstancias se vuelve una tarea incómoda, y los errores aparecen justo donde Garcés está más cómodo: en el área.

Esa mezcla de centro preciso y remate de cabeza ya rindió frutos en la ronda anterior. Garcés y Souza fueron determinantes para que Cienciano eliminara a Lanús en los playoffs de la Sudamericana, un resultado que le abrió la puerta al equipo cusqueño para soñar con algo más grande en el torneo.

Ahora el desafío es mayor. Botafogo no solo llega invicto, sino que lo hace siendo el equipo con más gol de toda la fase de grupos, algo que obliga a Cienciano a no relajarse ni un segundo en defensa mientras intenta explotar su fórmula de ataque. La hinchada, de todos modos, confía. Si la conexión Souza-Garcés volvió a aparecer contra Lanús justo cuando más se necesitaba, no hay motivo para pensar que no pueda repetirse ante un rival de jerarquía como el brasileño.

El cruce se juega en Cusco, un terreno donde pocos visitantes logran sentirse cómodos, y donde Cienciano ha aprendido a convertir esa incomodidad ajena en su mejor arma para avanzar de fase.

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