FutbolPublicado un mes atrás Lectura: 3 min English

Howard Webb admite que el caso Balogun dejó una herida en la confianza hacia el fútbol

El jefe de árbitros de la Premier League preocupado porque cada vez más gente califica las decisiones de corruptas en lugar de simplemente correctas o incorrectas.

Una tarjeta roja que desaparece de la noche a la mañana. Un jugador que se salva de una sanción automática justo a tiempo para el siguiente cruce. Y, de fondo, una llamada de teléfono entre dos hombres muy poderosos que nada tenían que ver, en teoría, con el reglamento disciplinario del fútbol. Eso es, resumido, el caso Balogun, y ahora Howard Webb, el jefe de los árbitros de la Premier League, se ha encargado de ponerle palabras a algo que muchos aficionados ya sentían: que ese episodio dejó una herida en la confianza hacia el deporte. Repasemos qué pasó. Folarin Balogun, delantero del Mónaco y de la selección estadounidense, vio la roja directa por una falta sobre el bosnio Tarik Muharemovic en la victoria por 2-0 del equipo de Mauricio Pochettino en los dieciseisavos de final del Mundial. Esa expulsión llevaba aparejada una suspensión automática de un partido, la lógica más elemental del reglamento. Sin embargo, la sanción del futbolista de 25 años se levantó de forma inesperada, lo suficiente para que pudiera jugar los octavos de final ante Bélgica, después de que la FIFA anunciara que el castigo quedaba en suspenso durante un año. Hasta ahí, ya era raro. Lo que vino después terminó de encender la mecha: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció haber hablado con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir que se anulara la sanción de Balogun. La reacción en el mundo del fútbol fue de indignación generalizada. El propio seleccionador de Bélgica, Rudi Garcia, llegó a decir que al principio pensó que aquello era una broma del Día de los Inocentes.

La preocupación de un árbitro con historia

Webb no es cualquiera hablando de arbitraje: dirigió la final del Mundial masculino de 2010 entre España y los Países Bajos en Sudáfrica y estuvo al frente del VAR en la MLS entre 2017 y 2022. Su lectura del caso Balogun va más allá del episodio puntual: le preocupa lo que dice sobre cómo se percibe hoy el fútbol.

Me preocupó mucho aquello. No conozco los pormenores del proceso, solo el desenlace. Lo que me inquietó es que vivimos en un mundo distinto al que yo conocí como árbitro: antes, las decisiones se consideraban correctas o incorrectas según el criterio arbitral. Hoy en día, con demasiada frecuencia, la gente que escribe en las redes sociales califica las decisiones de correctas o corruptas.Howard Webb

Webb fue más allá y explicó por qué le resulta tan delicado este tipo de situaciones, aunque él mismo entiende la roja original.

Sabemos con certeza que se mostró la tarjeta roja. Uno puede formarse una opinión sobre la validez de esa tarjeta, y yo entiendo por qué se mostró. Sabemos que un político ejerció presión sobre la FIFA, ya que eso fue reconocido. Y sabemos que se retiró la suspensión para ese torneo en particular, mediante un procedimiento que, al parecer, no existía antes del inicio de la Copa del Mundo.Howard Webb

Al final, Webb resumió su postura sobre el trabajo arbitral con una idea sencilla: los árbitros dirigen el partido durante los 90 minutos apoyándose en el VAR y dando lo mejor de sí, y lo que ocurre después de eso ya escapa a sus manos. El problema, según su propio testimonio, es que ese "después" también forma parte de cómo el aficionado termina confiando o desconfiando de lo que ve en la cancha.

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