FutbolPublicado un mes atrás Lectura: 2 min English

Ibrahim Gusau renuncia como presidente de la Federación Nigeriana de Fútbol tras la eliminación de los Super Eagles y las Super Falcons

La presión tras quedar fuera del Mundial masculino en penales y la caída histórica de las mujeres en la clasificación llevó al cambio en la cúpula de la NFF.

Cuando un país que nunca había fallado en un torneo de pronto se queda fuera, algo tiene que moverse arriba. Eso es justo lo que pasó en Nigeria. Ibrahim Gusau presentó su renuncia como presidente de la Federación Nigeriana de Fútbol (NFF) este jueves, luego de semanas de presión que se fueron acumulando tras dos golpes muy duros: la eliminación mundialista de los Super Eagles y la caída de las Super Falcons en la clasificación al Mundial femenino.

Gusau estaba en el cargo desde 2022 y aseguró que tomó la decisión después de conversar con distintos actores del fútbol nigeriano y con su propia familia. No fue el único movimiento: la federación confirmó que el secretario general, Mohammed Sanusi, también dejó su puesto.

La gota que derramó el vaso llegó por dos frentes casi al mismo tiempo. Del lado masculino, los Super Eagles se quedaron sin boleto al Mundial tras perder en la tanda de penales por 4-3 ante República Democrática del Congo. Para una selección con la historia y el talento que tiene Nigeria, quedarse afuera en penales duele distinto: es esa clase de eliminación que se puede repasar jugada por jugada y preguntarse qué hubiera pasado con un par de detalles distintos.

Pero si el golpe masculino fue fuerte, el femenino fue directamente inédito. Las Super Falcons perdieron 2-1 ante Sudáfrica en un repechaje intercontinental a principios de este mes y con eso se quedaron sin plaza para el Mundial femenino de 2027. ¿Por qué pesa tanto esa derrota? Porque Nigeria había clasificado a todas las ediciones de la Copa del Mundo femenina desde que el torneo arrancó en 1991. Treinta y cuatro años de presencia ininterrumpida se cortaron de golpe, y ese tipo de récord no se rompe sin que alguien tenga que dar explicaciones.

De hecho, la propia federación ya había reaccionado antes de la renuncia: había puesto en marcha un comité de investigación para revisar qué estaba fallando en el rendimiento internacional de sus selecciones. La salida de Gusau y de Sanusi llega, entonces, como consecuencia directa de ese proceso y de la presión pública que se fue acumulando partido tras partido.

Un cambio que buscará estabilidad

Ahora la pregunta que queda flotando en el ambiente nigeriano es quién va a tomar las riendas de una federación que necesita, con urgencia, ordenar el rumbo de dos selecciones con historia y con una base de aficionados que no está acostumbrada a quedarse fuera de las grandes citas. El fútbol nigeriano tiene la costumbre de generar talento de sobra; lo que le falta ahora es encontrar la estructura que acompañe ese talento hasta la próxima cita mundialista, tanto en la rama masculina como en la femenina.

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